Don Angelino Garzón Vicepresidente de la República de Colombia - Madrid, 5 de marzo de 2012

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Don Angelino Garzón Vicepresidente de la República de Colombia - Madrid, 5 de marzo de 2012
Don Angelino Garzón
Vicepresidente de la República de Colombia

           Madrid, 5 de marzo de 2012

                 Con el patrocinio de
Don Angelino Garzón Vicepresidente de la República de Colombia - Madrid, 5 de marzo de 2012
Don Angelino Garzón, Vicepresidente de la República de Colombia

Muy buenos días.

Yo en nombre del Gobierno Nacional de Colombia, en cabeza del Presidente Juan
Manuel Santos Calderón, y también del pueblo de Colombia, quiero agradecerle a Jesús
Gracia la presentación, las generosas palabras, y quiero expresarle a él, al Gobierno de
España en cabeza del Presidente Rajoy, al pueblo de España y a todas las personas aquí
presentes, nuestro saludo fraterno, reiterarle los sentimientos de amistad y de cariño del
pueblo de Colombia con el pueblo de España, y nuestra firme voluntad de que esas
históricas relaciones entre España y Colombia todos los días se fortalezcan más, lo
mismo que con todos los países de la Comunidad Europea.

Pero igualmente saludar a nuestro embajador de Colombia en España y a su esposa,
Orlando Sardi, a cada uno de los embajadores, embajadoras de los diferentes países,
especialmente de la región de América Latina, El Caribe, que están presentes hoy. A
cada una de las personas del sector empresarial, de diferentes sectores de la sociedad
civil española, integrantes del poder legislativo español, del Gobierno Español; a los
colegas de los medios de comunicación y también a ese extraordinario amigo, José Luís
Rodríguez, por haberme invitado a este desayuno que como lo ha dicho Jesús y también
el presentador tiene como propósito que intercambiemos opiniones sobre cómo va
nuestro Gobierno, que precisamente dentro de dos días cumplimos ya 19 meses. Y
agradecer también a todos los funcionarios y funcionarias de la embajada de Colombia
aquí en España, y agradecer la presencia de mi esposa, la solidaridad de mi esposa
Monserrat Muñoz, que además es la primera manifestación de cooperación española,
porque ella es ciudadana española.

Yo estuve precisamente aquí en este Foro, en la primera semana de octubre de 2010, y
ante todas las personas que estaban acá, le reiteré que el propósito del Gobierno
Nacional en cabeza del Presidente Juan Manuel Santos, era darle continuidad a temas
fundamentales de lo que ha sido la política del Presidente Álvaro Uribe, por ejemplo en
los temas de la seguridad, de la lucha contra la criminalidad organizada, y seguir
trabajando para consolidar a Colombia como un país en progreso y consolidar a
Colombia como un estado moderno. Eso fue el eje fundamental de mi exposición en ese
octubre de 2010.

Por lo tanto, hoy yo vengo a rendirles cuentas de cómo estamos avanzando en esa ruta.
Y permítanme decirles, nosotros estamos consolidando a Colombia como un país en
progreso, como un estado moderno. Por ejemplo, en el terreno económico el año pasado
cerramos con un crecimiento de 5.5 con relación al Producto Interno Bruto. El año 2010
lo habíamos cerrado en 4.6, y estamos trabajando para cerrar el año 2012 en un 6% con
relación al Producto Interior Bruto.

Ahora esa no es solamente una tendencia en Colombia. Hoy es una tendencia muy
sólida de crecimiento económico sostenido de toda la región de América Latina y del
Caribe. Unos países más, otros países menos, pero esa es la tendencia.

Nosotros cerramos el año pasado nuestras exportaciones en 55.000 millones de dólares.
Y nuestras importaciones en cerca de 54.000 millones de dólares. Es una balanza
comercial equilibrada. El año pasado llegamos a 950.000 barriles diarios de petróleo y

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aspiramos cerrar el año 2012 con una producción por encima del millón de barriles
diarios de petróleo. El año pasado cerramos con una inflación del 3.7, pero mejoramos
los niveles de productividad y competitividad, y eso nos permitió concertar mediante el
diálogo social el incremento de salarios con las centrales sindicales, con los empresarios
y el Gobierno, un incremento del 5.8, que es un referente muy importante en la
negociación colectiva.

Y en materia fiscal, pues incrementamos el recaudo tributario en cerca de un 40%.
Colombia tiene una tradición muy importante en cultura tributaria. Y obviamente que
para nosotros punto vital del crecimiento económico es una política muy seria en
materia fiscal.

Si ustedes me permiten graficarlo eso ya está inventado. En materia fiscal los egresos
tienen que estar íntimamente relacionados con los ingresos. Y ese es de los temas que
más tenemos que cuidar los gobernantes, porque al final los Estados no son fábricas de
billetes y la base fundamental para que haya una solidez fiscal es una sobriedad en la
política tributaria. Pero también dentro de esta estrategia de crecimiento económico
nosotros hemos venido desarrollando y estamos en pleno desarrollo de la firma de
acuerdos comerciales de tratados de libre comercio o de acuerdos de asociación, como
se llama el de la Unión Europea, con todos los países que tengan la voluntad de firmar
acuerdos comerciales con nosotros, sobre la base de beneficio recíproco. Y con todos
aquellos países que consideren que en ese acuerdo debemos incluir la cláusula relativa a
respetar los derechos humanos, incluyendo los derechos laborales y sindicales de los
trabajadores, incluyendo los derechos de los empresarios. Y los temas ambientales lo
hacemos, y lo hacemos porque estamos convencidos de que en el mundo de hoy no
solamente se han globalizado los negocios o el comercio, sino que también se han
globalizado los derechos, incluyendo los derechos humanos.

En octubre de 2010 todavía no habíamos empezado a implementar el tratado de libre
comercio con el Canadá, eso ya empezamos a hacerlo desde agosto pasado. Está en
pleno desarrollo el tratado de libre comercio con el Canadá, no habíamos empezado a
implementar el tratado de libre comercio con Suiza, hoy está en pleno desarrollo.
Teníamos algunas dificultades para que el Congreso de los Estados Unidos aprobara el
tratado de libre comercio entre Estados Unidos y Colombia que habíamos firmado cinco
años atrás. Eso ya es historia patria. En agosto del año pasado el Congreso de los
Estados Unidos aprobó el tratado de libre comercio, en octubre el Presidente Barak
Obama lo refrendó. Con los países de la región estamos desarrollando acuerdos
comerciales, estimulando las relaciones comerciales, acabamos de firmar hace 15 días el
acuerdo comercial con Venezuela, y obviamente que estamos negociando en este
momento un tratado de libre comercio con Turquía, incluso acabamos de tomar la
decisión a raíz de la visita de nuestro Presidente en diciembre a Turquía, de la supresión
de visas; acuerdo que también hicimos ya con Rusia. Hemos suprimido las visas entre
Rusia y Colombia. Estamos trabajando en las bases de un acuerdo comercial con Rusia.

Nuestra Canciller estuvo la semana pasada en China, Japón, Vietnam, explorando
caminos de acuerdos comerciales. Lo estamos haciendo también con Indonesia, con
Malasia, y en esa ruta estamos. Y obviamente permítanme aquí, que para ese
crecimiento económico de Colombia y del Perú, pero también de la Unión Europea,
para esas políticas de empleo de Colombia y Perú, pero también para la Unión Europea

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es muy importante que el Parlamento Europeo apruebe el acuerdo comercial que
firmamos entre Colombia, Perú y la Unión Europea en mayo de 2010.

Ni la Unión Europea le está haciendo un favor a Colombia y Perú, ni Colombia y Perú
le están haciendo un favor a la Unión Europea. Éste es un acuerdo entre iguales. Es un
gana-gana, y yo sí creo que cariñosamente hay que abrir un debate con todas las fuerzas
políticas que tienen representación en el Parlamento Europeo, que sería un mal mensaje
no solamente para Colombia, no solamente para el Perú, sino para toda América Latina
y El Caribe que en un continente en crecimiento no llega a aprobar ese acuerdo
comercial. Pero si ustedes me permiten, sería hacerse un daño a sí mismos, un daño a la
sociedad europea, un daño a los empresarios europeos. No se puede superar situaciones
de crisis, no se puede consolidar un desarrollo económico con políticas proteccionistas.

El segundo tema es que paralelo al crecimiento económico tiene que haber una política
de bienestar social, incluyendo la política de empleo. Experiencias anteriores de
América Latina nos han señalado, nos han mostrado, que no basta crecimiento
económico para que haya políticas de bienestar social. Creo que si en algo hemos
avanzado en América Latina, en esta diversidad de gobiernos que tenemos en la región,
es que paralelo al crecimiento económico tenemos que avanzar en políticas de bienestar
social, de empleo, procurando que si a los empresarios les va bien, es apenas natural que
a los trabajadores también les vaya bien y al conjunto de la población.

Nosotros hemos cerrado el año pasado el desempleo en un 9%, pero tenemos algunos
indicadores todavía preocupantes. El desempleo en las mujeres está en un 18, el de los
jóvenes está en un 22 y todavía tenemos un nivel de economía informal por encima del
30%. La meta es avanzar más en empleos decentes, significa empleos con mejores
salarios, con mejores perspectivas de trabajo, con condiciones de Seguridad Social
integral, pero lo importante es que hoy tenemos plena conciencia en el Gobierno, pero
también en diferentes sectores de la sociedad colombiana incluyendo pues los sectores
sindicales, incluyendo los sectores empresariales.

Estamos haciendo un esfuerzo también muy grande por disminuir la miseria, la pobreza.
Nosotros nos hemos propuesto que al final de nuestro mandato el 7 de agosto de 2014,
hayamos reducido la pobreza un 32% y el Presidente acaba de anunciar hace 15 días,
llevar la situación de miseria a un dígito, esto es bajarla de un 15% en que está hoy, a
menos de 10. Por lo tanto, hoy estamos destinando recursos muy altos para todas las
políticas sociales y en ese propósito le damos mucha importancia a la coordinación de
trabajo, por una parte con los gobiernos locales y regionales, que en Colombia son
también elegidos por voto popular, y por otra parte, a las políticas de responsabilidad
social empresarial, en esta alianza de lo público y lo privado para políticas sociales.

Nosotros somos conscientes de que por múltiples motivos, Colombia dejó consolidar
una tendencia de ser uno de los países más inequitativos de la región, allí valoramos los
esfuerzos que han hecho otros gobiernos de la región de América Latina y El Caribe, y
los hemos tomado como referencia para ver cómo nosotros también avanzamos en
buenas prácticas, dirigidos a disminuir la miseria y la pobreza, porque al final de
cuentas es muy difícil consolidar una ruta de desarrollo económico si al mismo tiempo
no se está disminuyendo la pobreza y la miseria.

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El otro campo en que estamos avanzando es en la lucha contra las organizaciones
armadas ilegales, contra la criminalidad organizada, llámese guerrilla, bandas
criminales, narcotráfico, delincuencia común. Nosotros hemos sido reiterativos, lo ilegal
es contrario a la democracia. Hemos sido reiterativos que la existencia de esas
organizaciones armadas ilegales no tiene razón de ser y que estos 62 años de violencia
que hemos vivido, que nos ha causado tanto daño a la población de Colombia, no puede
seguir. Y hemos invitado a una unidad del Estado y la sociedad civil para que juntos
como debe ser, luchemos contra todas las expresiones de organizaciones armadas
ilegales. Y lo reitero, es una lucha contra las organizaciones armadas ilegales, militar,
judicial y política, porque no estamos peleando contra monjitas de la caridad. Estamos
luchando contra organizaciones armadas ilegales, que tienen capacidad muchas veces
económica y tienen capacidad de hacer daño.

Hemos avanzado enormemente en esa lucha, pero igualmente hemos sido reiterativos, la
lucha contra las organizaciones armadas ilegales tiene que darse en el marco del más
absoluto respeto a los derechos humanos, del más absoluto respeto al derecho
internacional humanitario, llamando la atención que los servidores públicos so pretexto
de luchar contra las organizaciones armadas ilegales, no podemos terminar haciendo
prácticas propias de las organizaciones armadas ilegales porque no nos conduce sino a
tragedias para la democracia. Y por eso hemos tomado algunas decisiones
institucionales muy duras, humanamente muy dolorosas, pero institucionalmente
necesarias. Y por eso estamos estimulando que nuestros jueces y fiscales actúen,
investiguen a los criminales y manden criminales a la cárcel. Y a nuestros militares y
policías más relación con la población, más fraternidad con la población y más dureza
contra los ilegales.

Nosotros somos un país que hemos avanzado enormemente, pero somos conscientes de
que todavía estas organizaciones tienen capacidad de hacernos daño y por lo tanto no
podemos parar en esa ruta. Esto es como remar contra la corriente, si nos paramos
retrocedemos.

Como les decía, es también respetando los derechos humanos y el derecho internacional
humanitario. Hoy hace parte de nuestra agenda pública consolidar en Colombia una
política de Estado en materia de protección de los derechos humanos, del derecho
internacional humanitario, de mucho diálogo con los sectores de la sociedad civil, de
mucho entendimiento y cooperación con los organismos de la comunidad internacional
en esta materia, por ejemplo el sistema de Naciones Unidas por los derechos humanos,
o el sistema interamericano, abiertos al escrutinio, pero también procurando trabajar de
manera conjunta en esta materia. Hemos convocado los diferentes sectores de la
sociedad civil, la comunidad internacional, y el Estado Colombiano a la Conferencia
Nacional de Derechos Humanos para el mes de diciembre de este año, que es un
proceso que pasa además por foros regionales, en cabeza los Alcaldes de los
Gobernadores, y allí, permítanme decirles, lo que le decía el señor Canciller de España
al señor Secretario de Estado para la Cooperación: “nuestras infinitas gracias al
Gobierno de España, porque la Agencia de Cooperación Española es la institución que
más ha estado colaborando en la comunidad internacional en este propósito”.

Pero también yo les informaba en octubre de 2010, que acabábamos de presentar el
proyecto de ley para que se aprobara la ley de reparación de las víctimas de la violencia
y de restitución de tierras. La ley se aprobó, el Presidente la refrendó el 10 de junio del

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año pasado, nos acompañó el señor Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-
Moon, y a partir del primero de enero de este año, comenzamos a implementarla. Es una
ley concebida a 10 años, hemos reconocido 4 millones de víctimas de esta violencia
irracional que hemos vivido en nuestro país, incluyendo población desplazada. La
inversión de reparación a las víctimas en estos 10 años hemos calculado 25.000
millones de dólares. No le hemos solicitado ni un solo peso a la comunidad
internacional para avanzar en este proceso de reparación. Claro que si a alguno se le
conmueve el corazón, tampoco vamos a decir no.

La restitución de tierras para sobre el siguiente modelo: el Estado no compra tierras. La
restitución pasa sobre el modelo de arrebatarle a los ilegales la tierra que ellos le
quitaron violenta y fraudulentamente a la población campesina, indígena o
afrodescendiente, sin cometer arbitrariedades, porque puede haber tenedores de buena fe
y con ellos tendremos que ser cuidadosos. Pero lo que son testaferros o tierras que están
en manos de los ilegales, con toda la tranquilidad y serenidad les decimos, se las vamos
a quitar. Ya en nuestras manos consolidado jurídicamente tenemos más de 400.000
hectáreas, tenemos otras 400.000 hectáreas en manos del Estado pero no consolidados el
proceso jurídicamente, y tenemos visibilizadas cerca de 1.200.000 hectáreas, que
sabemos están en manos de testaferros.

Servidores públicos que en muchas partes colaboraron con ellos tienen que responder
ante la justicia. Si son inocentes que lo demuestren. Este es un proceso que además va a
estar acompañado de la reparación colectiva de los sindicatos, dice la ley. Si ustedes me
permiten, nosotros tenemos la voluntad, tenemos la decisión, algunas organizaciones
armadas ilegales, guerrillas, bandas criminales, narcotráfico, han amenazado a algunos
campesinos, han asesinado a algunos líderes campesinos. Nosotros hemos entendido el
mensaje, lo que ellos han pretendido es que nosotros paremos el proceso. Pero no lo
vamos a parar. Cada amenaza, cada asesinato nos obliga a seguir avanzando. Nos obliga
a seguir actuando. No podemos fracasar. Un fracaso en la ley de restitución de tierras,
de reparación de las víctimas, le haríamos un gran daño a la población. El Presidente
Juan Manuel Santos dice: “si al final de nuestro mandato lo único que hemos hecho es
avanzar en la ley de reparación a las víctimas de la violencia, restitución de tierras, valió
la pena haber sido Presidente de la República”.

Pero sí que le pedimos a la comunidad internacional: acompáñennos. Nosotros no
tenemos experiencia, nosotros no tenemos experiencia en reparación a las víctimas.
Ustedes tienen experiencias, nosotros no tenemos experiencias en procesos de
restitución de tierras, porque no es una reforma agraria, es un proceso de quitarle tierra a
los ilegales para entregársela a la población campesina. Y no tenemos experiencia en
procesos de reparación colectiva los sindicatos, acompáñennos en ese proceso.

Y obviamente que también esta política de derechos humanos, nosotros estamos
trabajando el siguiente criterio cultural. Cuando hablamos de derechos humanos
hablamos de los derechos de todas las personas. Uno no puede hablar de derechos
humanos si habla solamente de los derechos de los trabajadores, también tiene que
hablar de los derechos de los empresarios. Uno no puede hablar de derechos humanos si
habla solamente de los derechos de las poblaciones vulnerables. Tiene también que
hablar de los derechos humanos de las poblaciones que no son vulnerables, y los
derechos humanos no se puede tener una mirada ideológica o partidista. Son un eje

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fundamental de la democracia. Si ustedes me permiten, hace parte los valores y
principios de la democracia.

En ese sentido nosotros también estamos trabajando por estar abiertos a todos los
mecanismos de cooperación de la comunidad internacional, alguna gente nos dice,
hombre, es que quisiéramos que hubieran avanzado más, quisiéramos que ustedes ya
hubieran terminado la pobreza, o quisiéramos que en Colombia ya no hubiera una
muerte violenta más. Y nosotros le decimos, mire, lo que usted nos dice es lo ideal, pero
no se olviden de un pequeño detalle. Es que nosotros estamos construyendo todo este
proceso no en un país en paz, sino un país que todavía tiene existencia de organización
de armas ilegales, que tienen capacidad de hacer daño individual, a veces hacer acciones
terroristas para crear temor, pero que no tienen ninguna perspectiva, ninguna
posibilidad, no solamente porque hoy en el Estado estamos plenamente consciente de
esa lucha, sino porque la población de Colombia lo que desea es vivir en tranquilidad,
en bienestar y en paz. Y por eso hemos dicho, nosotros no estamos obsesionados
solamente con un triunfo militar, también si hay posibilidades de solución política pues
mejor, pero hemos puesto condiciones públicas de las cuales no nos vamos a mover.

La primera que pongan en libertad a todas las personas secuestradas. La segunda que
cesen la práctica del terrorismo, el secuestro y el narcotráfico. La tercera que cesen la
práctica criminal, inhumana, violadora de todas las normas del derecho internacional
humanitario, como son las mismas antipersonas. La cuarta que pongan en libertad a
niños y adolescentes que han reclutado forzosamente. Y la quinta, la más importante, la
central, es que abandonen el camino del terrorismo, de la violencia, de la criminalidad.
Lo decimos: no vamos a dialogar si el diálogo lo siguen mirando como estrategia de
guerra.

En Colombia uno de los problemas que ha habido para el logro de la paz, es que
siempre la guerrilla, en la mayoría de los casos, la excepción puede ser lo que pasó con
el M-19 en 1990. Siempre ha concebido el diálogo como una estrategia de guerra. Si
hay diálogo es porque sabemos de antemano que han tomado la decisión de abandonar
el camino de la violencia, y obviamente que el camino de la violencia significa también
el monopolio del Estado sobre las armas. La violencia es contraria a la vida
democrática, y en ese mismo propósito otra tarea en que estamos empeñados, en la
consolidación de Colombia como Estado moderno, es la lucha contra la corrupción y
contra la impunidad.

Hemos reiterado que la corrupción y la criminalidad, la impunidad, han terminado
siendo dos aliados extraordinarios de la criminalidad organizada, y lo que hemos
querido es que la lucha contra la corrupción se convierta en una lucha permanente, en
una lucha de Estado, en una lucha donde tenemos que ir juntos la sociedad y el Estado.
Es una lucha de valores, es una lucha de principios, los dineros públicos son sagrados.
Creo que todos los que estamos en esta reunión pagamos tributos. El deber como
ciudadano es pagar el tributo, pero los que pagamos tributos tenemos un derecho, el
derecho a que los gobernantes rindan públicamente cuentas de cómo administran cada
peso de esos tributos. Y obviamente la lucha contra la impunidad que significa pronta
justicia y ante todo mucha credibilidad de la población en el aparato de justicia.
Estamos avanzando. Cada día nuestros jueces, nuestros fiscales, hacen mayores
esfuerzos por hacer bien la tarea, porque al final de cuentas ellos son los únicos que

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tienen la capacidad de investigar y la capacidad de decidir para mandar criminales a la
cárcel.

Nosotros somos un país además que hemos consolidado una política de Estado. La
política de que todas las personas tienen que garantizarles su seguridad jurídica, su
seguridad política. Nosotros hoy tenemos un programa de protección que viene de hace
10 años atrás, que protegemos más de 9.500 personas que han estado amenazadas, que
pueden correr riesgos, incluyendo 1.500 sindicalistas, incluyendo más de 1.000
defensores de derechos humanos, periodistas, dirigentes políticos de todos los partidos,
jueces. Y esa política no la vamos a debilitar, al contrario, la estamos fortaleciendo.
Hacemos una inversión de 80 millones de dólares en el año en esa política de seguridad.
Pero también estamos enviando el mensaje de la seguridad jurídica, de la seguridad
política y administrativa al capital privado. Desde el señor que tiene un pequeño
negocio, una vivienda, hasta el señor que tiene una gran empresa nacional o extranjera.

Esa es una política que hemos ido consolidando en Colombia como política de Estado, y
permítanme decirles, esa ruta seguirá, seguirá después de 2014 cuando ya el Presidente
Juan Manuel Santos y Angelino, terminemos nuestro mandato.

Si ustedes me permiten entonces, esta política también la estamos acompañando con
una agenda internacional muy amplia. Nosotros trabajamos bajo el siguiente principio.
La relación internacional entre los estados no puede descansar sobre la afinidad
ideológica o partidista de los gobernantes, sino sobre los intereses y beneficios
recíprocos. Nosotros hoy tenemos una excelente relación con todos los gobiernos de la
región. No nos entrometemos en los asuntos internos de ningún gobierno de la región,
de ningún pueblo de la región, como también decimos que lo mismo esperamos
nosotros de ellos.

Hoy en las agendas internacionales están los mecanismos de cooperación, de trabajo
conjunto, integración. Lo mismo estamos haciendo con todos los países del mundo. Si
algún país decide con nosotros por ejemplo no hacer acuerdo comercial, listo. El
negocio que yo no puedo hacer con usted lo hago con otro, y no vamos a ponernos, a
disgustarnos por eso. Y por eso estamos participando en los diversos organismos
internacionales siempre con una agenda propositiva, siempre procurando que se
resuelvan los problemas. Ese ha sido nuestro papel en estos dos años en el Consejo de
Seguridad de Naciones Unidas que estamos temporalmente. Ese ha sido nuestro papel
en Mercosur, en Unasur, en la OEA, en los países del Pacífico, en Naciones Unidas. Por
eso valoramos enormemente y lo reitero aquí, el Gobierno de Colombia, encabeza el
Presidente Juan Manuel Santos, le prestará toda la colaboración; al Gobierno de España
encabeza el Presidente Rajoy, al Estado Español encabeza Su Majestad el Rey. Y
obviamente a la Cancillería española para el éxito de la Cumbre Iberoamericana este
año en Cádiz. Nos parece de extraordinaria importancia que el Presidente Rajoy, el Rey
de España y el señor Canciller García Margal, hoy estén jugando un papel de liderazgo
alrededor de esta Cumbre. Y por eso también hemos pedido afiliación a la Organización
para la Cooperación del Desarrollo Económico en la OCDE, hemos pedido afiliación a
la Organización de Países de la Cuenca del Pacífico.

Y por eso el Presidente Santos tomó la decisión junto con la Canciller, de presentar la
candidatura de Colombia encabezada en mi persona, a la Organización Internacional del
Trabajo, OIT. Primero porque queríamos enviar un mensaje muy fuerte a la Comunidad

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Internacional de nuestro compromiso de Estado en materia del respeto de los derechos
humanos incluyendo los derechos laborales y las libertades sindicales de los
trabajadores, y los derechos de los empresarios, porque la base fundamental para que
existan trabajadores y sindicatos, es que existan empresas, y en el mundo hay que
hablarle a los empresarios desde los gobiernos, de los organismos internacionales, de
que no hay ley divina o natural que garantice la perpetuidad en las empresas, y por lo
tanto, los Estados, los propios sindicatos, tenemos la obligación de colaborar con el
desarrollo productivo, competitivo y con la sostenibilidad de las empresas. Y tenemos la
obligación de contribuir a que haya una relación armoniosa entre la pequeña-mediana
empresa, las empresas familiares y las grandes empresas.

En este mundo de hoy, todos podemos convivir, todos podemos ganar y todos podemos
contribuir a un mundo con raza humana, a un mundo en paz. Entonces hemos
propuesto la candidatura, le agradecemos enormemente a la cumbre del CELAC, que se
realizó en diciembre en Caracas, y de manera especial a los gobiernos de América
Latina y el Caribe, que tomaron la decisión de respaldar nuestra candidatura. Y estamos
trabajando, estamos trabajando con los gobiernos, con los empresarios, con los
trabajadores del mundo entero.

Muchas gracias Jesús por las manifestaciones de cariño del Gobierno de España. Yo me
he reunido aquí en España también con los empresarios y con los trabajadores y así lo
he hecho en muchas partes del mundo, y al final ¿qué es lo que queremos? Al final
nuestra obsesión no es tener la dirección de la OIT, nuestra obsesión es contribuir a que
la OIT entienda que no es un cuarto actor social, que es un facilitador, que es un punto
de apoyo de los gobiernos, de los empresarios, de los trabajadores, y que tiene la
obligación de contribuir a que los gobiernos puedan hacer mejores prácticas laborales,
mejores prácticas empresariales, a que los empresarios se fortalezcan y obviamente a
que los trabajadores también se beneficien en sus derechos.

En otras palabras, a que todos los días haya mediante el diálogo social el entendimiento
en las relaciones laborales, mucho más fraternas entre gobiernos, empresarios y
trabajadores. Y que quien dirija la OIT sea una persona que tenga los conocimientos y la
experiencia para comenzar a dirigir la organización desde el momento mismo que
llegue. No hay tiempo para aprender, como en el Gobierno, no hay tiempo para
aprender.

Termino manifestándoles que la voluntad del Presidente Juan Manuel Santos Calderón,
de todo nuestro Gobierno, pero también la voluntad de nuestro poder legislativo, de
nuestro poder judicial y la voluntad del pueblo de Colombia, es que nosotros estamos
firmemente comprometidos para consolidar a Colombia como un país en progreso,
como un estado moderno, porque consideramos que ese es nuestro aporte a una región y
a un mundo basado en la amistad, basado en la fraternidad, basado en las relaciones de
beneficio recíproco y también basado que los seres humanos tenemos el derecho,
nuestras actuales generaciones y las próximas generaciones, empezando por los niños y
las niñas, a vivir en paz.

Muchas gracias.

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