Manual de Oraciones del miembro - del ECYD

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Manual de Oraciones del miembro del ECYD

                                                             Manual de Oraciones del miembro
                                                                        del ECYD

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Manual de oraciones
 del miembro del
       ECYD
Manual de oraciones del miembro del ECYD

Primera edición, marzo de 2008

© Asociación Cultural Carrasco, S.C.
© Editorial El Arca, S.A. de C.V.
  Paseo de las Palmas núm. 1025
  Col. Lomas de Chapultepec
  C.P. 11000
  Deleg. Miguel Hidalgo
  Tel. 5202 7198

www.misionmultimedia.com

ISBN:978-970-820-055-4

Diseño: Endora ediciones

Impreso en México
Printed in Mexico

Ninguna parte de esta publicación incluida la cubierta, puede ser reproducida total
o parcialmente, sin la autorización escrita de los editores.
ÍNDICE

Presentación. ................................................................ 5

I. Oraciones de la mañana............................................. 7
Invocación ....................................................................... 7
Padre Nuestro .................................................................. 7
Ave María . ....................................................................... 8
Gloria al Padre ................................................................. 8
Oración del ecyd ............................................................ 8

II. Celebración Eucarística .......................................... 9
Explicación ...................................................................... 9

III. Acción de gracias después de la comunión.............. 9
Oración a Jesús crucificado . ........................................... 10
Alma de Cristo ............................................................... 10
Oración por el Papa ....................................................... 11
Oración por el director general del ecyd ....................... 11

IV. Visita Eucarística................................................... 12
Comunión espiritual ...................................................... 12

V. Oraciones para iniciar y terminar algunos actos.... 13
Ante el Santísimo Sacramento ........................................ 13
Antes y después de comer ............................................... 14
Invocación al Espíritu Santo . ......................................... 15

VI. Oraciones de la noche. ......................................... 17
Padre Nuestro ................................................................ 17
Ave María . ..................................................................... 17
Gloria al Padre ............................................................... 18
Oración por todos los miembros del ecyd
extendidos en el mundo ................................................. 18
El balance . ..................................................................... 19
Acto de contrición . ........................................................ 20

VII. Reflexión evangélica............................................ 20

VIII. El Rosario.......................................................... 21
Oración inicial ............................................................... 22
Misterios ........................................................................ 23
Salve Regina ................................................................... 24
Letanías a la Santísima Virgen María .............................. 25
Ángelus .......................................................................... 28
Oración al Ángel de la Guarda ....................................... 29

IX. Sacramento de la Reconciliación.......................... 29
Examen de conciencia .................................................... 30
Rito de la penitencia ...................................................... 35

X. Vía Crucis............................................................... 37

XI. Apéndice................................................................ 42
Un miembro del ecyd ama . .......................................... 42
Oración por las vocaciones ............................................. 42
Consagración a la Santísima Virgen . .............................. 43
Oración por los enfermos ............................................... 44
Oración por los que sufren ............................................. 44
Oración antes de un viaje ............................................... 45
Oraciones de acción de gracias ....................................... 45
Bendita sea tu pureza . .................................................... 46
Bajo tu protección .......................................................... 46
Invocación de los miembros del ecyd y
jaculatoria mariana ......................................................... 47
PRESENTACIÓN

Los amigos necesitan comunicarse, hablarse, escuchar-
se. Si no se comunican, ¿cómo se conocerán? ¿Cómo se
van a ayudar? ¿Cómo apoyarse cuando haga falta? Los
amigos han de tener tiempo el uno con el otro para
escuchar y hablar de lo que hablan los amigos.

Cristo es tu amigo y necesitas comunicarte con Él.
La oración es el mejor medio para conocerlo más
y poder ser como ����������
                   ���������
                    l. En el ecyd aprendes a hacer
oración para crecer en la amistad con Cristo que te
hará plenamente feliz.

La oración debe ser como una atmósfera que envuel-
va toda tu vida personal, familiar y social y todo lo
que constituye tus problemas cotidianos: el alimen-
to, el amor, el estudio, la salud, la amistad, el dolor.

El ecyd presenta a sus miembros este manual de
oraciones como una ayuda para su oración y como
un medio de comunión entre todos los miembros
esparcidos por el mundo. En él se encuentran las
oraciones propias del ECYD y otras oraciones que la
tradición de la Iglesia ha recogido a lo largo de los
siglos.

Ojalá que sea un estímulo para la oración personal y
familiar, para la oración en equipo y para el enriqueci-
miento espiritual de todos los miembros del ECYD.
I. ORACIONES DE LA MAÑANA

Como miembro del       ECYD, al levantarte, ofrece con gozo
a Dios el nuevo día, y pídele que te conceda amar más a
Cristo, te dé fuerzas para ser fiel a tus compromisos cristia-
nos y para vencer las tentaciones.

                      Invocación
    ¡Cristo, Rey Nuestro!

    ¡Venga tu Reino!

    En el nombre del Padre y del Hijo
    y del Espíritu Santo. Amén.

                   Padre Nuestro

           Para miembros de todas las etapas

    Padre nuestro, que estás en el cielo,
    santificado sea tu nombre; venga
    a nosotros tu Reino;
    hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
    Danos hoy nuestro pan de cada día;
    perdona nuestras ofensas,
    como también nosotros perdonamos
    a los que nos ofenden;
    no nos dejes caer en la tentación
    y líbranos del mal. Amén.

                              
Ave María

Para miembros de segunda, tercera y cuarta etapas

 Dios te salve, María, llena eres de gracia.
 El Señor es contigo. Bendita tú eres entre
 todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu
 vientre, Jesús.
 Santa María, Madre de Dios, ruega
 por nosotros, pecadores, ahora y
 en la hora de nuestra muerte. Amén.

             Gloria al Padre

Para miembros de segunda, tercera y cuarta etapas

 Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
 Como era en el principio, ahora y siempre por los
 siglos de los siglos. Amén.

            Oración del ecyd
       Para miembros de todas las etapas

 Señor Jesús:
 Te entrego mis manos para hacer tu trabajo.
 Te entrego mis pies para seguir tu camino.

                        
Te entrego mis ojos para ver como tú ves.
    Te entrego mi lengua para hablar tus palabras.
    Te entrego mi mente para que tú pienses en mí.
    Te entrego mi espíritu para que tú ores en mí.
    Sobre todo te entrego mi corazón para que en mí
    ames a tu Padre y a todos los hombres.
    Te entrego todo mi ser para que crezcas tú en mí,
    para que seas tú, Cristo, quien viva, trabaje y ore
    en mí.

       II. CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA

Participa en la celebración eucarística con respeto,
atención y recogimiento. Es el momento más importante
del día porque en ella escuchamos la palabra de Cristo,
celebramos el memorial de su pasión y recibimos su
Cuerpo. Acércate a la comunión con el alma limpia, sin
pecado, y con un gran deseo de unirte a Cristo y de ser su
amigo. Los domingos y días festivos, procura acudir a la
celebración eucarística de tu propia parroquia.

      III. ACCIÓN DE GRACIAS DESPUÉS
              DE LA COMUNIÓN

A través de las siguientes oraciones da gracias al Señor por
los beneficios recibidos.

                             
Oración a Jesús crucificado
Mírame, oh mi amado y buen Jesús, postrado a los
pies de tu divina presencia. Te ruego y suplico con
grande fervor de mi alma, te dignes grabar en mi
corazón sentimientos vivísimos de fe, esperanza
y caridad, arrepentimiento sincero de mis pecados y
propósito firme de nunca más ofenderte. Mientras
yo, con todo el amor y dolor de que soy capaz,
considero y medito tus cinco llagas, teniendo en
cuenta aquello que dijo de ti, oh mi Dios, el santo
profeta David: «Han taladrado mis manos y mis
pies, y se pueden contar todos mis huesos».

             Alma de Cristo

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
Oh buen Jesús, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me separe de ti.
Del enemigo malo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a ti, para que con tus santos
te alabe y te bendiga por los siglos de los siglos.
Amén.

                       10
Oración por el Papa

 Oh Jesús, Rey y Señor de la Iglesia: renuevo en tu
 presencia mi adhesión incondicional a tu Vicario
 en la tierra, el Papa. En él tú has querido mostrar-
 nos el camino seguro y cierto que debemos seguir
 en medio de la desorientación, la inquietud y el
 desasosiego. Creo firmemente que por medio de
 él tú nos gobiernas, enseñas y santificas, y bajo
 su cayado formamos la verdadera Iglesia: una,
 santa, católica y apostólica. Concédeme la gracia
 de amar, vivir y propagar como hijo fiel sus ense-
 ñanzas. Cuida su vida, ilumina su inteligencia,
 fortalece su espíritu, defiéndelo de las calumnias
 y de la maldad. Aplaca los vientos erosivos de la
 infidelidad y la desobediencia, y concédenos
 que, en torno a él, tu Iglesia se conserve unida,
 firme en el creer y en el obrar, y sea así el instru-
 mento de tu redención. Así sea.

Oración por el director general del
                      ECYD

 Jesucristo, Rey supremo de la Legión, del ECYD
 y del Regnum Christi, dígnate infundir en el
 corazón de nuestro director general todas aquellas
 virtudes propias de tu divino Corazón, princi-
 palmente la prudencia, la fortaleza y la caridad;
 y llénalo de tu luz para que pueda regirlos y
 gobernarlos de la manera que más convenga para

                         11
la salvación de las almas y el triunfo de tu Reino.
    Así sea.

             IV. VISITA EUCARÍSTICA

Para miembros de tercera y cuarta etapas. Recomendado
para los miembros de etapas inferiores.

Cristo se ha quedado en el Sagrario para ser alimento
de nuestras almas, y para estar cerca de nuestras luchas
y alegrías. No ha querido dejarnos solos. Por eso, como
miembro del ECYD y amigo suyo, visítalo con frecuencia.
Al entrar en la iglesia o capilla, actúa tu fe en la presencia
real de Cristo en el Sagrario, haz la genuflexión y
habla con Él como a tu Dios y amigo. De estos breves
contactos con Jesucristo en el Sagrario deben brotar la
gratitud, la alegría de estar con Él, y el deseo de imitar
su obediencia a la voluntad del Padre, y su entrega a la
salvación de las almas.

              Comunión Espiritual

Si algún día no tienes oportunidad de recibir a Jesucristo
en la comunión puedes hacer una comunión espiritual
diciéndole cuánto deseas tenerlo dentro de ti. Puedes
hacerlo con tus palabras o servirte de esta oración:

                             12
Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en
   el Santísimo Sacramento del altar. Te amo sobre
   todas las cosas y deseo ardientemente recibirte
   dentro de mi alma; pero, no pudiendo hacerlo
   ahora sacramentalmente, ven al menos
   espiritualmente a mi corazón. Quédate conmigo
   y no permitas que me separe de ti. Amén.

       V. ORACIONES PARA INICIAR Y
        TERMINAR ALGUNOS ACTOS

     Ante el Santísimo Sacramento

Al iniciar

   En el nombre del Padre y del Hijo
   y del Espíritu Santo. Amén.

   Oh Dios, que en este sacramento admirable nos
   dejaste el memorial de tu pasión, te pedimos nos
   concedas venerar de tal modo los sagrados miste-
   rios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimen-
   temos constantemente en nosotros el fruto de tu
   redención. Tú que vives y reinas por los siglos de
   los siglos.

   Amén.

                         13
Al terminar

   Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios,
   a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
   Amén.

   ¡Cristo, Rey nuestro!
   ¡Venga tu Reino!

   ¡Madre purísima!
   ¡Ruega por nosotros!

   En el nombre del Padre y del Hijo
   y del Espíritu Santo. Amén.

         Antes y después de comer

Al iniciar

   En el nombre del Padre y del Hijo
   y del Espíritu Santo. Amén.

   Padre nuestro,
   que estás en el cielo,
   santificado sea tu nombre;
   venga a nosotros tu Reino;
   hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
   Danos hoy nuestro pan de cada día;
   perdona nuestras ofensas,
   como también nosotros perdonamos
   a los que nos ofenden;
                           14
no nos dejes caer en la tentación,
  y líbranos del mal.
  Bendícenos, Señor, y bendice estos alimentos que
  dados por tu bondad vamos a tomar. Por Cristo
  nuestro Señor.
  Amén.

Al terminar

  Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios,
  a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
  Amén.

  Las almas de los difuntos por la misericordia de
  Dios descansen en paz.
  Así sea.

Al iniciar y terminar otras actividades

         Invocación al Espíritu Santo

  En el nombre del Padre y del Hijo
  y del Espíritu Santo. Amén.

  Ven, Espíritu Santo,
  llena los corazones de tus fieles, y enciende en
  ellos el fuego de tu amor.

  Envía tu Espíritu Creador.
  Y renueva la faz de la tierra.

                          15
Oremos:

Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus
hijos con la luz del Espíritu Santo; haznos dóciles
a sus inspiraciones para gustar siempre del bien y
gozar de su consuelo. Por Cristo nuestro Señor.
Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia. El Señor
es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros,
pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por
los siglos de los siglos. Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

¡Madre purísima!
¡Ruega por nosotros!

En el nombre del Padre y del Hijo
y del Espíritu Santo. Amén.

                        16
VI. ORACIONES DE LA NOCHE

Como miembro del ECYD, da gracias a Dios cada noche
por el don de la vida, de la fe y de la perseverancia, y
pídele perdón por los pecados y faltas cometidas.

                 Padre Nuestro

  Para miembros de segunda, tercera y cuarta etapas

   Padre nuestro que estás en el cielo,
   santificado sea tu nombre;
   venga a nosotros tu Reino;
   hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
   Danos hoy nuestro pan de cada día;
   perdona nuestras ofensas,
   como también nosotros perdonamos
   a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la
   tentación y líbranos del mal. Amén

                    Ave María
          Para miembros de todas las etapas

   Dios te salve, María, llena eres de gracia. El
   Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las
   mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
   Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros,
   pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
   Amén.

                          17
Gloria al Padre

Para miembros de segunda, tercera y cuarta etapas

 Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
 Como era en el principio, ahora y siempre por los
 siglos de los siglos. Amén.

Oración por todos los miembros del
  ECYD extendidos en el mundo

       Para miembros de todas las etapas

 Señor, que nos has dado la gracia de pertenecer
 a tu Iglesia y de participar en ella de tu misión
 de salvar a los hombres, ayúdanos a conocerte
 mejor y a seguirte más de cerca y a darte a
 conocer a todos los hombres. Inspíranos valor
 y entusiasmo, para hacernos amigos de todos
 aquellos con quienes nos encontremos para
 poderlos acercar a Ti. Nunca permitas que te
 ofendamos en palabras o acciones. Mantennos
 siempre cerca de Ti y haz que seamos vigorosos
 miembros de la Iglesia. Fortalece y acrecienta tu
 vida en nosotros, para que, cuanto hagamos sea
 hecho contigo y para Ti. Amén.

                       18
El balance
       Para miembros de tercera y cuarta etapas

El balance es un momento para ponerte en la presencia
de Cristo, revisar los aspectos positivos y negativos de tu
comportamiento como cristiano y miembro del ECYD, y
para compararlos con lo mucho que te ama Jesucristo. Al
hacerlo puedes usar como guía tu hoja de compromisos de
miembro del ECYD.

   Las partes del balance son:

   • Actúa tu fe en la presencia de Dios y dale
     gracias por los beneficios recibidos en el día.
   • Repasa ante Jesucristo cómo has respondido a
     su amor:
     Los momentos en que le has sido fiel.
     Los momentos en que le hayas fallado con
     algunas de tus palabras, obras y acciones…
   • Agradécele los actos buenos que hayas realiza-
     do en este día.
   • Pídele perdón por tus faltas y por los deberes
     que dejaste de realizar por olvido, desgana o
     pereza.
   • Haz un sincero propósito de enmienda.

                            19
Acto de Contrición
  Para miembros de segunda, tercera y cuarta etapas

Termina el balance pidiendo a Cristo perdón y renován-
dole tu amor, como amigo.

   Señor mío, Jesucristo,
   Dios y hombre verdadero,
   Creador y Redentor mío,
   por ser tú quien eres,
   y porque te amo sobre todas las cosas,
   me pesa de todo corazón haberte ofendido.
   Quiero y propongo firmemente
   confesarme a su tiempo.
   Ofrezco mi vida, obras y trabajos
   en satisfacción de mis pecados.
   Y confío en tu bondad y misericordia infinita
   que me los perdonarás y me darás la gracia
   para no volver a ofenderte. Amén.

         VII. REFLEXIÓN EVANGÉLICA

Se recomienda a los miembros de segunda, tercera y cuarta
etapas. Para los miembros de primera etapa se recomienda
la lectura de vidas de santos.

                           20
Como cristiano y miembro del ECYD, busca leer cada
día un pasaje del Evangelio para conocer cómo pensaba
Cristo: qué decía, cómo se entregaba a la voluntad de
su Padre y al bien de cuantos lo necesitaban. Lee aten-
tamente el pasaje y reflexiona preguntándote:

   • ¿Qué me quiere decir Jesucristo con este
     pasaje?
   • ¿Qué es lo que más me llama la atención de
     sus palabras o acciones?
   • ¿Me identifico con alguno de los personajes?
   • ¿Estoy dispuesto a vivir como Cristo me pide
     en este pasaje?

No termines la lectura y reflexión evangélica sin dar
gracias a Cristo por las luces recibidas.

                 VIII. EL ROSARIO

El rosario es una oración en que contemplamos los prin-
cipales momentos de la vida de Cristo y de su Madre, la
Santísima Virgen. Por ello el miembro del ECYD, como
buen cristiano, reza un misterio diario o semanal, depen-
diendo de la etapa en la que esté. La forma completa de
rezar el rosario es la siguiente.

                           21
Se recomienda a los miembros de primera etapa el rezo
de al menos una decena del rosario cada sábado. Para los
miembros de segunda, tercera y cuarta etapas, se recomien-
da rezar al menos una decena del rosario cada día.

   En el nombre del Padre y del Hijo
   y del Espíritu Santo. Amén.

                   Oración inicial

   Señor mío, Jesucristo,
   Dios y hombre verdadero,
   Creador y Redentor mío,
   por ser tú quien eres,
   y porque te amo sobre todas las cosas,
   me pesa de todo corazón haberte ofendido.
   Quiero y propongo firmemente
   confesarme a su tiempo.
   Ofrezco mi vida, obras y trabajos
   en satisfacción de mis pecados.
   Y confío en tu bondad y misericordia infinita
   que me los perdonarás y me darás la gracia
   para no volverte a ofender. Amén.

Lee los misterios para la contemplación y pide por
alguna intención personal. En cada misterio se reza
un padrenuestro, diez avemarías y un gloria. Cuando
reces el rosario en equipo, cada uno de los misterios es

                           22
dirigido por uno de los participantes. Cualquiera de los
que participen puede ofrecer el misterio por una intención
particular.

        Misterios de Gozo (lunes y sábados)

   1.   La encarnación del Hijo de Dios
   2.   La visitación de nuestra Señora a santa Isabel
   3.   El nacimiento de nuestro Señor Jesucristo
   4.   La presentación del Señor en el templo
   5.   El Niño perdido y hallado en el templo

     Misterios de dolor (martes y viernes)

   1.   La oración de Jesús en el huerto
   2.   La flagelación de nuestro Señor Jesucristo
   3.   La coronación de espinas
   4.   Jesús carga con la cruz
   5.   Jesús es crucificado

  Misterios de gloria (miércoles y domingos)

   1.   La gloriosa resurrección del Señor
   2.   La admirable ascensión del Señor a los cielos
   3.   La venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles
   4.   La asunción de la Santísima Virgen a los cielos
   5.   La coronación de nuestra Señora, Madre
        de la Iglesia

                           23
Misterios de Luz (jueves)

   1. El bautismo de Jesús en el Jordán
   2. La autorrevelación de Jesús en las bodas
      de Caná
   3. Jesús anuncia la llegada del Reino de
      Dios y llama a la conversión
   4. La transfiguración de Jesús
   5. La institución de la Eucaristía

Terminando el quinto misterio reza un padrenuestro, tres
avemarías y un gloria por las intenciones del Papa.

   Después recita la salve.

                    Salve Regina

   Dios te salve, reina y Madre de misericordia.
   Vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve.
   A ti llamamos los desterrados hijos de Eva.
   A ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle
   de lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra.
   Vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, y des-
   pués de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto
   bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa,
   oh dulce Virgen María!

A continuación reza con atención las letanías. Cada una
de las invocaciones es una muestra de cariño especial a
nuestra Madre del Cielo.

                              24
Letanías a la Santísima Virgen María

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios Padre celestial.             Ten piedad de nosotros.
Dios Hijo redentor del mundo.
Dios Espíritu Santo.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios.
Santa María.��������������������� Ruega por nosotros
Santa Madre de Dios.
Santa Virgen de las vírgenes.
Madre de Cristo.
Madre de la Iglesia.
Madre de la divina gracia.
Madre purísima.
Madre castísima.
Madre virginal.
Madre inmaculada.
Made amable.
Madre admirable.
Madre del buen consejo.
Madre del Creador.
Madre del Salvador.
Madre del ECYD.
Virgen prudentísima.
Virgen digna de veneración.
Virgen digna de alabanza.

                         25
Virgen poderosa.
Virgen clemente.
Virgen fiel.
Espejo de justicia.
Trono de sabiduría.
Causa de nuestra alegría.
Vaso espiritual.
Vaso digno de honor.
Vaso insigne de devoción.
Rosa mística.
Torre de David.
Torre de marfil.
Casa de oro.
Arca de la alianza.
Puerta del cielo.
Estrella de la mañana.
Salud de los enfermos.
Refugio de los pecadores.
Consuelo de los afligidos.
Auxilio de los cristianos.
Reina de los ángeles.
Reina de los patriarcas.
Reina de los profetas.
Reina de los apóstoles.
Reina de los mártires.
Reina de los confesores.
Reina de las vírgenes.
Reina de todos los santos.
Reina concebida sin pecado original.
Reina elevada al cielo.

                     26
Reina del santísimo rosario.
   Reina de la familia.
   Reina de la paz.

   Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,
   Perdónanos, Señor.

   Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,
   Escúchanos, Señor.

   Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,
   Ten piedad de nosotros.

   Ruega por nosotros, santa Madre de Dios,
   para que seamos dignos de las promesas de
   Cristo.

   Oremos:
   Oh Dios cuyo Hijo Unigénito nos alcanzó el
   premio de la salvación eterna con su vida, muerte
   y resurrección, te pedimos nos concedas que al
   venerar los misterios del rosario de la bienaven-
   turada Virgen María vivamos sus enseñanzas y
   alcancemos las promesas que en ellos se contie-
   nen. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Si rezas el rosario en la tarde, puedes terminarlo con el
Ángelus. El Ángelus recuerda el saludo que el ángel dirigió
a María al anunciarle que sería la Madre de Jesucristo,
el Salvador.

                            27
El Ángelus

El ángel del Señor anunció a María.
Y concibió del Espíritu Santo.

Dios te salve, María, llena eres de gracia. El Señor
es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros,
pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

He aquí la esclava del Señor.
Hágase en mí según tu palabra.

Dios te salve, María...
Santa María…

Y el Verbo se hizo carne.
Y habitó entre nosotros.

Dios te salve, María...
Santa María…

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

Oremos:
Te pedimos, Señor, infundas tu gracia en nuestras
mentes, para que los que hemos conocido por

                          28
el mensaje del ángel el misterio de la encarnación
   de tu Hijo, seamos conducidos a la gloria de la
   resurrección, por los méritos de su cruz y pasión.
   Por el mismo Cristo nuestro Señor.
   Amén.

   Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
   Como era en un principio, ahora y siempre, por
   los siglos de los siglos. Amén. (Tres veces)

          Oración al Ángel de la guarda

   Ángel del Señor, que eres mi custodio: puesto que
   la providencia soberana me encomendó a ti, ilu-
   míname, guárdame, rígeme y gobiérname en este
   día. Amén.

IX. SACRAMENTO DE LA RECONCILIACIÓN

La confesión es el sacramento en el que el cristiano, arre-
pentido de sus pecados, recibe por medio del sacerdote
el perdón de Dios. Por tanto, el miembro del ECYD se
acerca a este sacramento con confianza, con un verdadero
arrepentimiento y con el firme propósito de ser más fiel
al amor de Cristo y a los compromisos de vida cristiana.
Procura recibirlo, por lo menos, cada quince días, pues la
confesión frecuente te ayudará a desarraigar las malas cos-
tumbres, a renovar tu amor a Cristo después de las caídas,
y a crecer en la delicadeza de conciencia.

                            29
Para una buena confesión prepárate con un buen examen de
conciencia, piensa que vas a reconciliarte con el mejor Amigo
de tu alma, y no olvides que es necesario decir todos los pecados
graves al confesor y cumplir la penitencia que él te imponga.

Puedes ayudarte de estos puntos:

                 Examen de conciencia

    «Gracias al amor y a la misericordia de Dios, no
    hay pecado, por grande que sea, que no pueda ser
    perdonado; no hay pecador que sea rechazado. Toda
    persona que se arrepiente será recibida por Jesucristo
    con perdón y amor.» (Juan Pablo II)

Se puede iniciar con la oración de petición de ayuda:

    Señor y Dios mío, que conoces el corazón de cada
    hombre, dame la gracia de examinar sinceramente y
    conocer verdaderamente el mío, de manera que des-
    cubra todos mis pecados, a fin de que, confesándome
    bien, y enmendándome de ellos, merezca tu perdón
    y gracia en la tierra y la vida eterna en el cielo. Amén.

A continuación se proponen algunas preguntas que te
pueden ayudar a hacer el examen de conciencia.

    ¿Cuánto tiempo hace que no me confieso? Mis
    confesiones anteriores, ¿estuvieron bien hechas?
    ¿Cumplí la penitencia anterior?

                              30
1° Amar a Dios sobre todas las cosas

   ¿Me he olvidado de rezar a Dios todos los días?
   ¿He admitido en serio alguna duda contra la fe
   que la Iglesia me enseña? ¿He llegado a negar
   esas verdades en mi pensamiento o delante de
   los demás? ¿He desconfiado de la misericordia de
   Dios al ver mis pecados o he abusado de su mise-
   ricordia diciendo que no importa pecar porque, al
   fin y al cabo, Él siempre perdona?
   ¿Me he rebelado interna o externamente contra el
   Señor cuando me ha sucedido alguna desgracia?
   ¿Creo en amuletos y supersticiones? ¿Creo en la
   magia y en adivinaciones?

2° No usarás el nombre de Dios en vano

   ¿He blasfemado? (Hablar mal de Dios, de la
   Virgen o de los santos).
   ¿He pronunciado el nombre de Dios sin respeto,
   con enojo, burla o de manera poco respetuosa?
   ¿He jurado por Dios sin necesidad? ¿He jurado
   hacer algún mal?
   ¿He hecho bromas irrespetuosas de las oraciones,
   de los sacramentos o cosas de la Iglesia?

3° Santificar las fiestas

   ¿He faltado por mi culpa a Misa, los domingos u
   otros días en que era obligatoria?

                         31
¿Me he distraído voluntariamente en la Misa o he
   llegado tarde (después del Evangelio)?
   ¿Me he acercado a comulgar con la conciencia de
   estar en pecado mortal?
   ¿He guardado el ayuno una hora antes del
   momento de comulgar?
   ¿Me he callado en la confesión
   algún pecado grave por
                       ���������������
                           vergüenza��?
   ¿Cumplí la penitencia de la última confesión?

4° Honrarás a tu padre y a tu madre

   ¿He desobedecido a mis padres?
   ¿El orgullo y el desordenado afán de
   independencia me llevan a recibir mal las
   indicaciones de mis padres?
   ¿Los he entristecido con mi conducta?
   ¿Los he amenazado o maltratado de palabra o de
   obra, o les he deseado algún mal grave o leve?
   ¿He estudiado con responsabilidad o me he
   dejado llevar por la pereza y flojera?
   ¿Sacrifico mis gustos, caprichos, diversiones... para
   cumplir con mi deber de ayudar y cooperar en las
   necesidades de la familia?
   ¿Cómo trato a mis hermanos?

5° No matarás

   ¿Tengo enemistad, odio o rencor contra alguien?
   ¿Me he dejado llevar por la ira?

                          32
¿He dejado de hablar con alguien por enojo, y me
   niego a reconciliarme con él?
   ¿He deseado alguna desgracia al prójimo? ¿Me he
   alegrado de los males que le han ocurrido?
   ¿Me he peleado con los demás y los he golpeado?
   ¿He dado escándalo a los demás con mi mala
   conducta?
   ¿He puesto en peligro mi vida o la de los demás al
   conducir?
   ¿Me he burlado de otros o los he ridiculizado?
   ¿Pido las cosas con malos modales faltando a la
   caridad?
   ¿Soy egoísta con las cosas que tengo y me duele
   dejarlas a los demás?
   ¿He perjudicado mi salud abusando de bebidas
   alcohólicas, consumiendo drogas o descuidando
   mi alimentación con dietas excesivas?

6° y 9° No consentirás actos ni deseos impuros

   ¿He aceptado recuerdos o pensamientos impuros?
   ¿He tenido conversaciones impuras con mis
   amigos? ¿Las he comenzado yo?
   ¿Me he entretenido con miradas impuras
   (televisión, internet, películas, revistas o carteles
   de la calle)?
   ¿He asistido a diversiones que me ponían en
   ocasión próxima de pecar (ciertos bailes, cines
   o espectáculos inmorales, malas lecturas o
   compañías)?

                          33
¿He hecho acciones impuras?
   ¿Me dejo llevar por la curiosidad y caigo en ver
   pornografía (revistas, cine, internet, etc.)?
   ¿Tengo amistades que son ocasión habitual de
   pecado? ¿Estoy dispuesto a dejarlas?

7° y 10° No robarás ni desearás los bienes ajenos

   ¿He robado algún objeto o alguna cantidad de
   dinero? ¿He cooperado con otros en algún robo?
   ¿He restituido lo robado pudiendo hacerlo?
   ¿He perjudicado los bienes de los demás con mis
   malos tratos, o con engaños y trampas?
   Al ver las cualidades y los bienes materiales que
   tienen los demás, ¿me he dejado llevar por la envidia?
   ¿Aprovecho bien mis talentos, los dones y las
   cualidades que Dios me ha dado?

8° No dirás falso testimonio ni mentirás

   ¿He dicho mentiras? ¿He reparado el daño que
   haya causado con mis mentiras?
   ¿He criticado a los demás dando a conocer sus
   defectos?
   ¿He dejado de defender al prójimo difamado o
   criticado injustamente?
   ¿He hecho juicios temerarios contra el prójimo
   (pensar mal de ellos, y además sin causa
   suficiente)?
   ¿He revelado secretos de otros, sin causa justa?

                          34
¿He hablado mal de otros?
    ¿He copiado en exámenes o hecho trampa en
    tareas o deberes?

                Rito de la penitencia

La confesión de los pecados debes hacerla en forma clara,
concisa y completa. Es obligatorio mencionar el número
de pecados graves y las circunstancias especiales que hubie-
ra en cada caso (ej.: invitar a otros a pecar también, dar
mal ejemplo, si crees que fue en contra de tu voluntad,
etcétera).

    El sacerdote y el penitente dicen juntos:

    En el nombre del Padre y del Hijo
    y del Espíritu Santo. Amén.

    Dios que ha iluminado nuestros corazones con la
    luz del Espíritu Santo, te conceda un verdadero
    conocimiento de tus pecados y de su misericordia.
    Amén.

A continuación se hace la confesión, seguida de algunas
recomendaciones del sacerdote y de la imposición de la
penitencia. El penitente reza el acto de contrición (puede
usarse esta fórmula u otra semejante):

                            35
Acto de contrición

Señor mío, Jesucristo,
Dios y hombre verdadero,
Creador y Redentor mío;
por ser tú quien eres
y porque te amo sobre todas las cosas,
me arrepiento de todo corazón
de todo lo malo que he hecho
y de todo lo bueno que he dejado de hacer,
porque pecando te he ofendido a ti,
que eres el sumo bien y digno de ser amado sobre
todas las cosas.
Ofrezco mi vida, obras y trabajos en satisfacción
de mis pecados.
Propongo firmemente con la ayuda de tu gracia,
hacer penitencia,
no volver a pecar y huir de las ocasiones de peca-
do.
Señor, por los méritos de tu pasión y muerte,
apiádate de mí,
y dame tu gracia para nunca más volverte a ofen-
der. Amén

                 Absolución

Dios, Padre misericordioso, que reconcilió consi-
go al mundo por la muerte y resurrección de su
Hijo, y derramó al Espíritu Santo para la remisión
de los pecados, te conceda, por el ministerio de la

                      36
Iglesia, el perdón y la paz. Y yo te absuelvo de tus
   pecados, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del
   Espíritu Santo.
   Amén.

   Dad gracias al Señor porque es bueno.
   Porque es eterna su misericordia.

   Vete en paz y anuncia a los hombres las maravillas
   de Dios que te ha salvado.

                  X. VÍA CRUCIS

En el Vía Crucis recorremos los momentos más inten-
sos de la pasión de Jesucristo. En ellos vemos cuánto
nos ha amado Cristo que, para salvarnos del pecado y
reconciliarnos con su Padre, ha querido sufrir tanto por
nosotros.

Primera estación: Jesús es condenado a muerte.

   Viendo entonces Pilato que nada conseguía sino
   que el tumulto crecía cada vez más, tomó agua
   y se lavó las manos delante de la muchedumbre,
   diciendo: «Yo soy inocente de esta sangre, allá
   vosotros». Y todo el pueblo contestó diciéndole:
   «Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros
   hijos». Entonces se lo entregó para que lo crucifi-
   casen.
   (Mt 27, 24-26)

                          37
Segunda estación: Jesús es cargado con la cruz.

   Tomaron pues a Jesús, que llevando su cruz, salió
   hacia el sitio llamado Calvario, que en hebreo se
   dice «Gólgota».
   (Jn 19,17)

Tercera estación: Jesús cae por primera vez.

   Venid a mí todos los que estáis fatigados y carga-
   dos y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros
   mi yugo, y aprended de mí que soy manso y
   humilde de corazón.
   (Mt 11, 28-29)

Cuarta estación: Jesús encuentra a su madre.

   María guardaba todos estos acontecimientos y los
   meditaba en su corazón.
   (Lc 2, 19)

Quinta estación: Jesús es ayudado por el Cireneo a
llevar la cruz.

   Tomaron a Jesús y lo llevaron fuera para crucifi-
   carlo. Mientras salían, encontraron a un transeún-
   te, un cierto Simón de Cirene, y le obligaron a
   tomar la cruz detrás de Jesús.
   (Mc 15, 20-21)

                         38
Sexta estación: La Verónica enjuga el rostro de
Jesús.

   Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de
   agua fresca a uno de estos pequeños, os aseguro
   que no perderá su recompensa.
   (Mt 10, 42)

Séptima estación: Jesús cae por segunda vez.

   El que ama su vida, la pierde; pero el que aborrece su
   alma en este mundo la guardará para la vida eterna.
   (Jn 12, 25)

Octava estación: Jesús consuela a las santas mujeres.

   Le seguían una gran muchedumbre del pueblo y
   de mujeres que lloraban y se dolían por Él.
   (Lc 23, 27)

Novena estación: Jesús cae por tercera vez.

   En verdad, en verdad os digo que, si el grano de
   trigo no cae en tierra y muere, quedará solo; pero
   si muere, llevará mucho fruto. El que ama su vida
   la pierde, pero el que aborrece su vida en este
   mundo la guardará para la vida eterna.
   (Jn 12, 24-25).

                           39
Vía Crucis

Décima estación: Jesús es despojado de sus vestiduras.

   Llegando al sitio llamado Gólgota, que quiere
   decir lugar de la calavera, diéronle a beber vino
   mezclado con hiel, mas en cuanto lo gustó no
   quiso beberlo. Después, los soldados se dividieron
   los vestidos echándolos a suertes, y sentados,
   hacían allí la guardia.
   (Mt 27, 33-36)

Décimoprimera estación: Jesús es clavado en la cruz.

   Tomaron pues a Jesús y le crucificaron, y con Él
   a otros dos, uno a cada lado y a Jesús en medio.
   Escribió Pilato un título y lo puso sobre la cruz.
   Estaba escrito: Jesús Nazareno, Rey de los judíos.
   Muchos de los judíos leyeron este título porque esta-
   ba cerca de la ciudad el sitio donde fue crucificado
   Jesús, y estaba escrito en hebreo, en latín y en griego.
   (Jn 19, 18-20)

Décimosegunda estación: Jesús muere en la cruz.

   Uno de los malhechores crucificados le insultaba
   diciendo: «¿No eres tú el Mesías? Sálvate pues, a
   ti mismo y a nosotros». Pero el otro le increpaba:
   «¿Ni tú, que estás sufriendo el mismo suplicio
   temes a Dios? En nosotros se cumple la justicia
   pues somos dignos de castigo, pero éste nada malo
   ha hecho». Y decía: «Acuérdate de mí,

                            40
Señor, cuando llegues a tu Reino». Él le dijo:
   «Hoy estarás conmigo en el Paraíso». Después,
   dando una gran voz, gritó: «Padre, en tus manos
   encomiendo mi espíritu». Y habiendo dicho esto,
   inclinó la cabeza y expiró.
   (Lc 23, 39-43.46)

Décimotercera estación: Jesús es bajado de la cruz.

   Llegada la tarde, vino un hombre rico de Arimatea,
   de nombre José, que era discípulo de Jesús. Se
   presentó a Pilato y le pidió su cuerpo. Pilato entonces
   ordenó que le fuese entregado.
   (Mt 27, 57-58)

Décimocuarta estación: Jesús es colocado en el
sepulcro.

   Lo envolvieron en una sábana y lo depositaron
   en un monumento, cavado en la roca, donde
   ninguno había sido aún sepultado. Volvieron la
   piedra sobre la entrada del monumento. Era el día
   de la Parasceve y estaba para comenzar el sábado.
   María Magdalena y María la de José, miraban
   dónde se le ponía.
   (Lc 23, 53-54; Mc 15, 46-47)

                           41
XI. APÉNDICE

           Un miembro del ecyd ama:

A Cristo como su mejor amigo.
A la Santísima Virgen con un amor tierno y filial.
A la Iglesia con un amor generoso y entregado.
Al Papa con un amor firme, defendiéndolo siempre.
Al ecyd siendo fiel a los compromisos adquiridos y
dándolo a conocer entre los amigos.
A todos los hombres buscando su salvación.
La vida de gracia viviéndola con gran alegría por
amor a Cristo.
La vida de fe buscando siempre la voluntad de Dios.
La obediencia viviéndola a imitación de Cristo en
todo momento.
La sinceridad no pactando nunca con la mentira.
La pureza comportándose ante las tentaciones con
valentía.
El espíritu de lucha rechazando la pereza.
El sacrificio como medio para ayudar a salvar a los
hombres.
La perseverancia para alcanzar el triunfo definitivo.

           Oración por las vocaciones

   ¡Oh Jesús, Pastor eterno de las almas!
   Dígnate mirar con ojos de misericordia a esta
   porción de tu grey amada.

                         42
Señor, gemimos en la orfandad.
Danos vocaciones. Danos sacerdotes, religiosos y
almas consagradas santos.
Te lo pedimos por la inmaculada Virgen María de
Guadalupe, tu dulce y Santa Madre.
¡Oh Jesús danos sacerdotes y almas consagradas,
según tu corazón! Amén.

Versión para fuera de México

¡Oh Jesús, Pastor eterno de las almas!
Dígnate mirar con ojos de misericordia
a esta porción de tu grey amada.
Señor, gemimos en la orfandad.
Danos vocaciones. Danos sacerdotes, religiosos y
almas consagradas santos.
Te lo pedimos por la inmaculada Virgen María,
tu dulce y Santa Madre.
¡Oh Jesús danos sacerdotes, religiosos y almas
consagradas, según tu corazón! Amén.

  Consagración a la Santísima Virgen

¡Oh Señora mía! ¡Oh Madre mía! Yo me ofrezco
todo a ti; y en prueba de mi filial afecto te
consagro en esta noche mis ojos, mis oídos, mi
lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi
ser. Ya que soy todo tuyo, Madre de bondad,
guárdame y defiéndeme como cosa y posesión

                      43
tuya. Así sea.
Por tu inmaculada concepción, ¡Oh, María!
Purifica mi cuerpo y santifica mi alma  (3 veces)

        Oración por los enfermos

Tú quisiste, Señor, que tu Hijo unigénito
soportara nuestras debilidades, para poner
de manifiesto el valor de la enfermedad y la
paciencia; escucha ahora las plegarias que te
dirigimos por nuestros hermanos enfermos, y
concede a cuantos se hallan sometidos al dolor,
la aflicción o la enfermedad, la gracia de sentirse
elegidos entre aquellos que tu Hijo ha llamado
dichosos, y de saberse unidos a la pasión de Cristo
para la redención del mundo. Te lo pedimos por
Cristo nuestro Señor.

       Oración por los que sufren

Oh Dios, refugio providente de los que
sufren; escucha la oración que te dirigimos
por ellos. Serena y conforta a los enfermos,
a los ancianos y a los moribundos. Da a los
que les cuidan sabiduría y paciencia, tacto
y compasión. Inspírales los gestos que dan
alivio, las palabras que iluminan y el amor
que conforta. Te encomendamos los corazones

                      44
desalentados, en rebeldía, desgarrados por la
tentación, atormentados por la pasión, heridos
o profanados por la maldad de los hombres. Por
dentro de nosotros, Señor, tu Espíritu de amor,
de comprensión, de sacrificio para que llevemos
ayuda eficaz a todos aquellos que encontramos en
nuestro camino sufriendo. Ayúdanos a responder
a su llamada: es la tuya. Amén.

        Oración antes de un viaje

Señor, que llenas todo lugar con tu presencia:
acompáñame en este viaje, para que llegue a mi
destino y vuelva a casa sano y salvo.
Que mi viaje sea un anuncio de alegría a todos los
que encuentre, un mensaje de esperanza, un testi-
monio de vida cristiana. Amén.

     Oraciones de acción de gracias

                        I
Oh Dios, Padre de todos los dones, de quien
viene cuanto somos y tenemos, enséñanos a
reconocer los beneficios de tu amor y a amarte
con todas las fuerzas de nuestro corazón. Te lo
pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

                      45
II
Oh Dios, fuente de todo bien, principio de
nuestro existir y de nuestro obrar; recibe nuestro
humilde agradecimiento por todos tus beneficios,
y haz que al don de tu benevolencia corresponda
el generoso empeño de nuestra vida al servicio de
tu Reino. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

           Bendita sea tu pureza

Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea,
«Pues todo un Dios se recrea en tan graciosa
belleza.»
A ti celestial princesa, virgen Sagrada María,
Yo te ofrezco en este día: mi alma, vida y corazón.
Mírame con compasión.
No me dejes, Madre mía, sin darme tu bendición.
Amén.

            Bajo tu protección

Bajo tu protección nos acogemos, Santa Madre de
Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en
nuestras necesidades; antes bien, líbranos de todo
peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita!

El auxilio divino permanezca siempre con nosotros.
Amén.

A nosotros y a todos los miembros del ecyd
Nos bendiga la Virgen María.
                      46
Invocación de los miembros del ecyd y
           jaculatoria mariana

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

¡Madre purísima!
¡Ruega por nosotros!

                        47
48
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