ENTRE EL ROMANCE POR EL ESPACIO PÚBLICO Y EL FETICHISMO POR EL PLACER EMERGE UNA NECESARIA DEMANDA POR SANAR LA CIUDAD

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ENTRE EL ROMANCE POR EL ESPACIO PÚBLICO Y EL FETICHISMO POR EL PLACER EMERGE UNA NECESARIA DEMANDA POR SANAR LA CIUDAD
ASTRÁGALO. Cultura de la Arquitectura y de la Ciudad, 28 (2021). ISSNe: 2469-0503
                                                                Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Article
                                                                https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2021.i28.03
                                                                      Received: 05/12/2021 Approved: 08/15/2021

    ENTRE EL ROMANCE POR EL ESPACIO PÚBLICO
    Y EL FETICHISMO POR EL PLACER EMERGE UNA
    NECESARIA DEMANDA POR SANAR LA CIUDAD
                                        Zamler, Daiana
 CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) - CAEAU, UAI (Centro de Altos
 Estudios en Arquitectura y Urbanismo, Universidad Abierta Interamericana) - FAPyD, UNR (Facultad
    de Arquitectura, Planeamiento y Diseño, Universidad Nacional de Rosario); Rosario, Argentina
                                       daianazamler@gmail.com

RESUMEN                                               ABSTRACT
El presente artículo pretende interrogar las          This paper aims to interrogate the romantic and
ideas románticas y fetichistas derramadas so-         fetish ideas related to urban public spaces since
bre los espacios públicos urbanos a partir de la      the eighties. For this purpose, such ideologies
década de los ochenta. Para ello se relacionan        are related to Lefebvre’s postulates regarding
tales ideologías con los postulados de Lefeb-         an architecture of enjoyment and Koolhaas’ le-
vre respecto de la arquitectura del placer y los de   gacy about the generic city. Both framed by the
Koolhaas sobre la ciudad genérica, enmarcados         effects of globalization linked to architecture
ambos por los efectos de la globalización sobre       and urban planning. In turn, it pretends to
la arquitectura y la planificación urbana. A su       question those relationships with the emerging
vez, se intenta cuestionar estas corresponden-        lessons of the global pandemic related to city
cias en relación a las lecciones emergentes de la     life, focusing on public space’s role.
pandemia mundial, asociadas a la vida citadina,                It assumes that the urban disease was
enfocándose en el rol del espacio público.            spread several decades before the pandemic,
        Se insinúa entonces que la enferme-           thus healing the city it is imminent in the 21st
dad urbana se propagó varias décadas previas          century. This implies to rebuild –or decons-
a la pandemia, y por tanto, sanar la ciudad se        truct– the fetishist paradigm of postmodern
torna inminente en el siglo XXI. Esto implica         cities and their public spaces. Hence, it will be
reconstruir –o bien deconstruir– el paradigma         necessary, on the one hand, to conceive spatial
fetichista de las ciudades posmodernas y de sus       designs which will satisfy common and real de-

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espacios públicos. De aquí que será necesario,               mands based on the experience of daily life. On
por un lado, concebir proyectos espaciales que               the other hand, those designs have to face the
satisfagan necesidades comunes y reales ba-                  contingencies the pandemic could reveal. The-
sados en la experiencia de la vida cotidiana; y              refore, such demands require to reflect about
por el otro, enfrentar las contingencias que la              the architect’s role, not as a romantic designer,
pandemia pudo revelar. Por lo tanto, tales de-               but as mediator between the project, the needs
mandas exigen reflexionar sobre el rol del ar-               and the technique, oriented towards the com-
quitecto, ya no como diseñador romántico, sino               mon good.
como mediador entre el proyecto, las necesida-
des y la técnica, orientados al bien común.                  Key words: public spaces, fetish, pande-
                                                             mic, mediation
Palabras Clave: espacio público, fetichis-
mo, pandemia, mediación

RESUMO
Este artigo tem como objetivo interrogar as                  e, portanto, a cura da cidade torna-se iminente
ideias românticas e fetichistas difundidas nos               no século XXI. Isso implica reconstruir –ou des-
espaços públicos urbanos a partir dos anos oi-               construir– o paradigma fetichista das cidades
tenta. Para isso, relacionam-se tais ideologias              pós-modernas e os seus espaços públicos. Neste
com os postulados do Lefebvre no que diz res-                sentido, torna-se necessário, por um lado, con-
peito da arquitetura do prazer e os do Koolhaas              ceber projetos espaciais que satisfaçam neces-
sobre a cidade genérica, ambos pelos efeitos da              sidades comuns e reais a partir da experiência
globalização sobre a arquitetura e o planeamen-              do quotidiano e, por outro, enfrentar as con-
to urbano. Por sua vez, procura questionar-se                tingências que a pandemia pode revelar. Por-
essas relações com as lições emergentes da pan-              tanto, tais demandas requerem uma reflexão
demia global relacionadas con a vida na cidade,              sobre o papel do arquiteto, já não como desig-
enfocando o papel do espaço público.                         ner romântico, mas sim como mediador entre
        Refere-se então que a doença urbana se               o projeto, as necessidades e a técnica, voltado
propagou por várias décadas antes da pandemia                para o bem comum.

                                                             Palavras-chave: espaço público, fetichis-
                                                             mo, pandemia , mediação

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Daiana Zamler

       Para descubrir los lugares del placer partamos soñando, pues lo real traiciona la alegría.
                                                                        (Lefebvre, [1973] 2018: 87)

INTRODUCCIÓN

A partir de la década de los 80 se generalizó            entorno seguro por ser abierto y que habilita
un romanticismo por el espacio público (Go-              el distanciamiento físico mínimo establecido.
relik, 2008), mientras que su reproducción               Por el otro, la manifiesta evidencia de brechas
y renovación pretendían resolver los más                 de acceso a estos espacios según clases socia-
diversos problemas de la vida posmoderna                 les, barrios, ciudades, países y la respectiva
(Koolhaas, 1995; Madanipour, 1999). Incluso              calidad de su entorno. A su vez –con todo y
se consideró que dicho espacio podría ser el             a pesar de todo– en muchas ciudades ha sido
escenario propicio para “lograr ciudades más             el único lugar de acceso posible durante los
justas y amigables, revertir inequidades, re-            repetidos meses de confinamiento donde
valorizar áreas degradadas, superar procesos             además se evidenciaron nuevas necesidades
de fragmentación socioespacial, contribuir a             que antes no habrían sido pensadas en sus
la integración y simplemente, para mejorar la            diseños y proyectos.
calidad de vida urbana” (Alcalá y Ledesma,                       De aquí que, en este artículo se re-
2015: s/p). Desde esta perspectiva se vinculó            flexionará acerca de las razones subyacentes
fuertemente –el sentido de y el acceso a– los            al romanticismo establecido sobre el espacio
espacios públicos con la noción de derecho a             público a partir de la década de los 80. Se ex-
la ciudad (Lefebvre, 1978 [1968]; Belil, Borja           plorarán ciertas lógicas derivadas como el fe-
y Corti, 2012; Fainstein, 2013). Sin embargo,            tichismo y la mercantilización, directamente
por la complejidad que enviste el concepto y             ligadas a la privatización de estos lugares y su
la rivalidad de intereses opuestos sobre estos           consecuente exclusión. Además, se indagará
lugares, polarizándose entre reivindicación              acerca de las ideas de Lefebvre ([1973] 2018)
social y especulación capitalista, se puso en            en cuanto a las dimensiones de la arquitectura
discusión la noción de lo público de tales es-           del placer, y los enunciados de Koolhaas (1995)
pacios (Borja y Muxí, 2000; Segovia, 2007;               sobre la ciudad genérica. Ambos enfoques diri-
Sennet, 2019 [2018]). Desde este contexto                gidos a indagar las lógicas de producción del
la controversia contrajo múltiples formas de             espacio público actual, para luego orientar la
análisis y puntos de vista.                              interrogación sobre el rol del arquitecto en
        Más aún, la pandemia instalada hace              tales creaciones pre y pos pandémicas. ¿Aca-
ya más de un año a nivel global, propuso nue-            so puede el arquitecto posicionarse como un
vas discusiones e intensificó la compleja po-            mediador entre el derecho a la ciudad y el sueño
lémica sobre el espacio público. Por un lado,            de la ciudad futura? ¿Cuál es –o ha sido– ese
la creciente demanda, por las oportunidades              sueño asociado a la fantasía sobre los espacios
que ofrece: posibilidades de encuentro, espar-           públicos? ¿Qué lecciones debemos enfrentar
cimiento, actividad física y comercio, en un             en pos de sanar nuestras ciudades?

                               https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2021.i28.03                      || 57
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       Sueño de la ciudad futura ¿de qué uto-                un tratamiento sanador para el tejido urba-
pías estábamos hechos? La enfermedad pre-                    no. Hoy día, redobla su sentido, embebidos
pandémica                                                    por el Covid-19, momento de crisis urbana y
                                                             global que demanda un proceso terapéutico,
        Toda síntesis de datos analíticos re-
                                                             posiblemente el más contundente tras la Se-
        lativos a la realidad urbana disimula
                                                             gunda Guerra Mundial.
        bajo una filosofía o una ideología, una
                                                                     Ahora bien, según Lefebvre ([1973]
        estrategia.
                                                             2018) hacia fines del siglo XX la utopía trans-
              (Lefebvre, [1968] 1978: 145).
                                                             formadora mutó en estrategia conformándo-
Hoy día nuestras ciudades están doblemente                   se en un modelo basado en el conocimiento,
enfermas. Por un lado, la pandemia en sí misma               en el que la ponderación de variables resul-
revela disfunciones urbanas actuales y previas,              taba clave para la toma de decisiones. Así es
mientras aporta nuevas dolencias consecuen-                  que el autor precisaba como utopía ideológica
cia de los prolongados meses de confinamien-                 la planificación de lugares, bajo los títulos de
to. A saber, privación de libre circulación por              planificación espacial, ordenamiento territorial
espacios públicos urbanos, falta de espacios                 o estrategia espacial. De manera análoga, ya
verdes accesibles y cercanos a la mayoría de los             iniciado el tercer milenio, autores como Go-
habitantes, escasez de ciclovías o sistemas de               relik (2008) y Silvestri (2010; en Belil et al,
transporte público seguro, falta de espacio y                2012) agregan a lo formulado por Lefebvre
equipamiento en las aceras para la espera dis-               el plan estratégico como utopía posmoderna.
tanciada, por sólo mencionar algunos. Por otro                       Esta idea tuvo su mayor antecedente
lado, la enfermedad anterior, aquí llamada feti-             en Barcelona en la década de los noventa.
chista, que vestida de mercantilización y consu-             Allí se creó un plan estratégico que resultó
mo contrae serios síntomas de fragmentación,                 “modelo de exportación” y recorrió cuantio-
segregación, estrés urbano y contaminación en                sas ciudades del globo, llegando incluso hasta
sus más amplias variables. Así se enferma no                 América Latina. Según Gorelik (2008: 42), así
solo la ciudad, sino el conjunto de sus habitan-             se viralizó la idea de derrame –he aquí otra
tes, tanto física como psíquicamente.                        utopía– como componente central de los pla-
       Con razón, Lefebvre ([1968] 1978)                     nes estratégicos. Se esperaba que las nuevas
lo había anticipado más de cincuenta años                    intervenciones urbanas provoquen un conta-
atrás, cuando señaló que desde la Edad Me-                   gio en sus zonas aledañas, promoviendo los
dia cada época tuvo su sueño. Un imaginario                  beneficios del mercado territorial y la atrac-
optimista o desalentador, una visión de su                   ción de capitales. A esto último el autor alega:
futuro que conforma esencialmente la ideo-                          Se trata de un modelo urbano que pro-
logía de cada período particular. Este sueño                 pone asumir los límites de la gestión pública y
se trasladó al campo urbanístico de manera                   aceptar la dimensión mercantil del territorio
que, incluso hoy día, en cada momento críti-                 metropolitano, incorporando francamente los
co se reflexiona sobre la ciudad y se intenta                capitales privados a la reforma urbana, conce-
por medio de planes y proyectos proveer de                   bida ésta de modo fragmentario, como piezas

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urbano-arquitectónicas que subrayan la capaci-          de producir respuestas justas y estructurales
dad de la forma arquitectónica tanto en el plano        a los problemas, los desafíos, las aspiraciones
de las necesidades identitarias de la ciudadanía,       y la diversidad”1 necesarias para la vida urba-
como en el valor de commodities de los edificios        na. A pesar de ello, también reconocen las fa-
y sitios urbanos.                                       lencias de esta táctica para propiciar espacios
        El actual punto de vista se apoya en las        de encuentro, así como recoger a través de un
ideas de Lefebvre ([1973] 2018) quien antici-           método estratégico la experiencia de los benefi-
paba un problema en la estrategia, y es que los         ciarios de tal o cual plan. El principal problema,
novedosos planes estaban vacíos de historia,            según ellos, es que “no existe un sustituto para
escindidos de las prácticas reales en el lugar          volverse callejero como una forma de evaluar
y del contexto. Por eso se presentaban como             el conocimiento experimental, o para reconocer
programas utópicos, meramente teóricos y ca-            que cualquier lugar tiene muchas calles y espa-
rentes de práctica real, cotidiana, contextual          cios de encuentro diferentes” (Healey, 2010:
e histórica. De hecho, tal utopía pretendía ser         448; en Sood, 2010: 105).
la sanación urbana mientras que los grupos ini-                   Por su parte, autores como Belil, Borja,
cialmente excluidos, seguían siéndolo ya que no         Corti, Silvestri, Harvey y Ascher (en Belil et
eran partícipes de los nuevos programas. A pe-          al, 2012) reflexionan sobre la utopía urbana,
sar de todo, el sociólogo describía la estrategia       mientras que desarrollan el concepto ecuación
de renovación como revolucionaria porque iba            imposible. Explican que lo imposible no es “una
en contra de lo ya establecido.                         renuncia al desarrollo (o) a la ciudad justa, sino
        Desde problemas de propiedad inmo-              una constatación de la imposibilidad de crear
biliaria a problemas de segregación, cada pro-          soluciones eternas”:
yecto de reforma urbana pone en entredicho                        Los sistemas cerrados no sirven para
las estructuras, las de la sociedad existente,          las ciudades que crecen, decrecen, cambian,
las de las relaciones inmediatas –individua-            evolucionan constantemente como entidades
les – y cotidianas, pero también las que se             culturales, políticas y económicas que viven de
pretende imponer por vía coactiva e institu-            dinámicas, inercias y acciones realizadas hace
cional a lo que queda de realidad urbana (Le-           décadas al tiempo que se entremezclan con las
febvre, [1968] 1978: 133).                              acciones y reacciones del presente (Belil, en Be-
        Por otra parte, el Development Plan-            lil et al, 2012: 11).
ning Unit de la University College de Londres,                    También en este punto Lefebvre ([1968]
reflexiona sobre el plan estratégico como herra-        1978) en su propia utopía urbana había antici-
mienta que posibilita la ponderación y selección        pado la necesidad de concebir una ciudad efíme-
de las cuestiones trascendentes. Así, alude a que       ra, entendida esta como flexible, maleable por
estratégico “implica que algunas decisiones y ac-       sus propios habitantes y necesidades de cada
ciones son consideradas más elementales que             tiempo. Creer que se pueden formular solucio-
otras. Además, que gran parte del proceso se            nes estratégicas que sean perpetuas para un
liga a la ardua tarea de toma de decisiones so-
bre qué es lo más importante para el propósito
                                                        1 Traducción propia.

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cuerpo vivo y cambiante como es la ciudad es                 intereses promovidos por la especulación in-
parte de la utopía que se concibió décadas atrás             mobiliaria y diversos sectores sociales. Como
y de la enfermedad urbana que se padece hoy                  resultado, a partir del último medio siglo
día. Las implicancias de la pandemia en la vida              distintas ciudades invierten hartos recursos
urbana, por su parte, afirmaron la necesidad de              para el desarrollo de espacios públicos – es-
espacios, gestiones, ciudades, usos y soluciones             pecialmente de tipo recreativo – a modo de
que sean flexibles.                                          operaciones de acupuntura urbana. Se aspira
        En la manifestación de esta demanda                  de tal forma a propiciar espacios ecuánimes
queda claro que el plan estratégico no es un ca-             –aunque altamente calificados– para abreviar
mino viable, porque se resume a normas cuan-                 las brechas socio-físicas de la ciudad contem-
titativas que se pretenden globales (Cohen, en               poránea (Alcalá y Ledesma, 2015, s/p). ¿Aca-
Belil et al, 2012: 179), como si pudiese estanda-            so es este el sueño de la ciudad futura anclado
rizarse la producción del espacio. A su vez, la ex-          en el espacio público?
periencia ha demostrado que estos programas                          Investigadores como Ali Madanipour
lejos de mejorar las condiciones de vida de aque-            (1999) centran su interés en indagar sobre la
llos que estaban excluidos, continúa dejándolos              naturaleza de este espacio y el rol que ocu-
al margen. Y no sólo eso, sino que, por medio                pa en las ciudades, así como la relación que
de acciones fundadas en variables cuantitati-                pudiese existir con el reciente romance que
vas, se pretende reemplazar lo irremplazable:                estos lugares despiertan. En efecto, el au-
el conocimiento común, las expectativas y de-                tor identifica que la promoción actual del
mandas de la población, las condiciones de vida              espacio público responde, por un lado, a la
cotidiana y la propia experiencia.                           preocupación social por la segregación y la
                                                             privatización misma de este espacio, y por
                                                             otro, como promoción de áreas urbanas y
DE UTOPÍA PASÓ A SER ROMANCE, Y                              nuevos lugares de consumo. Junto a esto Go-
LUEGO SE CONVIRTIÓ EN FETICHE                                relik muestra que, diferentes campos teóricos
                                                             –arquitectura, urbanismo, política, sociedad
En el contexto de la idealización del plan es-               y cultura– pretendieron articularse alrededor
tratégico, a partir de la década de los ochenta,             de una misma idea mientras intentaban com-
también se pretendió por medio de proyectos                  plementarse y así se dio origen al romance por
urbanístico-arquitectónicos recuperar, reno-                 el espacio público. Según el autor este cortejo
var y reproducir los espacios públicos urba-                 se debe a tres causas simultáneas de alcance
nos. Esto formaba parte tanto de la estrategia               internacional. En primer lugar, la crisis del
como de la utopía, ya que se pretendía así                   socialismo; luego, la crisis del Estado de bie-
responder a las más disímiles cuestiones                     nestar; y finalmente la caída de las dictaduras
entorno a la vida urbana de fines del segun-                 sudamericanas2. En definitiva, estos sucesos
do milenio. Así es que el espacio público se
vuelve objeto no solo de idealización sino de                2 Gorelik (2008) enfatiza el efecto post dictadura en la re-
proyecto, sobre el que se articulan múltiples                presentación de la sociedad civil con los espacios públicos.
                                                             Si bien el autor alude a lo acontecido en la ciudad de Buenos

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colocaron en el centro de la discusión el tota-                    ridad. En consecuencia, la categoría espacio
litarismo del Estado y reivindicaron el lugar                      público se vuelve privilegiada en diversos
de la sociedad civil.                                              sectores institucionales, pero especialmen-
        Así es que en contra partida a la mera                     te para los grupos empresariales quienes
mercantilización del espacio público, esta si-                     piensan en una progresista transformación
tuación concluyó en una reactivación política                      urbana. Para Sennet (2018) este tipo de fe-
de la ciudadanía y la reivindicación de la de-                     tichismo tiene sus orígenes en las teorías de
mocracia, donde la cuestión del espacio pú-                        Marx quien lo llamó fetichismo de mercan-
blico estaba en el centro de la escena. A pesar                    cía, entendido como el teatro de las cosas.
de ello, el arquitecto sostiene que la categoría                   Por su parte Koolhaas (1995) lo asocia a una
espacio público esconde detrás los intereses                       universalización, en la que la reproducción
progresistas del desarrollo urbano3, ocultan-                      y transformación del espacio público pier-
do el conflicto de intereses, voces y represen-                    den despiadadamente autenticidad. En este
taciones que este espacio demanda:                                 sentido, el sociólogo español Mario Gaviria;
        Y bajo el influjo del planeamiento es-                     adelantaba la visión koolhaasiana4, cuando
tratégico, el espacio público ha funcionado                        señalaba que los espacios de ocio son lugares
doblemente como fetiche, porque el carácter                        especializados y artificiales, particularmente
articulador de esta categoría puente ha per-                       dirigidos a influenciar en un único aspecto de
mitido confiar en que con ella se lograba una                      la vida social que es la obtención de placer,
conexión implícita –natural– entre los exper-                      desde lo sensorial y lo lúdico (Martínez, en
tos urbanos, los agentes económicos y los po-                      Lefebvre, [1973] 2018: 43).
líticos, cuando en verdad, si han funcionado                              De hecho, el urbanista Tom Angotti
articuladamente, no ha sido para favorecer el                      sostiene que actualmente “el espacio público
espacio público (Gorelik, 2008: 44).                               está en el umbral de la industria de entreteni-
        Para Gorelik (2008: 34), tal fetichismo                    miento” y por esta misma razón se intensifica
resulta decisivo hacia la actualidad –especial-                    el apremio por su florecimiento (en Belil et al,
mente desde los noventa– cuando la imagen                          2012: 160). Así pues, se evidencia otra visión
y el sentido de “la ciudad de los negocios y                       temprana de Lefebvre cuando declaraba que
los mega emprendimientos” pierden popula-                          “el sueño, la utopía, lo imaginario, el consu-
                                                                   mo de símbolos y de obras, y finalmente el
Aires, su análisis es válido para otras ciudades latinoameri-      turismo, se refuerzan unos a otros” ([1973]
canas. Por tanto, sitúa el desarrollo teórico sobre el espacio     2018: 75). El consumo de bienes y de signos
público como consecuencia de la recuperación de la demo-
cracia, pero también de la experiencia en el espacio público
donde emergen el teatro, el arte, los recitales, pero también      4 Gaviria –a diferencia de Koolhaas– consideraba que las
las protestas y luchas sociales.                                   cualidades del espacio de ocio no podrían ser generalizadas
                                                                   y replicadas en múltiples latitudes ya que en ese entonces
3 Sobre estos intereses ocultos, el investigador Daniel Ko-        –los setenta– dichos espacios eran entendidos como los
zak, expone que –al menos en países como Argentina– el             entornos naturales (en Lefebvre, [1973] 2018). Así pues,
Estado se limitó a ser un facilitador del ideal neoliberal, con-   era lógico considerar la unicidad de las cualidades de cada
sintiendo al inversor privado a través de la adaptación de sus     entorno particular. No obstante, la globalización sin límites
propias medidas establecidas, orientando el espacio al con-        demostró décadas más tarde que con dinero y tecnología
sumo por medio de operaciones privatizadoras (2009, s/p).          todo resulta replicable y transferible.

                                       https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2021.i28.03                                 || 61
ENTRE EL ROMANCE POR EL ESPACIO PÚBLICO Y EL FETICHISMO POR EL PLACER EMERGE UNA NECESARIA DEMANDA POR SANAR LA CIUDAD

que cobraban un rol cada vez más predomi-                    de sus nuevos proyectos en entornos carentes
nante se convirtió en fetichismo. Tal como lo                de calidad y servicios públicos. Así es que lo
describía el sociólogo: “cada objeto, cada bien              público se restringe a quienes puedan costear
se desdobla en una realidad y una imagen,                    la vida en los complejos arquitectónicos de
que a su vez constituye parte esencial del con-              moda, y mientras esto último no se cambie,
sumo. Se consumen signos al igual que ob-                    la mayoría de la población queda excluida del
jetos: signos de felicidad, de satisfacción, de              beneficio de tales espacios (Angotti, en Belil
poder, de riqueza, de ciencia, de tecnología,                et al, 2012: 159).
etc.” (Lefebvre, [1968] 1978: 82). Más adelan-                       Este es el caso de Nueva York, pero
te aseveraba que en la posmodernidad se ven-                 no exclusivamente, ya que cada vez son más
de el estilo de vida, como una imposición que                las ciudades que a través de un programa de
viene desde afuera, que promete felicidad y                  recuperación y promoción de sus espacios
confort. El inconveniente es que dicha ilusión               públicos, buscan beneficiarse del consumo,
venía acompañada de una dualidad irreconci-                  del turismo y los desarrollos inmobiliarios.
liable: público-privado e individual-social visto            El problema yace, como se ha expuesto, en
que el deber disfrutar parecía ser incompatible              que bajo estas lógicas los renovados espacios
con la práctica social, mientras se reivindica-              recreativos, lejos de ser públicos, facilitan el
ba la apropiación privada del espacio (Lefeb-                acceso a un público exclusivo. Mientras tan-
vre, [1973] 2018).                                           to las aceras –verdaderas condensadoras de lo
        Para ilustrar la vigencia de la visión               público– siguen quedando relegadas, a pesar
lefebvreiana, en el año 2006 Alexander Gar-                  de ser el lugar que mayor vitalidad ofrece en
vin – ex comisario de Urbanismo de Nueva                     la ciudad (Angotti, en Belil et al, 2012: 160).
York– había propuesto destinar múltiples                     Pero no sólo eso, sino que persiste la carencia
recursos a la reproducción del espacio públi-                de espacios públicos y de ocio próximos a la
co. Se sugirió entonces incrementar plazas,                  vida cotidiana del habitante común, en socie-
calles peatonales y espacio público de cali-                 dades cada vez más urbanizadas.
dad. Pero, al aguzar los sentidos sobre esta                         Lefebvre lo había pronosticado: “el
propuesta, que aparentemente se aleja de                     nivel de la contradicción más profunda se al-
los espacios privados del Grid Plan de 18115,                canza en el mundo moderno a propósito del
muchas de estas adhesiones terminan con-                     espacio” ([1973] 2018: 184). Pero –y a pesar
virtiéndose en “enclaves privados para unos                  de que– el espacio ha sido cedido al consumo
pocos y para los poderosos” por más que se                   transformándose en un bien de cambio, no
alojen bajo el paraguas de lo público. Al fin                resulta posible escindirlo de su valor de uso,
de cuentas el interés por el espacio público                 ya que el espacio no podría tener significa-
resulta de una demanda del sector inmobilia-                 ción alguna sino en relación a un contexto y
rio que se encuentra preocupado por la venta                 entorno determinados.

5 En el Grid Plan se propuso una división especulativa
de la tierra en la que quedó muy poco espacio para lo
público.

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Daiana Zamler

LA GENERALIZACIÓN DEL                                    siado pequeña, basta con que se expanda. Si
FETICHE: LA PROPAGACIÓN DE LA                            envejece, basta con que se autodestruya y re-
ENFERMEDAD PRE PANDÉMICA                                 nueve. Es igual de emocionante –o no emocio-
                                                         nante– en todas partes. Es superficial: igual
Así como el fetichismo irrefutablemente tiene            que un estudio de cine de Hollywood, puede
su origen en el capitalismo, que condujo al fer-         producir una nueva identidad cada lunes por
vor inmobiliario y al consumismo sin límites,            la mañana (Koolhaas, [1997] 2006: 12).
las ciudades pasan a ser completamente globa-                    De aquí que para Koolhaas la ciudad
lizadas y pierden su particularidad e identidad          genérica “presenta la muerte final de la pla-
únicas e irrepetibles. En otras palabras, actual-        nificación”, no justamente por falta de pro-
mente en casi todas las ciudades del mundo oc-           yectos y planes –que de hecho los encuentra
cidental y oriental hay ciertos acontecimientos          exorbitantes y desmedidos– sino porque no
paralelos. Existen marcas y tiendas universales,         aportan nada nuevo. La única actividad que
el casco histórico pasó a ser el centro de consu-        ofrecen es el consumo –hacer compras– como
mo y turismo por excelencia, y hay ciertas imá-          si no hubiera nada más, ni mejor que hacer.
genes que dificultan diferenciar o ciertamente           Y agrega “esos mismos espacios inundados
identificar de qué ciudad se trata. Tal como lo          con otros programas –bibliotecas, baños pú-
explicaba Lefebvre “la ciudad históricamente             blicos, universidades– serían algo magnífico;
formada se deja de vivir, se deja de aprehender          nos quedaríamos impresionados por su gran-
prácticamente, queda solo como objeto de con-            deza” ([1997] 2006: 30-31).
sumo cultural para turistas y para el esteticis-                 Podría argumentarse que Lefebvre
mo, ávidos de espectáculo y de lo pintoresco”            ([1973] 2018) proponía un razonamiento
([1968] 1978: 125).                                      similar en su tesis cuando planteaba una di-
         Pues es esta la ciudad genérica en la que       ferenciación entre el espacio de consumo y el
invade la repetición. Se repite la arquitectura, la      consumo del espacio. El primero, es el lugar
gente, los diseños, las ofertas y las actividades.       netamente de intercambio donde se producen
Hasta los climas parecen ser iguales o genéricos,        grandes obras para dominar el comercio, la
ya que la arquitectura urbana de cualquier ciu-          industria y las finanzas, es decir, cuantitati-
dad pareciera disponerse de igual manera ante            vo. El segundo, es el lugar del ocio donde se
sus inclemencias. Eso mismo sucede con la gen-           busca el disfrute de sus propiedades cualita-
te, los habitantes urbanos en la actualidad se           tivas inherentes al entorno. Y a pesar de que
funden con el paisaje, se mezclan sin conectar-          la arquitectura propia del placer se encuentra
se. Existe una multiculturalidad que no produce          limitada por los poderes económicos y políti-
cultura. Lo local se pierde, lo global se expande.       cos que la controlan, Lefebvre remarcaba que
Allí el espacio público debe ser pulcro y unifica-       el ocio no es posible sin placer. El placer no
do, tiene que ser públicamente aceptado.                 puede escindirse del valor de uso –el encuen-
       Es la ciudad sin historia. Es lo bastan-          tro con la naturaleza, con los otros, el confort
te grande para todo el mundo. Es cómoda. No              del cuerpo, lo espontáneo – porque todo ello
necesita mantenimiento. Si se queda dema-                tiene lugar en el imaginario.

                               https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2021.i28.03                   || 63
ENTRE EL ROMANCE POR EL ESPACIO PÚBLICO Y EL FETICHISMO POR EL PLACER EMERGE UNA NECESARIA DEMANDA POR SANAR LA CIUDAD

         Es más, tal valor de uso se resignifica             prima la apropiación individual del espacio
en tiempos de Covid-19 en los que el placer                  como una legitimación de la propia identi-
se ha visto completamente limitado, pero a                   dad, más que un nexo simbólico y colectivo.
la vez (re)ponderado por su escasez. En un                   Cierto es que una importante significación
contexto de tal limitación, la mayor demanda                 del espacio público reside en la acumulación
para con estos espacios ha sido el ocio. Claro               del valor inmobiliario que, aunque a priori
está que cuando se nos priva – o bien despo-                 puede carecer de límites, afecta la definición
ja– de todo consumo nos encontramos con                      de otro valor “el valor colectivo de la ciudad
las necesidades más humanas, intrínsecas y                   como patrimonio” (Buraglia, 1997: 24-25).
psico-físicas relacionadas al placer.
         No obstante, este artículo se adhiere a
Lefebvre ([1973] 2018: 155) cuando interpre-                 SANAR LA CIUDAD. ¿UNA ECUACIÓN
taba los lugares de ocio como contradictorios,               POSIBLE?
porque presentan un espacio prometedor con
alto valor de uso, mientras que tal presenta-                Como se ha mostrado, la reflexión sobre el
ción se corresponde con la retórica publicita-               romanticismo por el espacio público expone
ria, es decir el valor de cambio de esos lugares.            complejas lógicas entorno a la vida urbana
Esto mismo sucede con los parques urbanos                    en general. A su vez, la mercantilización del
cuando se los publicita como atracción turís-                espacio común signada por la segregación y
tica –marca urbana– a nivel global. Sobrados                 fragmentación socioespaciales, como símbolo
son los casos en que un espacio recreativo se                urbano de la globalización y aquí entendidas
mercantilizó y fetichizó a tal punto que su                  como parte de la enfermedad prepandémica,
imagen puede ser reconocida por casi cual-                   mostraron su lamentable efecto en tiempos
quier turista. Así es el caso del High Line de               de confinamiento. Como reflexiona Fernández
Nueva York, el Cheonggyecheon de Seúl, los                   (2021: 35) se ha mostrado que el “malestar [...]
parques biblioteca de Medellín o la Rambla                   es mucho más profundo y grave que el estalli-
de Barcelona,                                                do de una pandemia puntual y que la mera su-
         Como bien sostiene Sood (2010) –ba-                 pervivencia es ahora y para adelante una meta
sado en Madanipour– la mercantilización del                  extremadamente inalcanzable si no se asumen
espacio se da a través de mecanismos propios                 formas de cooperación solidaria”. Ahora, si bien
del planeamiento urbano que terminan por                     la ciudad es el lugar donde se intensifican las
profundizar la fragmentación y segregación                   problemáticas del mundo globalizado, es a su
urbanas, y por tanto las tensiones entre lo                  vez el espacio de resistencia, donde puede darse
público y lo privado. De ahí que para Buraglia               la mayor conflictividad, pero también la signi-
resulta esencial comprender el nexo público-                 ficativa posibilidad de concretar los logros per-
privado pues, según él, lejos de ser esta una                sonales y colectivos.
relación recíproca, es dominada por las lógi-                        De aquí que se asume que el espacio públi-
cas de intercambio y de producción espacial.                 co-público es decir, centrado en las demandas y
Eso lleva a un vínculo asimétrico en el que                  expectativas de la población, puede ser el puen-

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te que acerque a la realización de dichos logros.       ciones entre el consumo y la reproducción ca-
Lugar donde se antepondría la noción de placer          pitalista, pero también como una experiencia
de Lefebvre, no idealizado sino experimentado,          liberadora, incluso en sociedades altamente
dando lugar al encuentro con la naturaleza, con         desiguales. Ahora bien, los derechos urbanos
los otros, el confort del cuerpo, lo espontáneo.        cobran especial énfasis en estos tiempos pan-
Es así que, la pregunta que atañe a esta tesis          démicos en los que se ha visto todo tipo de
es si podría pensarse en una ecuación posible           privaciones, entre ellas sociales y políticas. Al
asociada a la producción espacial, en la que se         respecto, cabe preguntarse ¿quiénes pueden
reflexione también sobre el rol del arquitecto-         acceder a qué espacios y bajo qué condiciones?
urbanista. Ecuación que, como se ha mostrado,           ¿Qué libertades verdaderamente tienen los ha-
estaba en cuestionamiento antes y particular-           bitantes urbanos? ¿Qué queda de público en
mente ahora, producto de la pandemia y sus              los espacios públicos? Durante la pandemia y
complejos efectos sobre la vida urbana.                 los meses de mayor cierre, se ha indicado hasta
        En su escrito Hacia una arquitectura del        por dónde caminar y en qué horarios, debili-
placer ([1973] 2018), Lefebvre profundiza su            tando la condición democrática de la ciudad,
reflexión sobre el valor de uso de la ciudad            y cuanto menos poniendo en cuestión las ges-
“entendido como espacio practicado y disfru-            tiones públicas. También han quedado des-
tado –en definitiva, creado– socialmente”, en           cubiertas –no cubiertas, insatisfechas– vastas
oposición al valor de cambio de los promoto-            necesidades individuales y colectivas que afec-
res inmobiliarios. Este libro adquiere especial         tan al bienestar y demuestran la necesidad de
importancia para este artículo ya que Gaviria           concebir espacios urbanos flexibles que ga-
–quien encargó el trabajo a Lefebvre– distin-           ranticen el acceso público y libre a actividades
guía que su tesis interroga la “utopía experi-          recreativas – ociosas, placenteras– para el bien
mental” (Martínez, en Lefebvre, [1973] 2018:            psico-físico común.
16). Da lugar así a cuestionar lo real en con-                  Desde esta tesis se considera que las
traste a lo ideado. Para ello exploró la vida           formas de producción, la calidad de diseño y
urbana enfocándose en los habitantes, versus            los procesos proyectuales sobre y del espacio
la ciudad de los urbanistas y del mercado in-           público resultan claves en la ecuación. Como se
mobiliario. El objetivo de su investigación ha          ha visto estos lugares están en el centro de la
sido explorar si las demandas y expectativas            escena urbana, especialmente por la compleji-
de los usuarios fueron satisfechas por los nue-         dad y diversidad de intereses que atraen, con-
vos diseños urbanos. Ello permite reflexionar           densadores de contradicción, como bien concebía
acerca de las imposiciones arquitectónicas –a           Lefebvre. En la proliferación del romanticismo
veces estratégicas– que ejercen los urbanistas          por tales espacios posiblemente aún quede sitio
sobre los beneficiarios y las posibles brechas          para reformular la estrategia, entendida como
entre la teoría y la práctica.                          revolucionaria en el sentido lefebveriano, para
      Por otra parte, el estudio reivindica el          al menos cuestionar lo ya establecido. Para rei-
derecho al disfrute en el contexto de la ciudad         vindicar aquello que excede netamente al con-
(pos)moderna, aunque esté lleno de contradic-           sumo y a las lógicas mercantilistas –entendido

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ENTRE EL ROMANCE POR EL ESPACIO PÚBLICO Y EL FETICHISMO POR EL PLACER EMERGE UNA NECESARIA DEMANDA POR SANAR LA CIUDAD

aquí como insano– y, para favorecer el valor de              mediaciones” ([1968] 1978: 64). Es donde se
uso asociado al placer –posible cura– que en                 reproducen las relaciones públicas y privadas.
otras palabras refiere a las condiciones subjeti-            Donde se establece el orden institucional-for-
vas y propias del ser humano.                                mal y el cotidiano inmediato. Es la contenedora
        Se evidencia así que la arquitectura y el            de la historia de cada una de las mediaciones
urbanismo se deben una discusión disciplinar                 que en ella misma se han dado. Desde aquí que
en torno a los principios, valores y conocimien-             a partir de la utopía lefebveriana sobre la ciu-
tos que pretenden desarrollar en el contexto                 dad se podría asumir una mediación posible
urbano-global actual. Esta reflexión supone un               para la arquitectura. Cuando el filósofo ofrece
análisis crítico sobre las lógicas que atañen a la           su propia utopía urbana, distingue dos tipos
producción espacial, así como sobre las teorías              de programas. El primero, de tipo político que
propias de la arquitectura. Posiblemente una ob-             refiere a una propuesta bottom-up en la que el
servación de este tipo propicie una introspección            diálogo entre la ciencia y la fuerza pública tie-
sobre el rol del profesional, en el contexto de las          nen lugar. El segundo, remite a los proyectos
complejas problemáticas socioeconómicas, polí-               urbanísticos en los que se despliega la fantasía
ticas y ambientales –exacerbadas por las leccio-             y tiene lugar el imaginario de apropiación del
nes pandémicas actuales– que atañen a la forma               tiempo, del espacio, de la vida fisiológica, del
de vida cotidiana de los habitantes urbanos.                 deseo. Este tipo de proyecto incluye la idea de
        Si bien en el campo de la arquitectura y             lo efímero, como un modelo de ciudad flexible
urbanismo la discusión respecto de los proce-                que se adapta a los cambios y demandas que
sos proyectuales y arquitecturas inherentes a                transcurren en el tiempo, en oposición a las
los espacios públicos estaba pendiente previo                utopías urbanas previamente presentadas a
a la pandemia, hoy día se redobla la apuesta.                modo de soluciones inmutables.
¿Qué tipo de espacio público necesitamos? ¿Es
posible garantizar a los habitantes urbanos el
acceso a espacios abiertos y recreativos pro-                ARQUITECTO COMO MEDIADOR
picios en las inmediaciones de sus hogares?
¿Acaso pueden estos satisfacer las necesida-                 Ahora bien, ¿qué rol cumple el arquitecto urba-
des físicas y psíquicas básicas en tiempos de                nista en esta ecuación? Primeramente, resul-
confinamiento? ¿Qué demandas quedan satis-                   ta necesario advertir que el rol del arquitecto
fechas y cuáles insatisfechas a partir del tipo              actual se encuentra en crisis también, como el
de espacio público fetichista producido en las               espacio público y la producción del mismo. Si
últimas décadas? ¿Cómo salimos del contagio                  bien ya no ocupa el lugar histórico y como di-
– derrame– que anteriormente deseamos te-                    ría Silvestri ha mermado “su orgullo fáustico o
ñido de estrategia? ¿Podemos acaso propiciar                 su propensión a determinar dictatorialmente
espacios comunes para necesidades cotidianas                 la vida ajena, su inclinación vanguardista a la
y reales?                                                    fabricación de utopías”, aún no ha conformado
        Por último, la ciudad en sí misma como               su nueva función. “No encontramos ni un de-
aportaba Lefebvre, “es una mediación entre las               mocrático colectivo de decisiones, ni un equipo

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de sabios que renueven el pensamiento sobre              ocupa por compensar las necesidades de la vida
el habitar, sino las más crudas estrategias del          cotidiana con arquitecturas de pequeña escala
mercado global”. Queda entonces el profesio-             –aquí entendida como mediación posible para
nal ligado a las lógicas mercantilistas locales y        sanar la ciudad.
globales, inundadas de burocracias ceñidas a la                   Actualmente podemos percibir de forma
producción y reproducción con capital de em-             difusa una cultura de proyecto que, sin renun-
presas –o al menos intereses– privados (en Belil         ciar a la búsqueda formal, presta atención a los
et al, 2012: 182).                                       pormenores y a los intersticios de las ciudades,
        Por otro lado, aun cuando ciertos pro-           y es capaz, a la vez, de interpretar la situación
fesionales “son movidos por una legítima pre-            de estas, de negociar su programa con los ciu-
ocupación democrática” y pretenden acercar               dadanos y de idear su transformación material
soluciones por medio de sus proyectos, la pues-          sin caer en el miserabilismo estético (Cohen, en
ta en práctica puede provocar confusión, o al            Belil et al, 2012: 171).
menos una ilusión imaginaria. Así lo explica                      Esta idea puede dialogar con la utopía
el arquitecto-historiador Jean-Louis Cohen:              lefebveriana que proponía restituir el valor de
“creen que simplemente por sus cualidades es-            uso frente al valor de cambio. ¿Cómo?: a través
paciales y estéticas la arquitectura puede llegar        de lo que el autor llamó economía del placer. Se-
a generar interacción social y condición urba-           gún él esto conllevaría la producción de nuevas
na”, sin ningún tipo de mediación . No obstan-           lógicas en torno al espacio centrado en el valor
te, esta discusión ya formaba parte de la agenda         de uso, por tanto, del placer. Pues ¿cómo conce-
en la década de los sesenta, momento en el que           bir la economía del placer? Lefebvre entendía
– en palabras del profesor– emergió una “acti-           que, por medio de lo lúdico, en su acepción más
tud populista de la arquitectura”. Según él pro-         profunda: “en los intersticios de la sociedad de
fesionales como Bernard Rudofsky admiraban               consumo dirigida, en los vanos de la sociedad
en sus análisis a la arquitectura sin arquitectos,       digna que se pretende estructurada y sistemá-
mientras que otros como Venturi apreciaban               tica, que se califica de técnica, lo lúdico persiste
los signos como expresión posible de belleza,            en ferias y juegos colectivos de todo tipo” (Le-
o tales como Robert Goodman prestaban aten-              febvre, [1968] 1978: 155). Es más, según él el
ción al proceso proyectual de los espacios ligado        fetiche consumista se inclina hacia lo lúdico
a las expectativas de los ciudadanos (en Belil et        cuando enaltece el ocio, el lujo, la necesidad de
al, 2012: 169-170).                                      placer en sí mismo. Y finalmente concluía “ha-
        Pero el mayor aporte de Cohen es que es-         brá juego entre las piezas del conjunto social
tos desacuerdos son válidos aún hoy, momento             –plasticidad– en la medida en que el juego se
en el que un numeroso grupo de profesionales             proclame como valor supremo, eminentemen-
presentan una actitud narcisista en cuanto a             te grave cuando no serio, superando el uso y el
sus producciones –como otro aspecto de la en-            cambio mediante su conjunción” (157).
fermedad pre pandémica– pretendiendo dejar                        Es así que el arquitecto como mediador
una huella perdurable en el espacio construido.          deberá, además de prestar atención a los porme-
Mientras que otro grupo de arquitectos se pre-           nores enunciados por Cohen, enaltecer el valor

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del juego en sus proyectos y específicamente en              que al espacio construido se le imprime “cier-
su relación con el comitente. Tal mediación de-              ta plasticidad” ([1973] 2018: 153). Esta idea
berá visibilizarse entre los intereses fetichistas           se confirma con las teorías provenientes de la
del mercado inmobiliario y las expectativas de               Psicología Ambiental, asociadas a la carga sim-
los habitantes. Así el arquitecto podrá diseñar              bólica que puede asignársele a un espacio y el
su propia estrategia, una que se acerque más a               proceso por medio del cual esto sucede.
satisfacer las necesidades de la población co-                       Enric Pol (2005, en Vidal Moranta y Pol
mún y contrarreste los intereses privados. Para              Urrútia) profesor en este campo disciplinar,
ello, tanto la disciplina arquitectónica como el             define parte de este proceso como apropiación
profesional deberán incluir nociones de diálogo              del lugar y establece una diferenciación entre
participativo desde las instancias formativas y              apropiación a priori y apropiación a posteriori. La
la práctica posterior.                                       apropiación a priori, asimilada como de tipo
        De hecho, Lefebvre aportó otras nocio-               top-down, es impuesta desde ciertas “instan-
nes en torno a la arquitectura del placer válidas            cias de poder” por medio de una acción especí-
para considerar en cuanto mediación. Por un                  fica sobre el espacio. Es decir, desde el proyecto
lado, Lefebvre reflexionaba acerca del efecto                se indica cómo debe ser apropiado un espacio
simbólico –subjetivo– que el arte históricamen-              determinado. O bien, apropiación a posteriori,
te produce en quien lo aprecia. A pesar de que               interpretada como de tipo bottom-up. Se refiere
el arte moderno se embistió de racionalidad, no              a la propia población apropiándose de un lugar
escapa del objetivo último que es gustar o dar               por medio de acciones concretas que terminan
placer. Por esta razón Lefebvre proponía acer-               por reelaborar el significado que dichos espa-
car los términos alegría-felicidad-placer a los an-          cios tienen para sus habitantes (2005, en Vidal
tiguos atributos que se asignaban al arte como               Moranta y Pol Urrútia).
belleza o verdad. Y así mismo aproximar los atri-                    La necesaria mediación arquitectóni-
butos del arte a los de la arquitectura, ya que              ca será, por consiguiente, considerar desde
esta última no puede escindirse del arte como                el proyecto que el ser humano, a pesar de las
disciplina. Resulta entonces pertinente recono-              circunstancias dadas, obrará activamente a
cer desde la arquitectura que, por más que la                fin de apropiarse del lugar que habita. Esto es
alegría y el placer sean intrínsecas a cada ser              porque su pulsión por la alegría y el placer son
humano, como afirmaba Lefebvre “todo espacio                 inseparables a su estructura psicofísica, así lo
bien compuesto, en una medida apropiada, hace                explican ambas tesis. La pregunta será enton-
disfrutar” ([1973] 2018: 105-107),                           ces ¿qué deberá cambiar del proceso proyectual
        Por otro lado, el sociólogo también alu-             para integrar a priori la pulsión por el placer de
día a una arquitectura que, aún sin responder a              los individuos? Desde aquí se sostiene que será
la demanda de sus beneficiarios, es modificada               necesario reflexionar sobre la formación pro-
por ellos mismos poniendo en práctica una uto-               yectual-disciplinar-profesional de los arquitec-
pía reactiva. Esto es que los habitantes se adap-            tos de manera que se priorice en los programas
tan –o bien adaptan– el espacio apropiándoselo,              el rol mediador entre la producción espacial, las
es decir, materializando su propio deseo. Es así             expectativas del comitente-habitante y el apor-

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te artístico-técnico inherente a la profesión. Así       son cruciales para crear ciudadanía” (en Belil
la mediación puede resignificar la apropiación a         et al, 2012: 18).
priori, ya no impuesta desde arriba, sino desde                  El plan estratégico se convirtió en el ins-
el inicio del proyecto. Esto supone reivindicar la       trumento estrella del tercer milenio predicien-
experiencia cotidiana y el saber común, adop-            do un contagio de cualidades urbanas positivas
tando el arquitecto un rol de facilitador en la          –o al menos mejoradas– entre barrios y ciuda-
materialización de las expectativas a modo de            des. Sin embargo, corrompido por las lógicas
utopía práctica.                                         de la ciudad genérica, el plan omitió incluir el
                                                         saber común de quienes experimentan cada lu-
                                                         gar. Así la ciudad se transformó en un lugar sin
CONCLUSIONES                                             historia, escindida de la cultura y las prácticas
                                                         locales, tal lo alegaban Lefebvre y Koolhaas. De
En conclusión, resulta evidente que las ciuda-           hecho, los espacios públicos también formaron
des del siglo XXI precisan de espacios urbanos           parte del plan estratégico cuando se ideó sobre
colectivos que permitan el encuentro de los              ellos la idea de derrame. Se concibió que así no
diferentes, de las culturas y subculturas que            solo incrementaría el valor del suelo, como en el
se desarrollan en la ciudad y que son parte de           caso del High Line de Nueva York o los Parques
su metamorfosis y crecimiento. “Se ha dicho              Biblioteca de Medellín, sino toda la vida pública
muchas veces y sigue siendo una asignatura               de su entorno. En efecto, el fervor por la produc-
pendiente en muchas urbes del mundo: las                 ción del espacio público se convirtió en utopía,
ciudades tienen la obligación de generar espa-           como ya lo había anticipado Lefebvre cuando
cios públicos para que la ciudadanía se apodere          decía que estos planes pretendían dar respuesta
de ellos, los haga suyos con sus usos, y así los         “desde problemas de propiedad inmobiliaria a
transforme en colectivos” (Belil, en Belil et al,        problemas de segregación” ([1968] 1978: 134).
2012: 21). Como argumenta Fernández (2021:               Así el ideal urbano del tercer milenio se asentó
35) la pandemia Covid-19 nos ha declarado                sobre el fetiche por el espacio público como uto-
el apremio por “reconstruir la relación entre            pía propia de la época.
salud y común” a modo de coinmunismo. Y ex-                      Desde este punto de vista, vale re-
plica, citando a Sloterdjik, que vale recordar la        flexionar una vez más sobre los postulados
parte razonable del comunismo: “los intereses            de Lefebvre cuando argumentaba que “el viaje
vitales comunes del más alto nivel solo po-              imaginario y la exploración onírica de lo po-
drán realizarse con un horizonte de esfuerzos            sible dejan tras de sí una decepción”. Sostenía
universales que cooperen entre sí” (2021: 36).           que la planificación como ideal proyectivo de lo
Para ello, como expone la geógrafa Belil, “es            que vendrá, no resultaba tan provechosa como
necesario reformar los espacios de participa-            se esperaba. Demostraba entonces que ciertas
ción” y resulta preciso crear espacios públicos          subjetividades como la alegría, el placer y la fe-
“que fomenten que la ciudadanía se relacione,            licidad “tienen algo de espontáneo, de salvaje”
se conozca, se reconozca y pierda el temor al            y por ende no pueden ser codificadas, ni plani-
otro” porque “los espacios físicos y simbólicos          ficadas (2018 [1973], p. 105). Así lo corrobora

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