Seguridad Laboral

Seguridad Laboral




                             Mario Grau Ríos
                         Ingeniero industrial,
               Profesor asociado de la UNED

                 Domingo L. Moreno Beltrán
                    Dr. Ingeniero industrial
                  Profesor titular de la UPM
ÍNDICE

1. Introducción                                                                 1

2. Concepto, objetivos y fundamentos de la Seguridad Laboral                    5

   2.1 Las condiciones de trabajo                                                5
   2.2 Riesgos laborales y daños derivados del trabajo                           6
   2.3 Riesgos de accidente                                                      6
   2.4 Riesgos ambientales                                                       7
   2.5 Riesgos psicosociales                                                     8
   2.6 Prevención de riesgos laborales                                           8
   2.7 Disciplinas básicas                                                       9
   2.8 Otras técnicas relacionadas con la prevención                            14
   2.9 Los principios de prevención                                             14
   2.10 Organización de la prevención                                           18
   2.11 La evaluación de riesgos                                                22

3. Marco jurídico de la Seguridad Laboral                                       29

4. La Ley de Prevención de Riesgos Laborales y el Reglamento de los Servicios   31
   de Prevención

   4.1 La Ley de Prevención                                                     31
   4.2 El Reglamento de los Servicios de Prevención                             35


5. Normativa de prevención de riesgos laborales y otros textos.                 38

   5.1 Actuaciones de las Administraciones laborales.                           39
   5.2 Guías, Normas Técnicas y otros textos.                                   40

6. El contexto de la Unión Europea                                              41

   6.1 Fundamentos de la Política Comunitaria sobre Seguridad y Salud
   en el Trabajo                                                                41
   6.2 La Seguridad y la Salud en el Trabajo en el contexto de la
   "Dimensión Social" del Mercado Único                                         43
   6.3 Principios generales de la seguridad y salud en el marco de la empresa   51
   6.4 La Directiva Marco                                                       52
   6.5 Las directivas específicas derivadas de la Directiva Marco               53
   6.6 El Tratado de Amsterdam de 1997                                          54

ANEXO: Normativa española y comunitaria sobre prevención de riesgos laborales   63
1. Introducción

Según el ámbito o la época, en lugar del término seguridad laboral se utilizan o se han
utilizado diversas denominaciones para un concepto que en realidad es único: las
condiciones bajo las que se trabaja deben ser seguras, es decir, no deben suponer una
amenaza o una posibilidad significativa de sufrir un daño de cierta entidad, que pueda
incapacitar aunque sea parcial y temporalmente, por parte de los trabajadores en relación
con el trabajo.

Se trata, por lo tanto, de un asunto estrictamente laboral, con lo que son los trabajadores
quienes deben estar suficientemente protegidos para que la posibilidad de sufrir un daño
con ocasión del trabajo sea mínima. Puesto que los trabajadores por cuenta ajena
desempeñan las tareas asignadas por el empresario bajo su dirección y en las condiciones
de trabajo impuestas por él, es éste quien debe garantizar que tales tareas se lleven a cabo
con el menor riesgo de sufrir un daño posible.

El término seguridad, aunque responde a un concepto muy amplio, sin embargo unido a la
oportuna calificación resulta ser preciso y rotundo, quizás menos ambiguo que otras
denominaciones al uso. Así hay quienes prefieren utilizar el término salud laboral,
refiriéndose al concepto amplio y universal de salud de la Organización Mundial de la Salud
OMS, para la que dicha palabra significa no solo ausencia de toda enfermedad, incluidas
las lesiones, sino el estado de bienestar físico, psíquico y social, lo que suele llevar a
connotaciones casi exclusivamente sanitarias. Con la distinción entre accidentes de trabajo
(lesiones y en general daños inmediatos) y enfermedades profesionales (de curso más o
menos largo) se acuñó el término seguridad e higiene del trabajo, refiriéndose tanto a las
técnicas de lucha contra los accidentes (seguridad) como contra las enfermedades
(higiene) como a la calidad de unas condiciones de trabajo: Deben mantenerse seguras e
higiénicas. Así se menciona en la propia Constitución Española de 1978 y así se mantiene
la denominación de la principal institución estatal en relación con esta materia: el Instituto
Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, INSHT. Sin embargo existen otras técnicas
como la Medicina del Trabajo, la Ergonomía, la Psicosociología aplicada. En el ámbito de la
Unión europea se habla de la seguridad y salud en el trabajo, con el mismo significado,
aunque quizás hubiera sido más acertado decir salubridad en lugar de salud. Últimamente,
con la aprobación de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, se optó por tal
denominación con una intención esencialmente didáctica: hay que prevenir los posibles
daños por razón del trabajo.

En todas las denominaciones citadas existe un elemento común: se trata de que el trabajo
se lleve a cabo de manera segura, con la mínima posibilidad de que se produzcan daños
significativos. Se ciñe, por lo tanto, a la actividad laboral, a la relación laboral, aunque en la
realidad ello atañe también hoy, con la citada Ley de Prevención, a otras formas de
relación de trabajo: las de las personas al servicio de la Administración pública.

Si bien la protección de la seguridad y la salud de los trabajadores en el trabajo, a través
fundamentalmente de la acción preventiva en los centros de trabajo, refleja un estado
cultural de fines del siglo XX, no deja de ser una consecuencia más del desarrollo de la
humanidad y de su incesante evolución a través de la Historia. Evolución no solo de índole
cultural, sino también técnica, científica, sociológica y económica.

Una evolución cuyos comienzos podemos rastrear hasta los albores de la propia
humanidad, cuando se atribuían los felices hallazgos y las desgracias a lo mágico, a lo
inalcanzable, a lo divino. Los seres humanos estamos inmersos en la Naturaleza viviendo a
costa de ella, transformándola, interactuando con ella, intentando dominarla cada vez
mejor, aunque muy a menudo a costa de arruinarla, de degradarla, de destruirla. Hasta el

                                               IV.1
momento actual, caracterizado por la globalidad de las actividades humanas, la aldea
global, no se ha caído bien en la cuenta que nuestro planeta no es ya una fuente
inagotable de bienes ni tiene una capacidad ilimitada de regeneración. Hasta ahora no se
había llegado a tener conciencia de que la especie humana tiene un papel activo, una
responsabilidad plena, sobre el estado del planeta y de su futuro. Que por lo tanto hay que
prever las posibles consecuencias de nuestras acciones y actuar preventivamente.

Indudablemente el concepto de trabajo, sus características han variado mucho de unas
épocas a otras, y ahora mismo sufren una amplia transformación. Aún no están lejos los
tiempos y modos de la esclavitud, como tampoco algunas consecuencias de la revolución
industrial, y estamos en plena eclosión de la multitud de nuevas tecnologías como la
cibernética, la informática, las comunicaciones integradas y globales en el seno de un
sistema económico mundial que tiende a un mercado unificado.

Sin embargo aún persiste en el entorno del mundo del trabajo, y no solamente en él, una
cultura de la fatalidad, de lo inevitable e imprevisible y, por lo tanto, aparentemente ajeno a
nuestra voluntad y nuestro poder. Cuando se habla de que algo ocurre por accidente,
equivale a decir por casualidad, porque se entiende que no es posible preverlo y evitarlo. Y
nada más lejos de lo que son los accidentes y enfermedades causados por unas
inadecuadas condiciones de trabajo.

A lo largo de la historia, los seres humanos han ido aprendiendo a conocer, primero, los
riesgos y sus características, tanto emanados directamente de la propia Naturaleza,
incluido el denominado Reino Animal, como de las consecuencias de la propia actividad
humana que transforma a la propia Naturaleza, y a defenderse, después, de los mismos y
sus posibles consecuencias.

En muchas ocasiones, especialmente en lo que se refiere a la seguridad, en un sentido
más restringido como lucha contra los accidentes y sus consecuencias, las guerras han
aportado avances al igual que en otros campos de la ciencia y de la técnica. E
indudablemente se desarrollaban sistemas de defensa, protección, contra las diversas
técnicas ofensivas que sucesivamente aparecían. Así surgen los diversos sistemas de
protección, tanto individual, por ejemplo el casco, como colectiva, barreras, que en tiempos
de paz se incorporan a la vida cotidiana con fines igualmente de protección, pero con
relación a otros riesgos: los de accidente.

En cuanto a la pérdida o alteración de la salud, por causas no tan visibles o evidentes
como las lesiones corporales o físicas, es decir, lo que se conoce en un sentido más o
menos amplio como enfermedad, aun hoy la correlación causa-efecto no suele plantearse
siquiera, si bien el estado actual de la ciencia es tal, que a pesar de descubrirse nuevas
patologías, al menos se conocen en la inmensa mayoría de las conocidas sus causas,
etiología. Aquí es aún más patente la consideración casual, fatalista, de la adquisición de
una enfermedad, a pesar de los indudables avances en las técnicas preventivas y de
promoción de la salud.

En el ámbito de la actividad laboral, ya en la antigüedad se conocía que en determinados
trabajos existía una relación entre su naturaleza y la aparición de ciertas enfermedades
características de los mismos. Hipócrates, en el siglo IV a.C., describió la enfermedad que
aquejaba a quienes trabajaban en la extracción de mineral de plomo, el saturnismo. En el
siglo XVI, Paracelso trató en varios de sus escritos las enfermedades que sufrían los
mineros y los trabajadores de las fundiciones. Sin embargo hasta el siglo XVII, con el
médico italiano Bernardino Ramazzini, no se comienza a tratar como una ciencia nueva la
Medicina del Trabajo, aunque no es sino al principio del siglo XX, con el desarrollo de las
legislaciones de protección de los obreros,(la primera Ley en el mundo data de 1802)
cuando aparece las técnicas sistematizadas de protección -primero- y de prevención -

                                             IV.2
después- como la seguridad del trabajo, la propia medicina (preventiva) del trabajo, la
higiene industrial y la psicosociología aplicada al trabajo.

La interacción entre el trabajo, incluido el ambiente de trabajo, o lo que se conoce en el
sentido más amplio como condiciones de trabajo, y la persona contemplado en su conjunto,
con objeto de adecuar las primeras a la segundas, tiene sus raíces en el Renacimiento con
los estudios de Leonardo da Vinci sobre las dimensiones del cuerpo humano y las posturas
y los análisis de Durero sobre los movimientos y las proporciones. Ya en el presente siglo,
los arquitectos (Le Corbusier) y más tarde los ingenieros diseñadores, se han preocupado
de que sus obras se adapten a una óptima funcionalidad con relación a las características
de sus usuarios y los fines que estos persiguen. Lo que ha supuesto la aparición hacia los
años 50 de la ergonomía como disciplina global e integradora de todos los aspectos del
entorno de trabajo.

En el ámbito del Derecho, paralelamente a los avances de la revolución industrial en el
siglo XIX fueron apareciendo las primeras leyes de protección de los trabajadores. En 1890
tiene lugar en Berlín una Conferencia internacional sobre el trabajo en las fábricas y en las
minas, tras la que comienza a configurarse la necesidad de una intervención de la
Administración pública para controlar la aplicación de la legislación sobre las limitaciones
de ciertos trabajos con fines proteccionistas, en especial hacia las mujeres y los menores.
En 1919 se crea la Organización Internacional del Trabajo OIT, adoptándose desde ese
mismo año diversos Convenios y Recomendaciones en materia de seguridad y salud en el
trabajo junto con otras materias de índole laboral.

Hoy, en el seno de la Unión Europea, la legislación sobre seguridad y salud en el trabajo es
objeto de armonización constituyendo un cuerpo normativo bastante completo de
disposiciones mínimas. Todos los Estados modernos, en mayor o menor medida conforme
a su grado de desarrollo y organización social, poseen actualmente una legislación y los
medios adecuados para desarrollar una política eficaz sobre la seguridad y salud en el
trabajo.

En España, se desarrolla la Medicina del Trabajo y la Higiene Industrial a mediados del
siglo XIX. En 1900 se aprueba la Ley de Accidentes de Trabajo conocida como Ley Dato,
que tradicionalmente se toma como el inicio del desarrollo en España del Derecho de
Seguridad e Higiene en el Trabajo y de la Seguridad Social. En ella se declara que el
Patrono es responsable de los accidentes de trabajo centrándose en los riesgos
profesionales, que podían ser objeto de aseguramiento voluntario. En 1932 se adopta una
Ley que establece con carácter general el seguro obligatorio de accidentes de trabajo. En
1940 se aprueba el Reglamento General de Higiene en el Trabajo que será derogado por la
prácticamente caducada Ordenanza General de Seguridad e Higiene en el Trabajo de
1971. En esta época se aprueba el Plan Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo,
que más adelante daría lugar al hoy Instituto Nacional del mismo nombre. Antes, en 1956
se crean los Servicios Médicos de Empresa.

La Constitución Española de 1978 señala como uno de los principios rectores de la política
social y económica, velar por la seguridad e higiene en el trabajo. El Estatuto de los
Trabajadores contempla el derecho de los trabajadores a una protección eficaz en materia
de seguridad e higiene estableciendo el correlativo deber el empresario.

El momento actual se caracteriza por el inicio de una nueva etapa con la entrada en vigor
en febrero de 1996 de la Ley 31/1995, de Prevención de Riesgos Laborales. Entre las
novedades que aporta esta Ley conviene destacar:

   - La orientación hacia la acción preventiva en la empresa como esencial para garantizar
   el empresario el nivel de protección eficaz en cuanto a la seguridad y la salud de los

                                            IV.3
trabajadores a su servicio. Se persigue una cultura de la prevención a todos los niveles
  de la población.

  - Una eficacia suficiente de la actividad preventiva implica la observación de los
  principios de prevención y el desarrollo de acciones concretas de información,
  formación, consulta y participación de los trabajadores.

  - El principal protagonismo corresponde al empresario con la participación de los
  trabajadores que deben cooperar todo lo necesario. La Administración velará por que la
  mejora progresiva de las condiciones de trabajo sea una realidad, prestando el apoyo y
  asesoramiento necesario, además de ejercer la vigilancia y control del cumplimiento de
  la normativa y, en su caso, la potestad sancionadora.

  - La integración de la prevención en el proceso productivo y en la organización de la
  empresa, con el recurso a servicios de prevención, de carácter interdisciplinar.

En el momento presente se ha llegado a la culminación del desarrollo normativo de la Ley,
con la constitución de la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, compuesta
por representantes de la Administración General del Estado y de las Comunidades
Autónomas, de las organizaciones empresariales y sindicales más representativas, el
Reglamento de los Servicios de Prevención y los Reglamentos específicos que incorporan
la legislación comunitaria de la Unión Europea al derecho nacional de España.




                                          IV.4
2. Concepto, Objetivos y Fundamentos de la Seguridad Laboral


Como en toda disciplina, antes de adentrarse en ella, conviene precisar desde el principio
los principales conceptos y términos que se utilizan, con el lógico objetivo de conseguir el
mejor entendimiento posible. No obstante, es necesario advertir que los conceptos y
términos que a continuación se intentan definir y describir, en muchas ocasiones pueden
estar utilizados bien bajo otra denominación, como también ocurre a veces que el término
aquí empleado tenga otro significado en otro contexto o medio. La imposibilidad de
encontrar una terminología tan precisa como en el campo de las ciencias matemáticas, la
medicina o el derecho, por ejemplo, alcanzadas por su sólida, larga y, consecuentemente,
general implantación, no deja más solución que escoger unas referencias avaladas por
instancias de mayor autoridad y aguardar que el análisis y la propia experiencia aporten la
seguridad en el entendimiento necesario de toda actividad.


2.1 Las condiciones de trabajo

En el ámbito de la seguridad laboral, la referencia a las condiciones de trabajo se efectúa
con la consideración de que el empresario debe controlar tales condiciones para que no
supongan una amenaza para la seguridad y la salud del trabajador y, al mismo tiempo, se
alcance una calidad de trabajo.

En este sentido, se trata de aquellas características del trabajo que pueden influir
significativamente en la generación de riesgos laborales. Se incluye en ellas:

   -   Condiciones de seguridad:
       ? Características generales de los locales (espacios, pasillos, suelos, escaleras,
         etc.)
       ? Instalaciones (eléctrica, de gases, de vapor, etc.)
       ? Equipos de trabajo (máquinas, herramientas, aparatos a presión, de elevación, de
         manutención, etc.)
       ? Almacenamiento y manipulación de cargas u otros objetos, de materiales y de
         productos.
       ? Existencia o utilización de materiales o productos inflamables.
       ? Existencia o utilización de productos químicos peligrosos en general.

   -   Condiciones ambientales:
       ? Exposición a agentes físicos (ruido, vibraciones, radiaciones ionizantes, radiación
         ultravioleta, radiación infrarroja, microondas, ondas de radio, láser, campos
         electromagnéticos...)
       ? Exposición a agentes químicos y ventilación industrial.
       ? Exposición a agentes biológicos.
       ? Calor y frío.
       ? Climatización y ventilación general. Calidad del aire.
       ? Iluminación.

   -   Carga de trabajo: física y mental.

   -   Organización y ordenación del trabajo (monotonía, repetitividad, posibilidad de
       iniciativa, aislamiento, participación, turnicidad, descansos...).

En la medida en que estas condiciones de trabajo puedan ser origen de daños para la
salud, incluidas las lesiones (es decir, accidentes, patologías o enfermedades), o influyan
significativamente en la magnitud de los riesgos, se las suele denominar factores de

                                            IV.5
riesgo o también peligros, situaciones, actividades, condiciones, peligrosas, o como dice la
Ley de Prevención: procesos, actividades, operaciones, equipos o productos
potencialmente peligrosos.


2.2 Riesgos laborales y daños derivados del trabajo

En el contexto de la seguridad y salud en el trabajo, se define riesgo laboral como la
posibilidad de que un trabajador sufra un determinado daño derivado del trabajo. Se
completa esta definición señalando que para calificar un riesgo, según su gravedad, se
valorará conjuntamente la probabilidad de que se produzca el daño y su severidad o
magnitud.

Se consideran daños derivados del trabajo a las enfermedades, patologías o lesiones
producidas con motivo u ocasión del trabajo. Se trata de lo que en términos más comunes
o tradicionalmente se habla como enfermedades o patologías laborales o accidentes
laborales, aunque con un sentido más amplio y menos estricto. Es decir, cualquier
alteración de la salud, incluidas las posibles lesiones, debidas al trabajo realizado bajo
unas determinadas condiciones.

La salud es un término que todo el mundo asocia al estado o condiciones en que se
encuentra el organismo de la persona con relación a su capacidad o ejercicio de las
funciones que le corresponden normalmente. Cuando se utiliza este término como ese
estado o condiciones cuando permiten el desarrollo pleno, normal, de las funciones o
potencialidades del organismo, se habla de la salud plena, de la buena salud, se piensa en
la ausencia de enfermedades. Sin embargo, para entendernos hace falta una referencia o
fijar qué se entiende por normalidad. Quizás sirva la definición de la OMS: La salud no es
una mera ausencia de afecciones y enfermedad, sino el estado de plena satisfacción física,
psíquica y social.


2.3 Riesgos de accidente

Comúnmente se habla de riesgo de accidente, por ejemplo, de caída de altura, de
atrapamiento, de explosión, etc., que puede ser desencadenado por la existencia de uno o,
en general, varios factores de riesgo. De la probabilidad de que se produzca el accidente,
en este caso, y los daños que pueden derivarse como consecuencia de que ocurra, se
evalúa el riesgo, pudiendo calificarlo desde el punto de vista de su gravedad.

Hay que tener en cuenta de que se conjugan dos variables de probabilidad. Una es la
probabilidad de que se produzca el accidente, y otra la probabilidad de que ocurrido el
accidente éste dé lugar a mayores o menores daños.

Habrá, por ejemplo, una probabilidad de desprendimiento de objetos desde una cierta
altura y una probabilidad de que lleguen a producir lesiones graves. Tanto una posibilidad
remota de que se desprenda un objeto, aunque sea pesado y desde una altura apreciable,
aunque si llegara a producirse sería muy probable que ocasionara graves lesiones, como la
muy probable caída de un pequeño objeto elástico desde una baja altura que sería
improbable que produjera lesión alguna, podrían, ambos riesgos, calificarse como leves o
irrelevantes.




                                            IV.6
2.4 Riesgos ambientales

Existe otra clase de riesgos además de los de accidente. Se suelen denominar riesgos
ambientales o riesgos de sufrir una alteración de la salud (enfermedad o patología).
Pueden ser desencadenados por uno o varios factores de riesgo ambientales, (agentes
químicos o físicos, por ejemplo) o de organización del trabajo.

En el caso de los factores de riesgo ambientales, la probabilidad de que se produzca el
daño viene representada por la dosis del agente contaminante recibida por el organismo.
Esta dosis puede medirse como energía recibida por unidad de tiempo, si se trata de un
agente físico, o como cantidad de sustancia que penetra en el organismo por unidad de
tiempo, si se trata de un agente químico.

Si se trata de agentes físicos hay que considerar el área, zona u órgano del cuerpo
afectado o que pueda verse afectado por la exposición a según qué tipo de agente y tener
en cuenta además determinadas características propias del mismo de agente. Así por
ejemplo, para una radiación ionizante es muy diferente si se expone el ojo o una parte de la
piel, o todo el cuerpo, o si se trata de una sustancia emisora que ha penetrado en el
interior del organismo.

En la exposición a agentes químicos hay que considerar las vías de penetración en el
organismo. Con ocasión del trabajo, la vía más común es la respiratoria, aunque existen
muchos casos en los que el agente se absorbe, además, a través de la piel. Cualquier otra
vía, oral, parenteral, resulta altamente improbable con relación al trabajo.

La severidad del daño que puede producirse por exposición a los agentes químicos
ambientales, se suele determinar mediante el porcentaje de casos que se presentan para
una dosis determinada y se denomina respuesta. La relación entre ambos parámetros se
denomina relación dosis-respuesta y es de difícil obtención. En la práctica común para
evaluar un riesgo ambiental se mide el nivel promediado en el tiempo de la presencia del
contaminante en el puesto de trabajo (intensidad o concentración media, según se trate de
un agente físico o químico) y se compara con los valores límite (intensidades o
concentraciones promediadas) de referencia. Para ciertos agentes físicos, como el ruido o
las radiaciones ionizantes es relativamente sencillo medir la dosis recibida, por lo que los
valores límite se suelen dar en términos de dosis.

Llegados a este punto, en relación con los riesgos ambientales, es decir, debidos a agentes
ambientales, conviene distinguir dos clases de efectos: los inmediatos y los diferidos en el
tiempo.

Con la denominación efectos inmediatos, se quiere expresar que el daño se produce nada
más se desencadena el suceso que lo causa, pudiendo evolucionar a partir de esta acción
de una manera continuada tanto a un agravamiento como a una mejoría. Este es el caso,
por ejemplo, de un accidente de caída de altura con resultado de lesiones. Pero también la
exposición a un ruido de impacto (un disparo) con resultado de perforación del tímpano, o
la salpicadura de un líquido corrosivo sobre la piel con resultado de una quemadura
química (destrucción de los tejidos). A esta posibilidad se refieren los riesgos de accidente,
mencionados en el epígrafe anterior, pudiendo intervenir también los agentes físicos y
químicos mencionados en éste, cuando actúan produciendo efectos de carácter inmediato,
como los de los ejemplos, efectos éstos denominados efectos agudos.

Sin embargo, los daños o efectos a los que se refieren los riesgos ambientales son
diferidos en el tiempo. Es decir, que la exposición continuada o repetida a unos
determinados niveles o dosis de uno o más agentes ambientales, supone la posibilidad de
sufrir al cabo de un cierto tiempo una alteración de la salud. En este sentido, una pérdida

                                             IV.7
de la capacidad auditiva por exposición a altos niveles de ruido durante un prolongado
espacio de tiempo o un cáncer por haber estado expuesto a un agente cancerígeno años
atrás (mesotelioma y exposición por vía respiratoria a fibras de amianto, hasta treinta años
o más). Tales efectos, que pueden manifestarse tiempo después, meses y hasta muchos
años, se denominan efectos crónicos y son característicos de los riesgos ambientales.
Aunque no exclusivos de ellos, puesto que existen patologías debidas a otras causas como
las malas posturas o los movimientos no adecuados y repetidos, (métodos y organización
de la tarea inadecuados, mal diseño y adaptación defectuosa del puesto de trabajo a la
persona) que pueden dar lugar con el tiempo a patologías en músculos y huesos.

Caso aparte, aún más complicado por su especial índole, son los riesgos ambientales en
los que están implicados agentes biológicos. En general, tanto estos últimos como los
demás riesgos ambientales, por la dificultad de advertir sus efectos y relacionarlos con sus
causas, que incluso pueden haber desaparecido cuando se ponen de manifiesto los
primeros signos que los delatan, por la complejidad y gran diversidad de tales riesgos así
como por las técnicas de identificación y evaluación, necesitan de una reglamentación
técnica y metodología específica, y de profesionales especializados para su tratamiento.


2.5 Riesgos psicosociales

En cuanto a los factores de riesgo relacionados con la ordenación del trabajo se puede
hablar de riesgos psicosociales. La dificultad de su evaluación estriba en que las posibles
alteraciones de la salud suelen ser inespecíficas siendo también muy difícil discernir en qué
medida se deben a factores de riesgo laborales y a factores extralaborales. Lo cual no
quiere decir que carezcan de importancia o que no se deban tomar medidas preventivas.
Es más, estos problemas que surgen de la organización del trabajo, pueden ser
determinantes en la productividad y en la calidad final del producto o servicio que se ofrece,
por lo que la adopción de medidas para su detección y de las soluciones idóneas debe ser
prioritario en la gestión de la empresa.


2.6 Prevención de riesgos laborales

Por otra parte, conviene precisar qué se entiende por prevención de riesgos laborales.
Se trata del conjunto de actividades o medidas adoptadas o previstas, en todas las fases
de actividad de la empresa (incluida la concepción, diseño y proyecto de procesos, lugares
de trabajo, instalaciones, dispositivos, procedimientos,etc.) dirigidas a evitar o minimizar los
riesgos, en este caso, laborales o derivados del trabajo.

La Organización Mundial de la Salud OMS distingue tres niveles:

   * Prevención primaria, dirigida a evitar los riesgos o la aparición de los daños
   (materialización de los riesgos) mediante el control eficaz de los riesgos que no pueden
   evitarse. Esta prevención, obviamente es la más eficaz, incluso, atendiendo a lo
   expuesto con anterioridad, es la más eficiente. A su vez puede implicar distintos tipos de
   acciones, que se describen a continuación por orden decreciente de eficacia:

       -   Prevención en el diseño. Absolutamente lo más eficaz. A la hora de la
           concepción y diseño de instalaciones, equipos, herramientas, centros y puestos
           de trabajo, procesos, métodos, organización del trabajo, etc. hay que tener en
           cuenta los principios de prevención, y en primer término, tratar de evitar los
           riesgos.




                                              IV.8
-   Prevención en el origen. Se trata de evitar la aparición de riesgos como
           resultado de defectos en la fabricación, construcción, implantación        e
           instalación, referido tanto a equipos, procesos, etc., como procedimientos,
           capacitación, etc., y, en los casos de riesgos inevitables, combatirlos en el
           origen o foco, mediante técnicas o medidas adecuadas, por ejemplo, mediante
           el aislamiento o enclaustramiento.

       -   Prevención en el medio de transmisión. Se trata de evitar la exposición al riesgo
           por interposición de barreras entre el origen y las personas, actuando sobre el
           medio mismo absorbiendo o anulando el agente o situación de riesgo, e incluso,
           actuando sobre la misma organización del trabajo, por ejemplo, mediante el
           alejamiento o sistemas de alarma.

       -   Prevención sobre la propia persona. Mediante la utilización de medios de
           protección individual, la educación, la información, la formación, la vigilancia de
           la salud, la vacunación, la disminución del tiempo de exposición, etc.

   * Prevención secundaria. Cuando ha comenzado el proceso de alteración de la salud,
   aunque no se manifieste de una manera clara; en general puede tratarse de una fase
   inicial, subclínica, muchas veces reversible. Las actuaciones preventivas en estos casos
   son principalmente la adecuada vigilancia de la salud para un diagnóstico precoz y un
   tratamiento eficaz.

   * Prevención terciaria. Hay que aplicarla cuando, existe una alteración patológica de la
   salud o durante la convalecencia de la enfermedad o posteriormente a la misma. Se
   trata de prevenir la reincidencia o las recaídas, o las posibles "complicaciones" o
   secuelas, mediante el adecuado tratamiento y rehabilitación, como principales medidas.


2.7 Disciplinas básicas

Las actuaciones en materia de prevención de riesgos laborales están marcadas por su
carácter interdisciplinario, y multidisciplinario, y su necesaria integración en todas las fases
del proceso productivo y en la organización de la empresa. En este sentido, cualquiera que
sea el nivel y especialidad de quienes despliegan una actividad en ella, deben tener una
formación suficiente y adecuada con el objeto de asumir satisfactoriamente y con garantía
la prevención en su ámbito de actuación y responsabilidad.

No obstante, actualmente se reconocen cinco disciplinas básicas en materia de prevención
de riesgos laborales. Una de ellas tiene ya un reconocimiento de especialidad con plena
validez académica en varios Estados miembros de la Unión Europea, entre ellos España.
Se trata de la Medicina del Trabajo. Las otras aún no han alcanzado este estatus, pero se
reconocen como tales disciplinas básicas en el Reglamento de los Servicios de
Prevención.

Previamente hay que tener en cuenta que se puede actuar para prevenir los riesgos
laborales a cuatro niveles:

       1)En la concepción y el diseño. Aquí es necesario que los profesionales tengan
       asumida la filosofía preventiva, junto con los conocimientos preventivos necesarios
       en su formación académica y de especialización. Se trata de evitar el riesgo, o en
       todo caso minimizarlo.

       2) Sobre el origen del riesgo, con objeto de eliminar el riesgo o, en su caso,
       reducirlo todo lo posible.

                                              IV.9
3) Sobre el medio ambiente de trabajo o medio de transmisión del riesgo, con objeto
       de controlar el riesgo.

       4) Sobre la propia persona, con objeto de protegerla mediante equipos de
       protección individual contra los riesgos existentes, de promover y vigilar su salud
       y de educarla y formarla adecuadamente. Cabría añadir las instrucciones e
       información dirigidas individualmente, así como actuaciones de carácter
       organizativo (cambio de tarea o método, rotación de puestos, etc.).


2.7.1 Seguridad en el Trabajo

La Seguridad en el Trabajo consiste en un conjunto de técnicas y procedimientos que
tienen por objeto evitar y, en su caso, eliminar o minimizar los riesgos que pueden conducir
a la materialización de accidentes con ocasión del trabajo, (lesiones, incluidos los efectos
agudos producidos por agentes o productos potencialmente peligrosos).

Es necesario poseer conocimientos de diversa índole, como ingeniería, gestión
empresarial, economía, derecho, estadística, psicosociología, pedagogía, etc.

Se persiguen esencialmente dos tipos de objetivos:

   -   Evaluación de los riesgos (incluida su identificación) e investigación de accidentes
   -   Corrección y control de los riesgos (incluida su eliminación), en consecuencia.

Consecuentemente, las técnicas de seguridad se clasifican en analíticas y operativas.

Según el campo de actuación se cuenta con técnicas generales de seguridad, como la
organización, economía, estadística, señalización, etc., y con técnicas específicas, como
seguridad química, seguridad eléctrica, prevención y lucha contra incendios, seguridad de
las máquinas, etc. o por sectores de actividad, como seguridad en la construcción,
seguridad minera, seguridad en la agricultura, seguridad en el transporte, etc.

Cuando se habla de seguridad industrial, se amplía el concepto al integrar en los objetivos
de prevención y protección a toda persona que pudiera verse afectada por la actividad
industrial, tanto en lo que respecta a su integridad física y su salud, como a la integridad de
sus bienes, y al medio ambiente.


2.7.2 Higiene Industrial

La aparición de alteraciones patológicas de la salud viene determinada por un conjunto de
factores:

   1) La naturaleza y estado físico de los agentes químicos y el tipo y, en su caso,
      frecuencia, de los agentes físicos, así como la naturaleza de los agentes biológicos
      presentes bajo determinadas condiciones.

   2) La concentración del agente químico presente en el ambiente o la intensidad
      referida al agente físico al que está expuesto el trabajador. Para evaluar el riesgo de
      exposición se suelen utilizar valores límite de referencia.

   3) El tiempo de exposición al agente en el medio ambiente de trabajo. Los valores
      límite se suelen referir a un tiempo normalizado, como la jornada de trabajo de 8

                                             IV.10
horas diarias o 40 horas semanales. La consideración conjunta de la concentración
      o intensidad, según el caso, y el tiempo de exposición da lugar al concepto de dosis.

   4) Las características individuales de cada persona y en particular, determinadas
      susceptibilidades especiales ante algún agente que pudiera existir. Los valores de
      referencia se establecen con relación a una población normal o normalizada, por lo
      que habrá que determinar si una persona se puede considerar incluida en ese
      colectivo o no para cada agente al que pudiera estar expuesta.

   5) La existencia de otros agentes o factores que puedan potenciar o rebajar los
      posibles efectos de la exposición. Por ejemplo, la temperatura, la presencia de
      agentes cuyos efectos son aditivos, sinergias como las debidas al humo procedente
      de fumar tabaco, etc.

La Higiene Industrial, como técnica no médica de prevención de los riesgos laborales
relativos a la posibilidad de sufrir alteraciones de la salud por una exposición a agentes
físicos, químicos y biológicos, actúa con carácter esencialmente preventivo por
procedimientos técnicos mediante, en general, la siguiente secuencia:

   1) Identificación de los diferentes agentes de riesgo.

   2) Medición, en el caso que sea necesario, de la exposición al agente
      (concentración/intensidad y tiempo de exposición) y aportación de datos
      complementarios que se precisen.

   3) Valoración del riesgo de exposición, comparando las dosis de exposición con los
      valores de referencia según los criterios establecidos.

   4) Corrección de la situación, si ha lugar.

   5) Controles periódicos de la eficacia de las medidas preventivas adoptadas y de la
      exposición y vigilancia periódica de la salud.


2.7.3 Medicina del Trabajo

Si la Medicina se basa en el conocimiento de las funciones, y del funcionamiento del
organismo humano y de su interacción con el medio en que vive y desarrolla su actividad,
para alcanzar los objetivos de promoción de la salud, curación de las enfermedades y
rehabilitación, la Medicina del Trabajo se especializa en la interacción con un medio
particular, el del trabajo, sin dejar de considerar la misma salud como un todo, indivisible, y
que el medio no laboral interactúa a su vez con el medio laboral.

El trabajo influye sobre la salud, pero puede hacerlo tanto en sentido positivo como
negativo. Lo óptimo consiste en favorecer el primer aspecto y anular o, al menos, rebajar el
segundo.

En este empeño se ha de centrar las diferentes técnicas de promoción de la salud, y no
sólo las sanitarias como la Medicina del Trabajo. Todas las técnicas preventivas, junto con
ésta, la seguridad en el trabajo, la higiene industrial, la psicosociología laboral, además de
controlar los riesgos, persiguiendo su eliminación, o al menos, su minimización, fomentan
directa o indirectamente el aspecto positivo de la influencia del trabajo. Objetivo que se
hace quizás más patente con la ergonomía.




                                            IV.11
Las técnicas preventivas que utiliza la Medicina del Trabajo son fundamentalmente las
siguientes:

   -   Epidemiología,mediante la que se investiga sobre una población o grupo de
       personas la distribución y frecuencia de signos y, en general, alteraciones o
       anomalías en su estado de salud, con objeto de conocer sus posibles causas y los
       distintos factores que intervienen en su evolución, para que finalmente puedan
       prevenirse los riesgos correspondientes.

   -   Vigilancia de la salud, con objeto de:

       -   Conocer el estado de salud individual y colectivo en relación a los riesgos a los
           que están expuestos.

       -   Indagar la existencia de una posible especial susceptibilidad o sensibilidad
           individual.

       -   Verificar si existe algún factor o condición individual y su alcance, tanto temporal
           o permanente, que pudiera representar un riesgo o agravamiento de los
           existentes para esa persona y para su entorno.

       -   Detectar precozmente alteraciones de la salud.

       -   Actuar en consecuencia y participar interdisciplinariamente en la actividad
           preventiva.

   -   Educación sanitaria, como otro medio muy valioso para la promoción de la salud,
       con el fin de que, conjuntamente (interdisciplinariamente) con otros profesionales, se
       alcancen cambios positivos al nivel individual y colectivo, modificando hábitos y
       conductas negativos y fomentando la participación en programas preventivos y, en
       general, de promoción de la salud.

   -   Otros aspectos, como el reforzamiento individual, con objeto de hacerle más
       resistente a posibles alteraciones de la salud, mediante vacunaciones y realización
       de ejercicios físicos por ejemplo y actuaciones en caso de situaciones de urgencia.

Aunque no tienen el reconocimiento de especialidad académica, no obstante es necesario
mencionar aquí, por su valioso papel, a los Diplomados Universitarios en Enfermería de
Empresa.


2.7.4 Psicosociología del trabajo

Al hablar de los riesgos laborales se realizó la distinción de los denominados riesgos
psicosociales. También se ha tratado de la importancia de los hábitos, costumbres y
actitudes de las personas en relación con el trabajo, e incluso de una cultura de la
prevención. La especialización en el campo laboral de la Psicología y de la Sociología se
debe a la necesidad de actuar respecto a tales cuestiones desde la perspectiva de estas
ciencias, con el objeto de evaluar los riesgos y analizar determinadas situaciones de
comportamiento social y de la psique, para, a partir de estas aportaciones, actuar
convenientemente en la mejora de las condiciones psicosociales del trabajo.

Temas esenciales de esta disciplina son, por un lado, el denominado estrés en cualquiera
de sus variantes o manifestaciones y la insatisfacción, y por otro, las cuestiones relativas a


                                                IV.12
la organización de la empresa, los factores de la tarea, la dirección y el mando y la
conducta individual.

Si en la definición de salud se distinguen tres campos: el físico, el psíquico o mental y el
social, ocurre que mientras las tres disciplinas anteriores se dedican en muy gran medida al
primer aspecto, la Psicosociología del Trabajo interviene con más intensidad en los dos
últimos aspectos, sin menoscabo de la propia Medicina del Trabajo, con la que tiene
estrecha relación para el desarrollo de actuaciones en estos ámbitos, el psíquico y el
social.


2.7.5 Ergonomía

Si bien las anteriores cuatro disciplinas se dirigen a las condiciones de trabajo en función,
principalmente, de sus aspectos negativos, la Ergonomía, también denominada ciencia del
bienestar y del confort, no solo persigue la mejora de las mismas, a fin de eliminar o rebajar
sus efectos negativos sobre los tres campos de la salud, físico, psíquico y social, sino que
tiende a un concepto más amplio de la salud y de las condiciones de trabajo, para lo que,
además, pretende la mejora de cualquier aspecto que incida en el equilibrio de la persona,
considerada conjuntamente con su entorno.

Esta ciencia, relativamente reciente, ha sido definida de manera muy diversa. El Instituto
Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo la define como el conjunto de técnicas cuyo
objetivo es la adecuación entre el trabajo y la persona. De inmediato surgen dos
características: su multidisciplinariedad y su actuación global.

Los principales objetivos de la Ergonomía son:

   •   Seleccionar las técnicas más adecuadas a las personas disponibles.
   •   Controlar el entorno o medio ambiente de trabajo.
   •   Evaluar los riesgos de fatiga física y mental.
   •   Definir los objetivos de formación en relación a las características de puestos de
       trabajo y personas.
   •   Optimizar la interrelación entre técnicas utilizadas y personas.
   •   Favorecer el interés de los trabajadores por la tarea y el proceso productivo así
       como por el ambiente de trabajo.

Existen diversas orientaciones o enfoques de la Ergonomía. Entre ellas cabe distinguir:

   •   La Ergonomía del puesto de trabajo, con objeto de adaptar las dimensiones,
       esfuerzos y movimientos, fundamentalmente, a las características individuales de la
       persona que lo desempeña.

   •   La Ergonomía de los sistemas, que amplía el enfoque anterior al considerar,
       además, tanto los aspectos físicos del entorno del puesto de trabajo (iluminación,
       microclima, ambiente acústico,...) como los organizativos (ritmos de trabajo, pausas,
       horarios,...).

   •   Un paso más, consiste en la consideración de la Ergonomía de un modo totalizador,
       dirigida al desarrollo integral de la persona, teniendo en cuenta a los trabajadores no
       solo como sujetos pasivos sino también activos, fomentando su participación en la
       mejora de las condiciones de trabajo, con mayor interés, creatividad,... y, por lo
       tanto, mayor satisfacción personal. (Y con ello mayor productividad y mejor calidad
       en los resultados del proceso productivo).


                                            IV.13
Desde este último punto de vista, tan amplio y globalizador, puede considerarse integradas
en la Ergonomía las cuatro grandes disciplinas de carácter general contempladas con
anterioridad: Medicina del Trabajo, Seguridad en el Trabajo, Higiene Industrial y
Psicosociología del Trabajo.


2.8 Otras técnicas relacionadas con la prevención

Después de todo lo expuesto en este capítulo, se puede afirmar sin margen a error o
exageración, que cualquier ciencia o técnica puede tener cabida en la actividad preventiva
a desarrollar en la empresa.

Una cuestión importante, en cuanto a la propia relación de trabajo, son las obligaciones de
empresarios, directivos y trabajadores en materia de prevención de riesgos laborales, las
responsabilidades consecuentes y la garantía del derecho de los trabajadores a una
protección eficaz de su seguridad y salud en todos los aspectos relacionados con el
trabajo. Esta materia corresponde al Derecho del Trabajo y, en particular, a una rama cada
vez más extensa y con mayor relevancia: el Derecho de la Seguridad y Salud en el
Trabajo, además de la cuestiones relacionadas con ésta, también de especial importancia,
del Derecho de Seguridad Social.

La Pedagogía, y especialmente las técnicas de formación de adultos, la Toxicología, la
Fisiología, la Estadística, la Economía, la Ecología, las técnicas de Gestión empresarial, las
técnicas de Recursos Humanos, las técnicas de Comunicación, Ingeniería, Arquitectura,
Física, Química, Biología,... todas aportan conocimientos y herramientas que
perfectamente pueden considerarse como técnicas preventivas específicas.


2.9 Los principios de prevención


2.9.1 Necesidad de la actividad preventiva en la empresa

La normativa europea obliga al empresario a realizar la prevención de riesgos laborales
mediante la adopción de cuantas medidas sean necesarias con el fin de garantizar una
protección eficaz de la seguridad y la salud de los trabajadores a su servicio en todos los
aspectos relacionados con el trabajo.

Esta obligación, manifestada de esta manera tan absoluta, es una consecuencia del poder
de dirección del empresario, que asigna determinadas tareas y funciones, en unas
condiciones de trabajo fijadas por él. Estas condiciones de trabajo deben ser tales que no
supongan una amenaza para la salud y para la integridad física de los trabajadores. En
suma: no deben provocar ni favorecer la aparición de accidentes y enfermedades o
patologías.

Como tampoco deben ser estas condiciones de trabajo las que perturben la buena marcha
del sistema productivo y sean fuente de errores, pérdidas, retrasos, defectos, etc., que
correspondan a una mala gestión de la empresa, traducida finalmente en una baja
productividad y una calidad defectuosa del producto o servicio que se ofrece.

En un mercado tan marcadamente competitivo actualmente, como el Mercado Único
Europeo, abierto al mercado global mundial, los objetivos de calidad son imprescindibles
para la supervivencia y desarrollo de las empresas. Para alcanzar la calidad del producto o
servicio que se ofrece al final del proceso productivo, se debe mantener una coherencia

                                            IV.14
entre todas las funciones que se ejercen en la organización de la empresa, con unos
objetivos de calidad en todas las fases del sistema productivo: En la misma fase inicial de
concepción y diseño, la adquisición de equipos y materiales y materias primas de calidad
adecuada, la implantación (y el buen mantenimiento y control) de las instalaciones y
equipos, con una calidad en la gestión de la empresa, en el proceso productivo y en el
producto final, incluida su puesta en el mercado. Desde esta perspectiva se comprende
que debe estar incluida la calidad de las condiciones de trabajo para los objetivos de
calidad total.

Siguiendo el dicho la cadena se rompe por el eslabón más débil, en el concepto de calidad
total se excluye cualquier "dejadez" en ningún aspecto del sistema productivo. Es obvio la
necesidad de aplicar el mismo rigor en todos los ámbitos si no se quiere exponer al fracaso
la estrategia de calidad que se pretende establecer.

Es crucial, pues, partir del convencimiento de la necesidad de diseñar, mantener y controlar
unas buenas (de calidad) condiciones de trabajo. Se impone, además un clima de mutua
confianza y colaboración con los trabajadores. De aquí el valor de unos cauces de
comunicación y participación. En definitiva, la gestión de la prevención de los riesgos
laborales debe estar integrada en la gestión global de la empresa, con la determinación de
unos objetivos formando parte de los objetivos de calidad, planificando y organizando la
actividad preventiva en el conjunto del sistema productivo y de la organización de la
empresa.


2.9.2 Requisitos para una adecuada política de prevención en la empresa

Sentada la premisa del punto anterior, conviene recordar aquí lo descrito en cuanto a qué
se entiende por condiciones de trabajo y por riesgos laborales, para tratar de sintetizar el
conjunto de principios sobre los que debe asentarse una adecuada política de prevención
en la empresa (Figura 1).

Esta política parte de la premisa de que el empresario es el primer responsable, aunque
no el único, de la seguridad y salud de los trabajadores a su servicio, en todos los aspectos
relacionados con el trabajo, y por lo tanto, está obligado a todo un conjunto de acciones en
la empresa que lo garantice. Estas serán esencialmente preventivas y deberán responder
a una organización y planificación previas, debiendo integrarse en todos sus aspectos
productivos y organizativos, interesando a todos los niveles jerárquicos. La acción
preventiva no deberá subordinarse a criterios puramente económicos ni será objeto de
discriminación alguna y tenderá a la mejora progresiva del medio de trabajo.




                                            IV.15
LA PREVENCIÓN DE RIESGOS EN EL TRABAJO
  ___________________________________________________________________
                                _______

          •    UNIVERSALIDAD
          •   IGUAL NIVEL DE PROTECCIÓN PARA TODOS
          •   RESPONSABILIDAD DEL EMPRESARIO
          •   PRIMACÍA DE LA PREVENCIÓN
          •   INTEGRACIÓN EN LA ORGANIZACIÓN Y EN LA PRODUCCIÓN
          •   EVALUACIÓN, PLANIFICACIÓN Y ORGANIZACIÓN
          •   MEJORA PROGRESIVA
          •   NO SUBORDINACIÓN A CRITERIOS PURAMENTE ECONÓMICOS
          •   INFORMACIÓN
          •   FORMACIÓN
          •   PARTICIPACIÓN DE LOS TRABAJADORES
          •   VIGILANCIA DE LA SALUD
          •   COORDINACIÓN y COOPERACIÓN
          •   RIESGOS AÑADIDOS POR ESPECIAL SENSIBILIDAD
          •   DERECHOS / OBLIGACIONES DE LOS TRABAJADORES
          •   ACTUACIONES DE LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS
                                   Figura 1



En el caso de concurrencia de varias empresas, o en el caso de contratas o subcontratas,
es imprescindible la coordinación y cooperación de los empresarios en las cuestiones
preventivas, sin perjuicio de las obligaciones concretas del empresario principal o del titular
del centro de trabajo.

Puntos esenciales de la acción preventiva en la empresa son la información, la formación
y la participación equilibrada de los trabajadores en todo lo que atañe a su seguridad y
salud en el trabajo.

Los trabajadores deben tener un buen nivel de protección que ha de ser equivalente para
todos. Para ello habrá de tenerse en cuenta los riesgos "especiales" o particulares que
determinados trabajadores, en razón de su estado biológico o por ciertas características
temporales o permanentes, debiendo tomarse las medidas complementarias necesarias.

La vigilancia de la salud, respecto de los posibles efectos a causa de los riesgos a los
que puedan estar expuestos los trabajadores con ocasión de su trabajo, se considera como
derecho exigible por los mismos y otra de las acciones preventivas esenciales.

Finalmente los trabajadores deben cumplir con sus obligaciones de seguridad y salud
para consigo mismos y con sus compañeros, de acuerdo con las instrucciones recibidas
por parte del empresario.

No obstante el protagonismo esencial de empresarios y trabajadores, las Administraciones
Públicas tienen un papel esencial en la promoción, asesoramiento y asistencia a
empresarios, trabajadores y profesionales, así como de establecer los mecanismos de



                                             IV.16
vigilancia y control del cumplimiento de la normativa sin perjuicio de la mediación y arbitraje
y, en su caso, los diversos niveles de sanción sin olvidar el sistema de previsión.


2.9.3 Los principios de prevención

El empresario o por delegación la gerencia o la dirección ejecutiva, los directivos, los
profesionales (pertenezcan a la empresa o sean ajenos a ella) y los propios trabajadores
deben tener en cuenta los principios de prevención que se describen a continuación, según
su cuota de responsabilidad y las funciones y tareas que desarrollen, especialmente en la
adopción de medidas de prevención, y más aún, a la hora de tomar cualquier decisión que
pueda repercutir en la seguridad y salud de los trabajadores o bien si se es consultado
previamente o al elaborar propuestas al respecto.

En la figura 2 se enuncian los principios generales de prevención de los riesgos laborales,
en un cierto orden de prioridad, con la primera exigencia de evitarlos y en caso de no ser
esto posible, combatirlos en el origen. Hay que planificar la prevención desde la misma
concepción del proceso productivo, el diseño de los puestos de trabajo, la elección de los
equipos de trabajo y la organización y métodos de las tareas a desarrollar. El trabajo se
adaptará a la persona y se procurará sustituir lo peligroso por lo que no lo sea o lo sea en
menor medida. La organización de la prevención se integrará en todos los niveles de
actividad y de la estructura jerárquica de la Empresa. En todo caso se antepondrán
soluciones de protección colectiva a las medidas de protección individual. Se procurará
progresar a mejores niveles de seguridad y salud, teniendo en cuenta especialmente la
evolución de la técnica.




                PRINCIPIOS GENERALES DE PREVENCIÓN
 ___________________________________________________________________
                                ______

         EVITAR LOS RIESGOS

         EVALUAR LOS INEVITABLES

         COMBATIRLOS EN EL ORIGEN

         ADAPTAR EL TRABAJO A LA PERSONA

         TENER EN CUENTA LA EVOLUCIÓN DE LA TÉCNICA

         SUSTITUIR LO PELIGROSO

         PLANIFICAR E INTEGRAR LA PREVENCIÓN

         APLICAR PROTECCIÓN COLECTIVA MEJOR QUE LA INDIVIDUAL

         DAR DEBIDAS INSTRUCCIONES A LOS TRABAJADORES

  __________________________________________________________________
                                Figura 2



                                             IV.17
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