Actividad Física en el Día Mundial de la Salud 2014

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AÑO III, Nº 68 - 04 de abril de 2014

                      Actividad Física en el Día Mundial de la Salud 2014

Autor:
Prof. Jorge Navarro
Especialista en medicina del ejercicio y salud.
Presidente de la Sociedad Argentina de lucha contra el sedentarismo (SALCES).

  En el mundo moderno, la tecnología, la urbanización y la comunidad centrada en el automóvil han
  disminuido la actividad física de la vida diaria. Mientras las oportunidades para la actividad física
         siguen disminuyendo, los estilos de vida sedentarios aumentan en la mayoría de los países,
                  incrementando las consecuencias en la salud, las relaciones sociales y económicas.

 En relación con la salud, la inactividad física es el cuarto factor principal de riesgo asociado con las
  enfermedades no transmisibles y contribuye, en todo el mundo, a más de dos millones de muertes
 prevenibles cada año. La inactividad física también contribuye a la creciente obesidad infantil, que
  a su vez aumenta la probabilidad de la obesidad del adulto así como otras condiciones crónicas. La
    actividad física beneficia a personas de todas las edades. Nunca es demasiado tarde para que los
     adultos mayores comiencen a practicar una actividad física y los beneficios de estar físicamente
                                                                   activos se harán sentir rápidamente.

                            Carta de Toronto para la Promoción de la Actividad Física - 20/05/2010

El 7 de abril de 2014, bajo la consigna Pequeñas picaduras, grandes amenazas se celebra el Día
Mundial de la Salud.

La OMS y la OPS destacan que “Las enfermedades transmitidas por vectores son aquellas enferme-
dades infecciosas propagadas por algunos organismos, como por ejemplo insectos y caracoles, que
transportan virus, parásitos y bacterias a humanos. Estas enfermedades representan una alta carga
de morbilidad y mortalidad para las personas, sus familias y las comunidades, especialmente en los
países más pobres, causando ausentismo escolar, empeoramiento de la pobreza, un impacto negativo
en la productividad económica, y altos costos y sobrecargas de los sistemas de salud de los países.
Las enfermedades transmitidas por vectores impactan significantemente en la Región de las Améri-
cas. De entre estas enfermedades, las que causan mayor impacto en la Región de las Américas son la
malaria, el dengue, la enfermedad de Chagas, la leishmaniasis, la filariasis linfática, la esquistoso-
miasis y la ceguera por tracoma”.

Este panorama nos lleva a la reflexión sobre la doble incidencia, por superposición, de las enferme-
dades transmisibles y las no transmisibles por vectores en los sectores sociales más postergados de
nuestra población, especialmente la de barrios carenciados, de villas y asentamientos precarios o en
situación de calle. Estos conciudadanos están expuestos a condiciones donde se solapan factores de
riesgo como los derivados del hábitat y el entorno con las consecuentes de una mala alimentación, la
inactividad física, el abuso del consumo de sustancias perniciosas como el tabaco, el alcohol y las
drogas. Son más proclives a ser alcanzadas por accidentes y conflictos interpersonales derivados del
hacinamiento y el déficit de infraestructura y servicios básicos.

Argentina ha dado pasos importantes en la superación de las condiciones que generan las enferme-
dades transmisibles (como el programa Nacional de Inmunizaciones, el Plan Nacional de Vacunación,
la Asignación Universal por Hijo, que obliga y controla el plan de vacunación, obras de saneamiento
de afluentes y tendido de red pública de agua potable, etc.) pero vale reconocer que, en materia de
condicionantes estructurales, queda un amplio camino por transitar.

La REDAF orienta su labor hacia la superación de las condiciones del desarrollo humano mediante el
acceso universal a la actividad física. Las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) afectan a la
mayoría de las personas, tanto a los sectores postergados como a los incluidos que tienen acceso a
los servicios y recursos sanitarios básicos o sofisticados, cobertura sanitaria, ingresos y vivienda
digna. La brecha de desigualdad social es, en todo caso, el principal condicionante de la salud y en
consecuencia las ECNT tienen más gravitación en los sectores postergados.

Las ECNT son cada vez más predominantes en nuestra sociedad y alcanzan a dos terceras parte de la
misma. En tal sentido, nuestra preocupación pasa por el avance del sedentarismo, factor de riesgo
asociado a la diabetes, la obesidad, la hipertensión arterial, a los trastornos cardio y cerebro vascu-
lares, al cáncer, las enfermedades mentales, metabólicas, a las afecciones reumáticas, etc. Junto a
la alimentación insalubre y el abuso en el consumo de substancias como el alcohol, tabaco y drogas,
comprometen al bienestar y calidad de vida de la población.

Argentina, en la última década, viene superándose a sí misma, en casi todos los indicadores de
desarrollo social, a un ritmo sin precedentes. Sin embargo, hoy se hace impostergable interpelarnos
sobre cuáles serán las articulaciones y las medidas políticas concretas, los recursos, estructuras y
sistemas para enfrentar exitosamente el desafío de promover ciudadanía activa y saludable, dado
que el sedentarismo y sus consecuencias siguen aumentando.

La OMS ya habla de pandemia cuando se refiere al panorama de creciente incidencia de las ECNT que
bien podríamos denominar transmitidas por una cultura sedentaria y consumista.

Dieta saludable y actividad física, dos aspectos claves de la salud y el bienestar sustent-
able
La OMS vinculó estrechamente mala alimentación y sedentarismo. Manifestó en su 57° Asamblea: La
dieta saludable y la actividad suficiente y regular son los principales factores de promoción y man-
tenimiento de una buena salud durante toda la vida.

Las dietas malsanas y la inactividad física son dos de los principales factores de riesgo de hiperten-
sión, hiperglucemia, hiperlipidemias, sobrepeso u obesidad y de las principales enfermedades cróni-
cas, como las cardiovasculares, el cáncer o la diabetes.

En general, 2,7 millones de muertes anuales son atribuibles a una ingesta insuficiente de frutas y
verduras.

En general, 1,9 millones de muertes anuales son atribuibles a la inactividad física. Reconociendo que
la mejora de la dieta y la promoción de la actividad física representan una oportunidad única para
elaborar y aplicar una estrategia eficaz que reduzca sustancialmente la mortalidad y la carga de
morbilidad mundiales, la OMS adoptó en mayo de 2004 la Estrategia mundial sobre régimen alimenta-
rio, actividad física y salud.

Los Estados miembros (la Argentina entre ellos) se encuentran avocados a la tarea de responder con
políticas públicas y a coordinar esfuerzos de todos los sectores para detener y revertir esta tendencia
al aumento de las ECNT. Sin embargo, los resultados no son satisfactorios aún. Se impone la cultura
adictiva, consumista y sedentaria. Y sus consecuencias en el estado de salud mundial, evaluado por
la OMS lo evidencia.

El desafío para la Red Nacional de Actividad Física y Desarrollo Humano y para cada una de las orga-
nizaciones que la componen es mayúsculo. Las muertes relacionadas a la inactividad física se acercan
a las de tabaquismo en nuestro país según el estudio “Efecto de la falta de actividad física en las
principales enfermedades no transmisibles en todo el mundo: un análisis de la carga de la enferme-
dad y la esperanza de vida” publicado el 2012 en la revista médica británica The Lancet. El estudio
desarrolló el informe que recoge la Agencia TELAM el 12/7/12, con los datos oficiales de 122 países >
www.telam.com.ar/nota/32241< y que reproduce al respecto, una información del Ministerio de
Salud de la Nación.

Menciona el informe que, anualmente, unos 39 mil argentinos de entre 40 y 79 años mueren por
causas asociadas a la inactividad física, una cifra cada vez más cercana a los 40 mil decesos al año
que provoca el consumo de tabaco. De acuerdo a los resultados del estudio, se estima que a nivel
mundial la inactividad física causa el 6% de la carga de morbilidad por cardiopatía coronaria, el 7% de
la diabetes tipo 2, el 10% de cáncer de mama y 10% de cáncer de colon. Además, provocó el 9% de la
mortalidad prematura y más de 5,3 millones de las 57 millones de muertes que se produjeron en todo
el mundo en 2008.

Argentina aparece en el estudio entre los diez países más sedentarios del planeta, con
niveles de ejercicio físico menores a los veinte minutos diarios.
En el análisis comparado de regiones del mundo, el 27,5% de la población africana no hace el sufici-
ente ejercicio; en América la proporción llega al 43,3%; en lo que la OMS llama Mediterráneo del Este
(Oriente Próximo) es del 43,2%; en Europa, el 34,8%, en el sureste asiático, el 17% y en el Pacífico
Occidental, el 33,7%. Las mujeres son, en general, menos activas que los hombres (el 33,9% frente al
27,9%). Por países, en los extremos, la proporción de sedentarios va del 4,7% en Bangladesh al 71,9%
de Malta.

En Argentina, el estudio sobre la evolución del tema del año 2009, es la Encuesta Nacional de Facto-
res de Riesgo (ENFR) para Enfermedades No Transmisibles. Se realizó sobre 35 mil personas mayores
de 18 años y del mismo surgió que durante ese período la inactividad física se incrementó de manera
significativa respecto de otro similar realizado en el 2005, ya que pasó del 46,2% en ese año al 54,9%
en 2009; es decir, creció el 8,7%.

Según el Ministerio de Salud de la Nación, estimaciones realizadas por la Dirección Nacional de
Promoción de la Salud y Control de Enfermedades No Transmisibles, de mantenerse esta tendencia la
inactividad física ascendería para 2016 al 64,8% de la población. “En Argentina, como en el resto del
mundo, la inactividad física se ha convertido en uno de los peores enemigos de la salud porque, al
igual que el tabaquismo o la obesidad, produce una importante carga de enfermedad, discapacidad y
muerte”, aseguró el ministro Juan Manzur. El futuro está aun más comprometido. En efecto, la
Encuesta Mundial de Salud Escolar llevada a cabo por primera vez en el 2007 por ese ministerio, puso
en evidencia, cuando encuestó a jóvenes de todo el país cursantes del primero al tercer año de la
escuela media que “…Sólo el 12,4% reportó haber realizado actividades físicas los 7 días de la última
semana, durante un total de por lo menos 60 minutos al día, siendo esto más frecuente en varones
(17,3%) que en mujeres (7,8%) (p
libres de humo, las restricciones en publicidad o la rotulación de etiquetas de cigarrillos.

De acuerdo a los resultados obtenidos por la Encuesta Mundial de Tabaquismo en Adultos (EMTA),
realizada en Argentina en 2012 por la cartera sanitaria, más de 700.000 argentinos dejaron de fumar
en los últimos tres años. Esto representa un marcado descenso en relación a los datos de la Encuesta
Nacional de Factores de Riesgo (ENFR) del año 2009, en la que se evidenciaba un 27% de fumadores,
y una diferencia altamente significativa si se la compara con los datos de 1999 de la Secretaría de
Programación para la Lucha de la Drogadicción y la Lucha Contra el Narcotráfico (Sedronar), que
evidenciaban un 39,8% de fumadores.

Además, este estudio registró un incremento en la cesación tabáquica en la población juvenil, ya que
6 de cada 10 jóvenes fumadores intentaron dejar el cigarrillo en el último año. Todavía queda mucho
por hacer, dado que la tributación de la industria tabacalera no compensa los gastos de salud que
provoca. “El costo de los tratamientos de enfermedades vinculadas al consumo de tabaco ronda los
4.300 millones de pesos (1.390 millones de dólares estadounidenses) por año, es decir, el 15.5% del
gasto público en salud. El gobierno sólo recauda 3.500 millones de pesos por año por impuestos al
cigarrillo”, informaba la cartera sanitaria. El éxito en la lucha contra el tabaquismo invita al estudio
sobre la posible transferencia de algunas herramientas metodológicas para doblegar el creciente
auge del sedentarismo y la mala alimentación.

No pasa lo mismo en materia sedentarismo y alimentación insalubre.
Nuestro país no está bien en alimentación saludable. A modo de ejemplo resulta significativo un
reciente estudio que lideró el Centro de Estudios Sobre Nutrición Infantil (Cesni) que comparó el
patrón de ingesta de líquidos de los tres países más grandes de Latinoamérica.

La investigación, difundida en el marco del último Congreso Latinoamericano de Nutrición, en Cuba,
reveló que en Argentina se bebe casi la mitad de agua que en Brasil y México. Además, de los tres
países, la Argentina es el que recibe mayor aporte calórico a través de infusiones y bebidas azucara-
das. Los argentinos consumen muy poca agua pura, a pesar de que es la bebida más saludable y
económica que existe. Ingieren la misma cantidad de líquido que Brasil y México, pero una menor
proporción de agua pura: en promedio, 0,42 litros por día (apenas 2 vasos), casi la mitad que en los
otros dos países. El estudio mostró el bajo consumo generalizado de agua en Brasil (0,83 L/d) y
México (0,73 L/d), mientras que en la Argentina los adultos ingieren entre 1,5 y 2 vasos menos de
agua cada día.

El doctor Esteban Carmuega, director del Cesni, remarcó que "el bajo consumo de agua en la Argen-
tina tiene su correlato en el alto consumo de bebidas e infusiones azucaradas. El azúcar que
consumimos en la Argentina a través de los líquidos equivale a entre 14 y 18 sobrecitos de azúcar por
persona por día". En efecto, en la Argentina se ingieren cada día más de 430 calorías a través de
bebidas e infusiones azucaradas, 36% más que en Brasil (320 calorías, el equivalente a 13 sobrecitos
de azúcar) y 23% más que México (354 calorías, 14 sobrecitos).

Los tres países exceden ampliamente las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud
(OMS), que indica que el total de calorías diarias provenientes de azúcares simples debería ser menor
al 10% (incluyendo el azúcar que se ingiere de otros alimentos como mermeladas, golosinas, dulces,
etc.). La reducción de azúcar en la ingesta diaria forma parte de la estrategia mundial de la OMS
para prevenir enfermedades crónicas.

Tal como refirió Carmuega, "al cabo de un año, un argentino en promedio habrá incorporado casi 157
mil calorías adicionales a través de las bebidas e infusiones, lo que representa un tema a considerar
en la agenda pública, si tenemos en cuenta que en nuestro país el 54% de la población presenta
sobrepeso u obesidad".

"Las bebidas y las infusiones azucaradas, que son las preferidas por los argentinos, suman calorías
‘vacías’, sin valor nutricional", subrayó el especialista, quien agregó que, lamentablemente, "en el
estudio, en los tres países más poblados de la región se observa algo similar: bajo consumo de agua
pura y alto aporte de calorías a través de bebidas e infusiones; en la Argentina, la situación se
acentúa aun más".
Cabe señalar que Argentina lidera el mercado mundial de consumo de bebidas gaseosas con un
promedio anual de 131 litros por habitante (dejando en cuarto lugar a EE.UU. con 114 litros per
cápita anual). No es casual entonces la consecuencia directa de esta realidad: el aumento de la
obesidad.

Obesidad + sedentarismo… diabetes 2
La obesidad y el sedentarismo son los factores de riesgo para el desarrollo de otra enfermedad
importante y creciente en el mundo y a nivel del país, la diabetes. Esta enfermedad está asociada a
complicaciones crónicas, disfunción y/o fallos en diferentes órganos (ojos, riñones, corazón, vasos
sanguíneos). Esta enfermedad también se asocia al incremento de la tasa de mortalidad, deterioro
de la calidad de vida y reducción de la esperanza de vida.

Debido a la gravedad de sus consecuencias, la obesidad y la diabetes deben ser enfrentadas con
todas las herramientas de política disponibles. Políticas relacionadas con la educación, la regulación
y las restricciones se han venido aplicando desde hace mucho tiempo. Sin embargo, ellas no han
logrado doblar la tendencia creciente de los afectados a estas enfermedades, los cuales han continu-
ado incrementándose a tasas altas, lo mismo señalan las proyecciones conocidas para el corto,
mediano y largo plazo. Las estimaciones para los próximos años son realmente catastróficas, de ahí
la necesidad de explorar la utilización de otros instrumentos que puedan colaborar a enfrentar de
mejor manera estas enfermedades.

Uno de esos instrumentos (que ofrece la economía y aún no se utiliza en nuestro país) es la tribu-
tación. O sea, valerse de los impuestos como herramienta para desalentar el consumo de los bienes y
servicios que ayudan a desarrollar la obesidad y la diabetes, así como incentivar la adopción, medi-
ante la desgravación impositiva, de aquellos bienes y servicios que forman la “dieta saludable”. El
destino excedente de la tributación puede también orientarse a la generación de políticas públicas,
estructuras y entornos favorecedores de la actividad física. Desde ya conviene señalar que los
impuestos serían un instrumento que complementa otros ya en aplicación. El impuesto por sí solo no
solucionará el problema. El impuesto pigouviano, que se ha creado para compensar el costo social de
las externalidades negativas de la producción, es la herramienta para la sustentabilidad en materia
de salud. Quien dañe la salud con productos adictivos e insalubres, debe compensar el costo social de
la enfermedad que provoca.

La obesidad es el resultado de los cambios que sufrimos con la vida moderna. Éstos han llevado a
aumentar el consumo de productos de bajo nivel nutricional, altos en calorías, tales como “alimen-
tos” industriales adictivos de alta palatabilidad, con elevado contenido de sal, grasas y/o azúcar y
harinas refinados; con aditivos como la cafeína, nuez de cola, jarabe de alta fructuosa, lecitina de
soja y otros. Lo antedicho vale también para las golosinas, las comidas rápidas, algunos productos de
panadería y bebidas gaseosas. Además se consumen menos alimentos nutritivos, naturales, bajos en
calorías y altos en fibras y ácidos grasos que son beneficiosos para la salud, tales como frutas, verdu-
ras, legumbres, semillas y cereales integrales, pescados, etc.

Por otra parte, cada vez gastamos menos energía en las labores de la vida cotidiana, muchos tienen
un trabajo sedentario, las tareas domésticas se realizan hoy con la ayuda de máquinas, cada vez
caminamos menos, y es poca la gente que dedica tiempo a practicar algún deporte o actividad física
tan sencilla como jugar activamente, nadar, bailar o andar en bicicleta. Abusamos del automóvil. Los
argentinos pasamos muchas horas sentados y frente a una pantalla. A los niños se les frustra tem-
prano el gusto por el movimiento. Se lo transforma en consumidor/espectador antes de alcanzar la
ciudadanía.

La educación física, en todos los niveles del sistema educativo, no guarda relación con las necesi-
dades resultantes del análisis precedente. Son notables el déficit de la carga horaria y la falta de
ponderación de la actividad física. Son escasos los entornos favorecedores en el diseño urbano. Para
la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad y el sobrepeso han alcanzado el carácter de
epidemia a nivel mundial. Más de mil millones de personas adultas tienen un exceso de peso y, de
ellas, al menos 300 millones son obesas. La obesidad retroalimenta el sedentarismo.
La consecuencia es la pérdida de años de vida saludable, el aumento de las enfermedades crónicas y
de muertes prematuras. Una enorme carga social y recursos de toda índole destinados a esta
verdadera pandemia… potencialmente evitable.

En el día Mundial de la Salud 2014, a quienes tenemos un compromiso social con la promoción de la
salud y la educación física, a quienes tenemos capacidad decisoria, nos cabe interpelarnos y reflex-
ionar: ¿estamos a la altura de los grandes desafíos que enfrentamos? ¿Tenemos real conciencia de la
magnitud del problema? ¿Creemos, sinceramente, en nuestra responsabilidad al respecto? ¿Qué otras
cosas podemos hacer que no estamos haciendo y que, de hacerlas, cambiarían esta realidad?

Vimos hace unos días en los diarios al Presidente de la principal potencia de occidente haciendo
footing por los pasillos de la Casa Blanca. Su mujer lidera el Programa movámonos Let's Move. Es una
señal poderosa.

¡Algo está cambiando!

    “Al fin y al cabo, para mí, como Primera Dama, esto no es un tema sólo relacionado con política
   pública. Esta es mi pasión, mi misión. Me he comprometido a trabajar con todas las personas a lo
     largo y ancho de este país para lograr que una generación de niños cambie su manera de pensar
                                                          acerca de la comida y la actividad física”.

- Michelle Obama
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