La sociedad, el debate de la modernidad y la nueva epidemiologia

Página creada Nicolas Oyhambourou
 
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“Nuestro pensamiento busca mante-
Artigo Especial                              Special Article                                                 ner un perfil y una voz propios, ser
                                                                                                      escuchado y respetado universalmente, y
                                                                                                      no convertirse en lo que fue en la Colonia:
La sociedad, el debate de la                                                                                   eco del discurso metropolitano”
                                                                                                                                  Agustín Cueva
modernidad y la nueva                                                                                         Seminario en Buenos Aires, 1988
epidemiologia*
                                                                                                          La humanidad vive ahora la perplejidad
Society, the debate about modernity                                                                   de un mundo global de posibilidades máxi-
                                                                                                      mas y felicidades mínimas. Es urgente cons-
and the new epidemiology                                                                              truir un proyecto humano de sociedad, y el
                                                                                                      trabajo de muchas generaciones de
                                                                                                      epidemiólogos es una fuente acumulada de
                                                                                                      conocimientos y sabiduría por la vida.
                                                                                                          Conozco a tantos de ustedes y nos une
                                                                                                      ese afecto sembrado en años de compartir.
                                                                                                      Empezamos a forjar sueños y a construir
                                                                                                      realidades juntos desde los años setenta. A
                                                                                                      partir de entonces, no queda prácticamen-
                                                                                                      te un territorio de esta ancha y ajena
                                                                                                      Latinoamérica donde todos estos años no
                                                                                                      se hayan movilizado nuestros epidemió-
                                                                                                      logos para trabajar por una tierra más hu-
                                                                                                      mana, donde el bien común fructificara en
                                                                                                      la salud. Tarea compleja la nuestra, de na-
                                                                                                      dar contracorriente en un mundo forjado
                                                                                                      para la enfermedad.
                                                                                                          Precisamente, el movimiento de la sa-
                                                                                                      lud colectiva –para darle un nombre que tie-
                                                                                                      ne hundidas sus raíces en nuestro querido
                                                                                                      Brasil- es un eslabón importante de un pro-
                                                                                                      yecto de emancipación humana profunda,
                                                                                                      un movimiento de propuesta alternativa
                                                                                                      que lleva orgullosamente el sello: hecho en
                                                                                                      América Latina y tiene en la ciencia epide-
                                                                                                      miológica un instrumento valioso que este
                                                                                                      congreso debe cultivar con amor al oficio y
                                                                                                      sabiduría, no sólo para afinar su capacidad
Jaime Breilh
                                                                                                      de penetración, sino para cuidar su
Centro de Estudios y Asesoría en Salud
                                                                                                      direccionalidad emancipadora.
Asturias 104 nº 2402 y G. de Vera
                                                                                                          Miles de trabajadores de la educación,
La Floresta
                                                                                                      la ciencia y los servicios, dirigentes popula-
Quito, Ecuador
                                                                                                      res de la más variada procedencia, interpre-
e-mail: jbreilh@ceas.med.ec
                                                                                                      tamos así el mandato de una realidad lace-
                                                                                                      rante que cobra tantas vidas de nuestra gen-
*Conferência apresentada en el “IV Congresso Brasileiro de Epidemiologia”. Abrasco. Rio de Janeiro,
Brasil, agosto 1-5, 1998.                                                                             te. La consolidación de una nueva
Conference presented at the “IV Congresso Brasileiro de Epidemiologia”. Abrasco. Rio de Janeiro,      Epidemiología, la asumimos también como
Brazil, August 1-5, 1998.

                                                                                                                                Rev. Bras. Epidemiol.
                                                                                                                          207   Vol. 1, Nº 3, 1998
el reto de una mayoría de edad de nuestros      Epidemiología Crítica, evoco con respeto y
                            sistemas institucionales, tanto académicos,     fraternal afecto, toda la historia del movi-
                            como de servicios y de investigación; el de-    miento brasileño de la salud colectiva, la ta-
                            safío de una tarea participativa de nuestras    rea visionaria de sus forjadores, sus ideales
                            organizaciones, que necesitan quitarse de       y fundamentos, sus conquistas logradas,
                            encima el tutelaje de un pensamiento ex-        como un ejemplo, que si bien no ha com-
                            traño y construir con autarquía nuestros        pletado su ciclo, muestra realizaciones im-
                            propios sentidos e identidades.                 portantes que ahora son el patrimonio de
                                En América Latina existe una subjetivi-     todo el mundo con un sentido democráti-
                            dad y diversos saberes con su propia rique-     co.
                            za. No necesitamos pedir prestados, ni los          En el terreno actual, debemos estar
                            sueños, ni el talento, ni las orientaciones     conscientes que el trabajo hacia una Epi-
                            para pensar, educar, conocer y actuar en el     demiología Crítica, es una herramienta de
                            campo de la salud, ni en ningún otro cam-       los “sin poder”, o de los que tienen algún
                            po. Claro que nos seducen y maravillan las      poder pero lo ejercen con un sentido demo-
                            posibilidades tecnológicas del mundo que        crático.
                            se industrializó antes por razones históri-         Y claro, la nueva Epidemiología se abre
                            cas; es verdad que nuestras mentes están        paso en un escenario lleno de posibilidades
                            abiertas a lo más progresista y útil que pue-   nuevas, pero también de seducciones múl-
                            dan ofrecernos otras culturas, pero no como     tiples. A pesar de que el propio Francis
                            hipoteca de lo propio, ni peor aun como         Fukuyama, de cara a la crisis mundial del
                            forma de aceptar con docilidad el proyecto      capitalismo tardío reconoce ahora pública-
                            regresivo que los ideólogos del capitalismo     mente la equivocación de su anunciado fin
                            tardío tienen previsto para la salud en Amé-    de la historia, lo cual pone en evidencia el
                            rica Latina. Nuestro horizonte de visibilidad   resquebrajamiento del neoconservado-
                            ha sido alto porque hemos procurado no          rismo que penetró también fuertemente el
                            mirar el panorama científico de rodillas.       ideario científico, restan todavía muchas
                                Es verdad que al hacerlo a nuestra ma-      batallas que dar en la reconstrucción de un
                            nera, con nuestras propias fuerzas y debili-    camino social y solidario para la vida hu-
                            dades, nos hemos equivocado muchas ve-          mana y las ciencias que la estudian. Ahora
                            ces; es cierto que al nadar contracorriente,    y más aún en el futuro tendremos que se-
                            no siempre alcanzaron a hacerse visibles to-    guir construyendo enfoques contrahege-
                            das las potencialidades de tanta propuesta      mónicos, al mismo tiempo que reflorecen
                            interesante que provenía desde horizontes       atractivas ramas de las ciencias naturales,
                            distintos; quien puede negar que muchas         por ejemplo la biología molecular, que po-
                            ocasiones no supimos sintonizar el verda-       drían confundir nuevamente las ideas fun-
                            dero sentido de la cooperación Sur-Sur, ni      damentales de la Epidemiología Crítica. En-
                            peor aún la Sur-Norte; pero lo que cuenta       tonces, aun cuando intrínsecamente nada
                            es que estamos abiertos sin arrogancia a        tiene de negativo ese florecimiento para la
                            corregir nuestros errores, y sobretodo lo que   nueva Epidemiología -más aún, el buen uso
                            ahora parece surgir de nuestras evaluacio-      de los avances en otras ciencias es una he-
                            nes, es que hemos acertado en lo que ver-       rramienta clave-, en cambio su uso indebi-
                            daderamente entraña una promesa real            do y un enfoque determinista podría afec-
                            para la defensa de la vida: metas solidarias    tar la dirección de nuestros empeños y ha-
                            y de equidad para un nuevo sistema de sa-       cernos retornar al determinismo y
                            lud, para sembrar antídotos contra el gran      reduccionismo biológicos, que tanto afec-
                            proyecto de los poderosos y visión diferen-     taron nuestra comprensión epidemioló-
                            te de la ciencia.                               gica. De eso modo, la aplicación de biotra-
                                Por eso, al iniciar estas reflexiones que   zadores y recursos de la biología molecular,
                            no son más que un breve alegato por una         por ejemplo, que favorecen la detección

Rev. Bras. Epidemiol.
    Vol. 1, Nº 3, 1998
                         208 La sociedad, el debate de la modernidad
                             Breilh, J.
anticipada de los efectos individuales de          Mundo, ese tipo de saber que se crea y re-
sustancias patógenas, y la identificación de       crea continuamente en Brasil y en nuestra
las llamadas huellas digitales de carcino-         América Latina.
genéticos, podría implicar un nuevo cierre
del campo de visión de nuestra ciencia, si         Una forma de mirar el “estado del
no hacemos un trabajo conceptual y meto-           arte”
dológico paralelo para reinsertar esos apo-
yos tecnológicos en un marco de compren-           Las Preguntas Son Otras
sión integral. Cosa parecida podría suceder
así mismo, con otros hallazgos como las                 El reto de mirarnos y evaluar lo que he-
nuevas matemáticas y el avance de la inves-        mos realizado en la época presente no es
tigación del movimiento irregular y los            tarea fácil. Estamos irremediablemente car-
fractales, la afirmación de nuevos para-           gados de una determinada historia, de una
digmas y técnicas en las ciencias adminis-         forma de mirar que siempre pesa en nues-
trativas y la gerencia en salud, etc. etc., solo   tras evaluaciones. En la actualidad el deba-
para citar unos pocas líneas de renovación         te sobre los fundamentos filosóficos y con-
científica. El hecho es que, en una discipli-      ceptuales de la Modernidad, crea condicio-
na científica como la Epidemiología, las téc-      nes tanto para el avance de ideas renova-
nicas de apoyo que provienen de otras cien-        doras, como para la diseminación de un
cias como las Matemáticas, la Biología             movimiento de contrareforma filosófica y
Molecular y otras de menor visibilidad, no         científica que acompaña a la expansión del
son las que modifican, per se, el paradigma        capitalismo tardío.
contrahegemónico; lo que si puede ocurrir               Un congreso de esta naturaleza es en
es que algunas de éstas, puedan ser utiliza-       cierta forma un gran acto colectivo de
das como señuelo de una estrategia para re-        cienciología. Y la cienciología o estudio del
mozar la hegemonía del pensamiento do-             desarrollo de la ciencia estableció, -desde
minante.                                           la época de los aportes precursores de
    En relación a debates que se escuchan          Thomás Kuhn o John Bernal y con más ra-
en la comunidad científica y que se estable-       zón en años más recientes, en ensayos
cen en términos mal planteados, tenemos            como los de Bachelard, Foucault, Vieira Pin-
que insistir en que la disyuntiva actual de        to, Cohen, Kédrov-Spirkin, Rose, Moreno,
los paradigmas de la Epidemiología, no está        Zavaleta, y otros- varias revelaciones que
entre la vieja Epidemiología de los factores       han marcado el análisis epistemológico y
de riesgo –la que por otra parte hemos cues-       que nos ayudan a obviar esa incompleta
tionado- y la mal llamada Epidemiología            mirada reduccionista que sólo valora el ade-
Molecular, sino entre versiones contra-            lanto de la ciencia, por la capacitación su-
hegemónicas y hegemónicas de la Epide-             perior de los recursos humanos y por la
miología.                                          implantación de una infraestructura tecno-
    El desafío primordial de quienes traba-        lógica novedosa, sin conceder mayor im-
jamos junto a nuestros pueblos por un mun-         portancia a la renovación de los conceptos
do más humano y de equidad, no consiste            y la direccionalidad de los procesos. Podría-
en hacer méritos y reverencias académicas          mos resumir así dicho legado epistemo-
para conseguir un sitio en el club de los          lógico:
epidemiólogos de la élite positivista. No so-      • Las ciencias experimentan un movi-
mos, no podríamos ser epidemiólogos del                 miento constante de transformación1;
“mainstream”; debemos hacer un esfuerzo            • El desarrollo científico no es fruto simple-
persistente por convertirnos en epide-                  mente de las innovaciones tecnológicas
miólogos de los “sin poder”, con una Epide-             o de los instrumentos, la base de las revo-
miología Contrahegemónica Avanzada,                     luciones científicas han sido las ideas re-
como un saber útil para la humanización del             novadoras -la revolución científica y filo-

                                                                  La sociedad, el debate de la modernidad            Rev. Bras. Epidemiol.
                                                                                                  Breilh, J.
                                                                                                               209   Vol. 1, Nº 3, 1998
sófica de Galileo, no se hizo posible por el      co hegemónico11-13. Una visión andro-
                                 uso del telescopio, sino por el empleo de         céntrica y eurocéntrica que subordina y
                                 un marco teórico revolucionario como el           menosprecia los aportes del saber del
                                 de Copérnico, que permitió una nueva              otro.
                                 mirada con el telescopio2;
                            •    Los paradigmas científicos crecen y ma-            Alrededor de esas lecciones acumuladas
                                 duran en ambientes socio-culturales            sobre el desarrollo científico surge una ma-
                                 concretos, donde ciertas ideas son po-         nera diferente de interrogarnos para eva-
                                 sibles y altamente visibles, mientras          luar el desarrollo de nuestra disciplina. La
                                 otras –las de los sin poder generalmen-        Epidemiología adquirirá su mayoría de
                                 te- son impensables en el marco de esa         edad cuando sus avances teóricos e inno-
                                 trama epistémica 3,4;                          vaciones tecnológicas sean parte sustantiva
                            •    El avance científico no es lineal, ni siem-    de la construcción de un mundo humano
                                 pre progresivo, pues se caracteriza por        desarrollado, que es mucho más que la idea
                                 adelantos e involuciones ligados al cho-       del mundo desarrollado que nos venden las
                                 que de fuerzas e intereses históricos5,6;      estadísticas oficiales; es decir un mundo so-
                            •    Son las fuerzas económicas y políticas         lidario donde el poder del conocimiento sea
                                 del contexto histórico y social en el que      parte de un poder colectivo y democrático.
                                 se trabaja la investigación las que ejer-      Lo otro, es decir una ciencia que se ubica al
                                 cen, dentro de las posibilidades de un         amparo del poder de las élites, al servicio
                                 escenario cultural, una profunda in-           de su misma lógica, aunque esté revestida
                                 fluencia en los contenidos, direcciones        de recursos y haya recibido la bendición ofi-
                                 y puntos de crecimiento de las ciencias        cial, aunque ornamente su discurso con pa-
                                 en un momento específico; en dicho es-         labras bonitas, como “equidad”, “ciudada-
                                 cenario la visión de los sin poder tiende      nía” y “participación”, no seguirá siendo
                                 a ser más penetrante7;                         sino otro engranaje del mismo poder y un
                            •    La ciencia llega a ser dura (“hard             instrumento para el logro de goberna-
                                 science”) por su capacidad de penetra-         bilidad y relegitimación en época de des-
                                 ción y eficacia amplia en corresponden-        mantelamiento del “welfare state”.
                                 cia con las grandes metas humanas; en               No se trata entonces de preguntarnos
                                 relación a lo cual se constata ahora, por      solamente sobre lo tecnológico, sobre si
                                 el contrario, una falta de conciencia del      nuestra disciplina superó ya la era artesanal
                                 quehacer científico: las “Ciencias Hu-         y arribó a la etapa de ciencia grande (“big
                                 manas no tienen conciencia de los ca-          science”), en los términos de De Solla Price14,
                                 racteres físicos y biológicos de lo            de saber si utiliza tecnología enfatizada
                                 humano...(y)...las Ciencias Naturales no       como tecnología de punta; no se trata sólo
                                 tienen conciencia de su inscripción en         de saber si la epidemiología alcanzó un ple-
                                 una cultura, en una sociedad, en una           no basamento institucional, si se extendió en
                                 historia. Las Ciencias no tienen concien-      el territorio, si tiene un respaldo financiero
                                 cia de que les falta conciencia”8;             sustentable y una resonancia efectiva en la
                            •    De los tres componentes de una disci-          vida del país, esos son indicadores impor-
                                 plina científica -teoría, método y praxis-,    tantes, pero antes que en ellos, conviene
                                 es la práctica -posible y hegemónica- la       pensar en como se articula con un proyecto
                                 que ejerce un mayor peso como ele-             democrático de sociedad y con la lucha de
                                 mento modelador de la disciplina9,10; y,       nuestros pueblos por su emancipación -en-
                            •    Por fin cabe incluir la profunda influen-      tendiéndose ésta como la liberación respec-
                                 cia que han ejercido también frente al         to a toda forma de atadura, opresión o res-
                                 desarrollo de la ciencia las perspectivas      tricción-. Se trata por consiguiente de repen-
                                 de género y étnica, desde las cuales se        sar a la Epidemiología desde la perspectiva
                                 ha construido el pensamiento científi-         de la ética de la responsabilidad humana, y

Rev. Bras. Epidemiol.
    Vol. 1, Nº 3, 1998
                         210 La sociedad, el debate de la modernidad
                             Breilh, J.
entonces surgen otras claves del asunto,          san en su modo de construirse una postura
como la de comprender, por ejemplo, que           ante el poder. Y aun cuando es doloroso re-
una actividad científica sólo puede llegar a      conocerlo, hay mucha epidemiología con-
calificarse como “dura” cuando se incorpo-        temporánea que ha desnaturalizado su ca-
ra con certeza y eficacia al desarrollo huma-     pacidad de penetración en la realidad, al
no, es decir cuando adquiere una direccio-        trasmutarse en un discurso tecnocrático,
nalidad adecuada y plena contextualidad           puesto al servicio de los planes de cosméti-
que son producto de su capacidad de res-          ca social que necesita hacer un Estado en
puesta y penetración frente a las dos metas       retirada, que focaliza sus recursos
esenciales del desarrollo verdadero: la equi-     residuales o que planifica junto con las
dad y el bién común.                              grandes empresas el cálculo actuarial ne-
    Y es sobre este punto crucial de la defi-     cesario para la estrategia de los seguros pri-
nición del desarrollo humano que quisiera         vados; todo bajo la mirada connivente de
llamar la atención de ustedes, mis amigas y       los técnicos, que lo justifican complacien-
amigos, para ponderar la direccionalidad de       tes bajo esa nueva conciencia “light” surgi-
la práctica epidemiológica.                       da después de años de una crítica sesgada
                                                  (“enviesada”) del pensamiento de la Mo-
Desarrollo humano: un espejismo                   dernidad.
(“miragem”) con numeros
                                                  Totalizacion del mercado y
     Las épocas de mayor conmoción ideoló-        globalizacion epidemica
gica, como la actual, tienden a ser épocas lle-
nas de “diagnósticos”. En la esfera de las            La entrada a la era global del capitalis-
ideas son momentos epistémicos de perple-         mo acarrea consecuencias definitivas para
jidad, debate, y renovación de la crítica. El     la vida en la Tierra. Lo que pudo haber sido
resquebrajamiento de las certidumbres y           una globalización saludable que comple-
convenciones exige volver a la realidad con       mentara la riqueza humana de un planeta
una nueva mirada, acentuar el trabajo de ob-      diverso y permitiera mundializar nuevas
servación y estudio, lo que en la jerga técni-    bases tecnológicas para la consolidación so-
ca se denomina diagnóstico de la realidad.        lidaria de los pueblos del mundo, ha
     Los diagnósticos son necesarios, tanto       devenido, por obra y gracia del más profun-
para legitimar y graduar el ejercicio del po-     do y estructural egoísmo, en una
der, cuanto para poner en evidencia las           totalización del mercado como vehículo del
fuentes del sufrimiento humano, desde una         dominio de grandes oligopolios, que hace
perspectiva contraria al poder hegemóni-          parecer como torneos galantes, las etapas
co. Esas presiones cruzadas afectan profun-       del viejo colonialismo y los conflictos de la
damente el avance de disciplinas como la          era imperialista de los dos primeros tercios
Epidemiología hechas para el monitoreo de         del siglo XX.
la calidad de vida, y les convierten en un            En efecto, luego de dos siglos de domi-
campo de choque de ideas y puntos de vis-         nación y promesas, el capitalismo muestra
ta. Por eso cuando el antropólogo Gould           ahora con mayor claridad y dureza su ver-
desenmascaraba las falsas medidas psico-          dadero sentido histórico: no es un sistema
métricas de la psicología hegemónica en           hecho para el bienestar y el disfrute en sa-
horas de debate ideológico sobre la natu-         lud; es una gran operación de control del
raleza de esa disciplina, nos recordaba que       poder por la concentración privada de los
“..los hechos no son fragmentos de infor-         productos del trabajo y del ingenio huma-
mación puros e impolutos; la cultura influ-       no, un ensayo fetichista que viste la aliena-
ye en lo que vemos y en como lo vemos...”15.      ción con apariencia de progreso, disfraza la
     En ese sentido las estadísticas de salud     miseria con ropaje de marca y aglomera se-
son teoría epidemiológica en acto y expre-        res competidores acríticos en grandes ur-

                                                                 La sociedad, el debate de la modernidad            Rev. Bras. Epidemiol.
                                                                                                 Breilh, J.
                                                                                                              211   Vol. 1, Nº 3, 1998
vivencia y migración, donde se disparan las
                                                                              tasas de contacto y reproducción de pará-
                                                                              sitos; microrganismos a los que la miseria
                                                                              favorece para su potencial biótico; todo en
                                                                              medio de la desarticulación de programas
                                                                              de control y la cómplice tolerancia de una
                                                                              doctrina de los mínimos de supervivencia
                                                                              (“baseline survival”) como marco de una
                                                                              epidemiología para pobres.
                                                                                  Los ritmos boyantes e índices de costo-
                                                                              beneficio de la productividad neoliberal
                                                                              puertas adentro de las empresas, nada tie-
                            bes de soledad privada, donde cada vez            nen que ver con el descalabro de los costos
                            queda menos espacio para el compartir so-         “externos”, digamos humanos, sociales,
                            lidario, para una racionalidad humana de          ecológicos, de una maquinaria productiva
                            los ritmos y sentidos de la vida y, en defini-    implacable que se rige por la ética del mer-
                            tiva, para la salud plena que sólo puede          cado. La maximización de las ganancias
                            conseguirse humanizando las formas de             contrasta con la minimización del bienes-
                            trabajo, defendiendo el consumo, posibili-        tar y eso se realiza ahora en el capitalismo
                            tando las máximas expresiones de organi-          total de manera instantanea en todo el glo-
                            zación democrática del poder, fortalecien-        bo, gracias a los recursos mediáticos de la
                            do la pluralidad y complementaridad cul-          comunicación digital.
                            tural y asegurando la defensa de la natura-           En otros escritos he procurado mostrar
                            leza.                                             algunas de las huellas epidemiológicas que
                                En esencia el sistema de explotación es       va dejando el capitalismo tardío en los cua-
                            el mismo, pero el período del capitalismo         tro mundos de nuestro planeta17,18, aquí
                            global entraña diferencias históricas impor-      cabe solamente resaltar algunos hallazgos
                            tantes que lo diferencian de etapas prece-        demostrativos del avance de la profunda
                            dentes, con repercusiones adicionales en la       inequidad que se expande en el Globo
                            vida humana.                                      terráqueo, a la par que los monopolios que
                                De hecho, el sufrimiento masivo no im-        la generan y usufructúan.
                            plica novedad alguna en la historia del               La acumulación de espacios de pobre-
                            mundo regido por el capitalismo: la penu-         za en el primer mundo –bolsones tercer-
                            ria de las masas en la era colonialista del si-   mundistas que crecen entre la riqueza- se
                            glo XIX; la de los pueblos dominados en la        refleja en la persistencia de los contrastes
                            fase de expansión imperialista de la prime-       de clase social en salud, ampliamente es-
                            ra mitad de este siglo; y la de los millones      tudiados por los informes “Black” 19 y
                            de excluidos y depauperados por el capita-        “Whitehead”20 y que ocurren en la misma
                            lismo global de estos fines de milenio; son       Inglaterra de fin de siglo, donde la reforma
                            una misma y execrable muestra de dolor y          privatizadora del “contracting out” –versión
                            muerte, ligada en definitiva, a una estruc-       británica del “managed competition”- pro-
                            tura de acumulación, concentración y ex-          metió arreglar las falencias de un sistema
                            clusión. Que sino ese mismo y descomunal          de salud que desde antes mostró gran equi-
                            menoscabo expresan hallazgos como los de          dad comparativa.
                            Paulo Sabroza16 cuando explica el deterio-            La crisis del sistema de salud en Esta-
                            ro de los circuitos epidemiológicos y la acu-     dos Unidos reseñada por Waitzkin21 igual-
                            mulación epidémica en los espacios socia-         mente ilustra sobre el fracaso de la propues-
                            les relegados como secundarios, en los que        ta neoliberal aun en el Primer Mundo. Un
                            se impone el hacinamiento, la precariedad         país que a pesar de que ostenta uno de los
                            laboral, y sistemas desesperados de super-        mayores gastos percápita en salud del pla-

Rev. Bras. Epidemiol.
    Vol. 1, Nº 3, 1998
                         212 La sociedad, el debate de la modernidad
                             Breilh, J.
neta, deja desamparados a casi 40 millones      economía de mercado, sólo trajo a más de
de seres; apenas cubre muy limitadamente        una capa pequeña de nuevos ricos, una in-
a una proporción considerable de asegura-       édita pauperización. Los impactos epide-
dos; con un sistema indolente controlado        miológicos no se han hecho esperar. En la
por corporaciones oligopólicas cuya ine-        Rusia capitalista, por ejemplo, las tasas de
ficiencia se demuestra por la creciente pér-    enfermedades inmunoprevenibles como
dida de calidad, aumento de los copagos,        difteria, tos ferina y poliomielitis, así como
disminución de coberturas, y por el más alto    las de las transmisibles dependientes del sa-
despilfarro de los países del primer mun-       neamiento, como el cólera y la fiebre tifoi-
do, con más del 25% del gasto en salud des-     dea, han aumentado 5.2 veces respecto a las
tinado a sostener una descomunal burocra-       de mediados de la década anterior25. Y como
cia privada –mientras Canadá con servicio       para mostrar que la inequidad de género se
público gasta sólo 12 % y ostenta mejores       amplifica en las sociedades donde impera
resultados en los índices de salud-; una bu-    la inequidad social, el porcentaje de desem-
rocracia estadounidense cuya inefectividad      pleo femenino aumentó 11.4 veces desde
se pone de manifiesto cuando vemos, por         comienzos de la década, y el porcentaje del
ejemplo, que el seguro “Blue Cross” del Es-     valor del salario femenino sobre el mascu-
tado de Massachussetts utiliza más buró-        lino pasó de 75% en 1991 a un increíble 40%
cratas para cubrir 2.5 millones de personas     en 199426.
que el sistema Canadiense entero para cu-            En nuestra América Latina del Tercer
brir a 27 millones. En Estados Unidos el        Mundo se observa un grave desconcierto de
porcentaje de gasto burocrático en seguros      la calidad de vida y la salud. Basta mirar los
con respecto a los beneficios –buen indica-     resultados de un estudio comparativo efec-
dor de costo-beneficio- creció desde el 0.7%    tuado por el CEAS en cerca de 40 países de
de épocas anteriores hasta un 42.3% en la       América para constatar, con cifras de co-
modalidad actual, bajo la reforma de la         mienzos de los 90, el descalabro de los ni-
agresiva      competencia       gerenciada      veles de calidad de vida básica y salud27.
(“managed competition”) ideada por Alan              El Figura 1 muestra cómo el índice com-
Einthoven22,23.Y todo eso mientras los índi-    puesto de deterioro social básico (IBS) de
ces de pobreza crecieron del 15% al 24% del     los países andinos y el Brasil (código 4 en el
70 al 90 en la primera potencia militar del     Fig. 1) – índice compuesto por los indi-
mundo. Ese es el mismo modelo que trata         cadores de nutrición percápita; acceso a la
de ser vendido a la América Latina, cuando      educación media; cobertura de vacunas y
el propio pueblo norteamericano lo recha-       atención médica; y el acceso al agua segu-
za, según consta en un informe reciente de      ra- se ubica muy cerca del peor nivel equi-
la Asociación Americana de Hospitales que       valente a “1” que fue el que corresponde al
a partir de los datos de una encuesta nacio-    peor país del mundo-, y no muy distante del
nal al público estadounidense concluye que      agobiado Haití (código 5 en el eje horizon-
es un sistema: “...no planificado, no orien-    tal), se aleja tanto de la calidad básica de
tado al consumidor, pero sí dedicado a la
maximización de las ganancias mediante la
restricción del acceso, la reducción de la
calidad y la disminución del gasto...bajo el
control de las empresas aseguradoras”24.
    El empobrecimiento masivo y ahonda-
miento de la inequidad del capitalismo glo-
bal no se han hecho esperar también en los
países ex-socialistas del Europa del Este que   Figura 1 - IBS en América
conforman lo que dio en llamarse el segun-      Figure 1 - IBS in America
do mundo. La intrusión de una agresiva          Fuente: CEAS-M,T yS

                                                                  La sociedad, el debate de la modernidad            Rev. Bras. Epidemiol.
                                                                                                  Breilh, J.
                                                                                                               213   Vol. 1, Nº 3, 1998
vida de Canadá y Cuba, según la informa-                El caso chileno es un ejemplo impor-
                            ción comparativa que ponen a nuestra dis-          tante porque antes del advenimiento del ré-
                            posición el Banco Mundial y las Naciones           gimen neoliberal, Chile tenía de los mejo-
                            Unidas.                                            res perfiles epidemiológicos de América
                                Y como para ratificar la veracidad             Latina, con una declinación sustancial de
                            predictiva de nuestro indicador constata-          los índices de morbilidad de las entidades
                            mos que esa profunda brecha de desarrollo          infecciosas, por ejemplo. Pero como la han
                            humano que se expresa por el índice de             mostrado Cabello y Springer, en la década
                            inequidad social básica, se corresponde a          anterior y aun en años recientes se produ-
                            la que existe entre los trazadores de dete-        ce una insólita emergencia de procesos
                            rioro epidemiológico como la mortalidad            trasmisibles que habían experimentado un
                            infantil y materna; o entre los de potencial       descenso sostenido en las décadas anterio-
                            de salud como el rendimiento deportivo; así        res. El caso notable de la epidemia por fie-
                            como a la inequidad de género (ver Figura          bre tifoidea en la ciudad de Santiago, ilus-
                            2). Es decir la Epidemiología descubre un          tra sobre el costo epidemiológico del modo
                            verdadero sistema de inequidad y desven-           neoliberal de progreso: mientras las cifras
                            tajas de la salud.                                 macro-económias despegan, también lo
                                Y es que el mejor legado del capitalis-        hace el deterioro integral de las condicio-
                            mo tardío para la población latinoamerica-         nes de vida, el desempleo, la caída de los
                            na ha sido el desplome masivo de la cali-          ingresos reales, el incremento del hacina-
                            dad de vida.                                       miento urbano, el drástico deterioro del ac-
                                                                               ceso de agua potable por suspensión debi-
                                                                               da a imposibilidad de pago, la degradación
                                                                               del ambiente urbano y la cancelación de
                                                                               programas preventivos. El gráfico ilustra la
                                                                               correspondencia entre el desempleo y el
                                                                               surgimiento epidémico en la propia ciudad
                                                                               de Santiago durante la primera década de
                                                                               dictadura (ver Figura 3)28,29.
                                                                                    Lo que le da al capitalismo tardío –ca-
                                                                               pitalismo neoliberal globalizado- su enor-
                                                                               me poder de expansión es la unicidad e ins-

                            Figura 2 – America: correlacion positiva entre     Figura 3 – Correlacion entre la morbilidad
                            inequidad social (ISB) e inequidad de genero       por fiebre tifoidea en el Gran Santiago y
                            (IBG), 1990                                        desempleo en Chile (1973-1984)
                            Figure 2 - America: positive correlation between   Figure 3 - Correlation between typhoid fever
                            social inequality (ISB) and gender inequality      morbidity in Great Santiago and unemployment
                            (IBG), 1990                                        in Chile (1973-1984)
                            Fuente: CEAS Mujer, Trabajo y Salud, 1996          Fuente: Cabello, F. y Springer, A. - Fiebre Tifoidea en Chile

Rev. Bras. Epidemiol.
    Vol. 1, Nº 3, 1998
                         214 La sociedad, el debate de la modernidad
                             Breilh, J.
tantaneidad de los hechos: la unicidad eco-      inconmensurable capacidad de la comuni-
nómico social posibilitada por la globa-         cación digital; ahogados en epidemias, al-
lización financiera, y de las inversiones en     gunas de las cuáles ya habían prácticamen-
cualquier sitio, el control total de los mer-    te desaparecido; y todo eso en medio de una
cados; la unicidad técnica dada por la           tecnología cada vez más evolucionada, pero
informatización y comunicación digital; y        que se halla estructuralmente impedida de
la unicidad de los momentos que es la per-       volcarse en beneficio colectivo.
cepción de simultaneidad posibilitada por            Entonces no deben sorprendernos las
las telecomunicaciones30,31. Esa es la gran      paradojas del capitalismo tardío, pues
base tecnológica, no sólo de la monopóli-        cuando el avance tecnológico se genera en
zación de la riqueza material, sino del con-     una base social de inequidad, la producti-
trol de la conciencia colectiva que ha he-       vidad deforma la vida y no significa mayor
cho posible un gran movimiento de contra-        reparto, el crecimiento económico no sig-
reforma filosófica que se analiza más ade-       nifica desarrollo humano y, la racionalidad
lante.                                           funcional al poder se legitima, entre otras
                                                 formas, mediante una desaparición del
Critica a la epidemiologia del                   pensamiento emancipador, y un someti-
“bottom line”                                    miento del cuerpo teórico e instrumental de
                                                 las ciencias, sobretodo de las ciencias so-
    La historia de la salud humana ha sido       ciales. Es ese el escenario en que aparecen
profundamente influida por los procesos de       unas supuestas “actualizaciones” del saber,
apropiación de riquezas y concentración de       presentadas ahora a nombre de una inno-
poder porque éstos han determinado las           vación profunda de los paradigmas de la
formas de vida y el acceso diferente de los      modernidad, que presuponen cambios re-
grupos a los bienes, saberes, acciones y ser-    gresivos del contenido histórico del cono-
vicios de los que depende la vida.               cimiento, de la subjetividad y de las concep-
    Por eso, cuando la historia humana           ciones de la práctica.
abandonó la etapa colectivista en la que se          Un conocido escritor ecuatoriano ex-
producía y distribuía según la necesidad,        presaba recientemente y con acierto que “el
para entrar de lleno en los diferentes perío-    carácter específico y terrible de la crisis ac-
dos del productivismo y apropiación priva-       tual es, precisamente, la expropiación de la
da, en los que la necesidad fue desplazada       esperanza”32. Y creo que eso se hace eviden-
a un segundo plano, y se inició un largo ca-     te en la Epidemiología, empezamos a ha-
mino de lucha por el control privado de la       cer Epidemiología sin esperanza, una
producción, es que fue derrotada la posibi-      Epidemiología resignada, una Epide-
lidad de una plena salud colectiva. En efec-     miología que parte de la fatalidad o
to lo que ha ido consolidándose a lo largo       irreversibilidad de las actuales correlacio-
de la historia de las sociedades de mercado      nes de fuerza, una Epidemiología que no
es una capacidad de monopolización del           quiere entenderse de la construcción de
poder y una racionalización instrumental,        utopías a largo plazo, que aprendió el dis-
que crea una distancia cada vez mayor, en-       curso del eterno presente, el discurso de lo
tre lo que se produce y lo que se reparte;       mínimo posible en lugar de los máximos
entre la naturaleza y el ser humano; entre       sueños, una Epidemiología, en definitiva,
el saber y la conciencia; entre la necesidad     hecha para calcular los mínimos posibles de
colectiva y la tecnología; entre las posibili-   supervivencia y los “riesgos” de vivir en la
dades de comunicación y lo que sabemos           pobreza. Parece que aun estando conscien-
de los otros. Así estamos ahora ahogándo-        tes del potencial práctico de nuestros ins-
nos de miseria en medio de la opulencia;         trumentos, no queremos sino encerrarlos
llenos de ciencia pero sin conciencia; inco-     en un círculo de realizaciones limitadas
municados culturalmente en medio de la           para hoy.

                                                                La sociedad, el debate de la modernidad            Rev. Bras. Epidemiol.
                                                                                                Breilh, J.
                                                                                                             215   Vol. 1, Nº 3, 1998
Y en este último pensamiento hay dos        competencia entre desiguales y la capaci-
                            fascetas diametralmente opuestas: la una        dad concentradora del mercado.
                            muy negativa, puesto que implica un pro-            Para eso deben limpiarse los residuos de
                            ceso de claudicación respecto al sueño de       toda lógica colectivista y solidaria, deben
                            construir un mundo humano, libre de do-         limitarse las aspiraciones y sueños de las
                            minio e inequidad; en este caso, lo que ha      masas a lo posible dentro un exiguo repar-
                            ocurrido es una especie de funcionalización     to que no afecte la viabilidad de los mono-
                            del desencanto -la famosa “industria del        polios, y sobretodo debe moldearse el pen-
                            arrepentimiento” de Beneddetti-, que cap-       samiento de los pueblos y sus técnicos para
                            turó el alma de muchas gentes y les intro-      que acepten como progreso las cuotas mí-
                            dujo en la versión autodestructiva de nues-     nimas que se les ofrece. Todo lo cual requie-
                            tros procesos; una postura que parte de la      re una estrategia de contrareforma filosófi-
                            aceptación del capitalismo como fin de la       ca, una renovación de la política y un cam-
                            historia y por tanto resigna la acción a la     bio de los conceptos sobre gestión.
                            cosmética del sistema, un reformismo que            La Epidemiología de los Mínimos de Su-
                            acaba siendo parte de las estrategias priva-    pervivencia (“Bottom Line Epidemiology”)
                            tizadoras en boga y que es el marco de la       es un instrumento necesario para el diseño
                            que hemos llamado epidemiología de los          de medidas estratégicas del neoliberalismo
                            mínimos de supervivencia o “bottom line         como la focalización; los paquetes, pisos o
                            epidemiology”. Pero hay también una in-         planes de atención básica (PAB); las medi-
                            terpretación progresista de esa disposición     das de reducción del gasto en salud; los cál-
                            para actuar ahora, que surge de una crítica     culos de subsidio a la demanda; la reducción
                            razonable a los errores históricos de una iz-   a la óptica de las enfermedades evitables,
                            quierda ineficaz, que no supo entender que      para calcular el famoso “global health
                            la lucha por un mundo mejor no puede an-        burden”. Todas comparten la lógica de los
                            dar en un carril desconectado de la técnica,    mínimos tolerables, la medición de fenóme-
                            del dominio riguroso de la ciencia y de una     nos que expresen la máxima resistencia
                            mente abierta para la forja común de socie-     gobernable de una población ante la pobre-
                            dades plurales. Y entonces fueron formán-       za y las privaciones, comparten en definiti-
                            dose como bandos separados un sector aca-       va, la lógica que suplanta las aspiraciones
                            démico despolitizado y un sector político       máximas para la salud integral de un pue-
                            desacademizado. La separación paradójica        blo, por la lógica de los mínimos tolerables
                            entre una inteligentzia con muchos argu-        en el marco de la gobernabilidad. Claro que
                            mentos, talento e información, pero espe-       la mayor parte de veces estas medidas es-
                            culativa, desligada y desmovilizada; y por      tratégicas se presentan falaciosamente con
                            otro lado organizaciones políticas fragmen-     un sentido contrario al que en verdad tienen
                            tarias, carentes de argumentos técnicos y       y a nombre de tesis como la equidad y la uni-
                            sin herramientas renovadas para articular       versalidad. Del mismo modo que el Estado
                            la organización colectiva a los nuevos sen-     norteamericano resuelve el problema del
                            tires de nuestros pueblos.                      desempleo, repartiendo a más gentes menos
                                La exploración de los niveles mínimos       horas de empleo parcial, y los mismos mon-
                            de miseria sustentable es la esencia misma      tos para remuneración a menos cuotas per
                            de la nueva gobernabilidad capitalista. Con-    cápita; así mismo la Epidemiología
                            gelación de salarios reales, flexibilización,   hegemónica ayuda con sus cálculos a esta-
                            desregulación, líneas de pobreza, son par-      blecer los ingeniosos parámetros de reparto
                            te de la misma doctrina del “baseline” o        de paquetes mínimos de salud entre más
                            “bottomline” que deben lograrse para ali-       gentes. Los bajos recursos para la salud se
                            mentar, en cambio, la maximización de las       reparten entre más y con eso se implanta la
                            ganancias, la liberación de condiciones óp-     ficción de una cobertura universal.
                            timas para que operen sin restricciones la          Los modos de penetración de las con-

Rev. Bras. Epidemiol.
    Vol. 1, Nº 3, 1998
                         216 La sociedad, el debate de la modernidad
                             Breilh, J.
cepciones neoliberales y de justificación de                 Por consiguiente la pregunta que debe-
los niveles de supervivencia han variado se-             mos constar es: ¿Cuál es la importancia es-
gún los escenarios políticos de los diferen-             tratégica de una disciplina científica como
tes países y de acuerdo al nivel de la lucha             la Epidemiología para el interés hegemóni-
popular. En Ecuador, por ejemplo, donde                  co?
en dos ocasiones el pueblo expresó mayori-                   Si la producción epidemiológica tuvie-
tariamente y mediante la irrefutabilidad de              ra vinculaciones directas en la forma de ge-
consultas o referendos nacionales su recha-              neración de mercancías y el interés indus-
zo al modelo neoliberal, el proceso tuvo que             trial transnacional - como es el caso de la
adoptar formas camufladas y escalonadas.                 ingeniería genética, por ejemplo-, tendría-
Entonces la estrategia de esta tendencia                 mos que reconocer una veta rentable de la
buscó viabilidad durante esta etapa de                   investigación epidemiológica y su aporte al
“containment” político, mediante solucio-                cálculo de utilidades de los laboratorios; en
nes “institucionales” por lo pronto, que sin             ese caso sería oportuno retomar aquí el lú-
declarar sus metas verdaderas, buscan in-                cido y severo diagnóstico que el científico y
troducir cambios de a poco y ablandar la                 filósofo Hinkelammert establece en uno de
conciencia colectiva mediante experiencias               sus más recientes ensayos, cuando analiza
de gestión y financiamiento privado en los               el papel de la ciencia en esta era de globa-
niveles locales, sea en los servicios del pro-           lización; el dice: “el mercado y el laborato-
pio Estado, como en espacios de las enti-                rio científico hacen abstracción de la
dades no gubernamentales33. Peor aun en                  globalidad de la vida humana”, cuando se
el caso de un país como Uruguay, con una                 trata de considerar -o dejar de hacerlo- las
añeja cultura solidaria y un exitoso Estado              consecuencias ecológicas y sociales de las
Benefactor, donde la reforma asumió un                   acciones que promueven. Entonces el
modelo “desobediente” que ha mantenido                   binomio “acción mercantil-metodo cientí-
elementos decisivos del “welfare state” y ha             fico convencional” actua invisibilizando los
mostrado un no tan sorprendente incre-                   peligros de la globalización y maximizando
mento del gasto en salud con la reforma34.               el cálculo de utilidades en una conjura mer-
    En un escenario regresivo como el des-               cado-laboratorio que se transforma en una
crito, nada raro sería que proliferen usos de            fuerza no de globalización racional sino de
la epidemiología del “bottom line” con tec-              totalización antihumana36.
nología de punta como la biología mole-                      Pero la Epidemiología es más una disci-
cular. Nuestro querido amigo Dana Loomis,                plina dadora de imagen, herramienta de
de la Universidad de North Carolina, nos                 diagnósticos y del llamado “cálculo de ries-
alerta sobre el empleo actual de trazadores              gos”, por eso, más nos vienen a la memoria
genéticos para la exclusión de trabajadores              los papeles claves que históricamente jugó
en Estados Unidos*. Un recurso coherente                 en esas líneas. El estudio de la salud de la
en un país que, como lo explica Petras, ha               población laboral en etapas de apertura y
montado un modelo postkeynesiano de                      consolidación de los territorios “tropicales”
economía de libre mercado que combina                    -en la era de expansión de los imperios eco-
bajo desempleo, con un creciente número                  nómicos durante el comienzo del siglo-; y
de trabajadores sometidos a formas de con-               el papel más reciente que le han impuesto
tratación precaria, empleos parciales y mal              de calculadora de las políticas de los míni-
remunerados, eliminación de beneficios                   mos de supervivencia y de gobernabilidad
sociales y la acumulación de un ejército de              de los riesgos.
personas que sobreviven en el mercado in-                    Sobre el primer tipo de función históri-
formal35.                                                ca de la Epidemiología, se publicaron en los

*Loomis D. Comunicación personal. [Congreso EPIRio 98, 1998 ago; Rio de Janeiro]

                                                                           La sociedad, el debate de la modernidad            Rev. Bras. Epidemiol.
                                                                                                           Breilh, J.
                                                                                                                        217   Vol. 1, Nº 3, 1998
setentas ensayos como los de Richard            zas productivas que sería el campo fértil
                            Brown, que analizamos en un trabajo ante-       para el despegue del proyecto de la Ilustra-
                            rior10 y, en fechas más recientes están apor-   ción y la Era Moderna.
                            tes como el magnífico estudio del mexica-           La Era de la Modernidad nació signada
                            no Solórzano quien demostró los “malos          por una contradicción acérrima entre una
                            usos” de la Epidemiología, mediante un so-      burguesía boyante que empujaba esa mo-
                            fisticado y completo análisis de los archi-     dernización para su ventaja, y una masa de
                            vos de la Fundación Rockefeller, acerca de      desposeídos que comenzaban a reclamar
                            la forma como los intereses de la Petrolera     derechos sobre la emancipación consegui-
                            Standard Oil y del gobierno norteamerica-       da en las jornadas contra el absolutismo y
                            no lograron abrirse paso y transformar su       la aristocracia. Es decir, desde su inicio, el
                            imagen negativa en el clima histórico gene-     proyecto emancipatorio de la modernidad,
                            rado por la Revolución Mexicana, median-        su direccionamiento histórico fue disputa-
                            te la penetración y el ablandamiento, reves-    do por las clases dominantes y el pueblo.
                            tidos de inocente filantropía, en una cam-          El descubrimiento de la fuerza produc-
                            paña sobre fiebre amarilla. En resumidas        tiva de la ciencia y de la utilidad de mani-
                            cuentas, el libro de este investigador pone     pular las materias primas naturales para fa-
                            de manifiesto las formas en que la Epide-       bricar mercancías y riqueza, sustentó la ple-
                            miología de la Fiebre amarilla fue utilizada    na confianza en el poder de la ciencia, la
                            como carnada para superar los sentimien-        certeza del carácter irremediablemente
                            tos anti-imperialistas, para penetrar los       progresivo de la historia y el culto a la ra-
                            cuadros de la dirigencia revolucionaria, cer-   zón que caracterizaron desde entonces al
                            car y desplazar a los médicos y epidemió-       proyecto de la Ilustración. Desde la óptica
                            logos progresistas, y reemplazar las relacio-   dominante, el advenimiento de la Moder-
                            nes con los países europeos por relaciones      nidad era un claro signo de que había co-
                            de norteamericanización del Estado y de la      menzado la civilización en Europa y de que
                            Medicina mexicana de comienzos de Si-           todo otro pueblo debía, a partir de enton-
                            glo37.                                          ces, medir sus posibilidades y su cultura con
                                 En cuanto al segundo papel media-          ese único referente de progreso.
                            tizador de la Epidemiología para pobres, el         Pero ese proyecto de la burguesía euro-
                            fenómeno es más reciente y no recibe aun        pea que nació de la entraña revolucionaria
                            un estudio completo; apenas trabajos de         de la lucha liberal, pasó con el tiempo a si-
                            investigación más recientes empezan a per-      tuarse como polo dominante que acelera-
                            filarlo, pero es un hecho que buena parte       ba sus apetitos de acumulación económica
                            de la penetración y factibilización de la ló-   y dominación política, y que desde Europa
                            gica privatizadora, así como de la restric-     primero, y más tarde desde los Estados Uni-
                            ción del Estado, pasan de una o de otra for-    dos, empezó a realizar la empresa colonia-
                            ma por mecanismos y recursos epidemio-          lista de las potencias para captar los terri-
                            lógicos.                                        torios económicos de Africa, Asia y Améri-
                                                                            ca.
                            La contrareforma del                                El desarrollo de las ideas no podía sus-
                            postmodernismo                                  traerse de ese torrente de transformación,
                                                                            búsqueda y reacción social. Ser moderno
                                Hace un siglo y medio el mundo atrave-      era usar la razón y el poder de la ciencia para
                            saba por uno de los períodos de mayor efer-     estar abierto a lo nuevo, era creer en el pro-
                            vescencia social y cultural. La consolidación   greso ascendente que se lograba con el do-
                            del industrialismo y de la propiedad capi-      minio de la naturaleza y el impulso indus-
                            talista, la expansión mercantil y financiera    trial hacia la meta superior de la consolida-
                            en Europa y Norteamérica, daba origen a         ción de la civilización europea; en definiti-
                            una era de enorme desarrollo de las fuer-       va ser moderno radicaba en la negación del

Rev. Bras. Epidemiol.
    Vol. 1, Nº 3, 1998
                         218 La sociedad, el debate de la modernidad
                             Breilh, J.
pasado y en la afirmación de lo nuevo. Bajo      el proyecto ilustrado en forma absoluta sino
el marco epistémico del pensamiento ilus-        que depositó su confianza en la creación de
trado comenzaron a despuntar innovacio-          lo que definió como un “hombre nuevo”.
nes científicas profundas que expresaban         Weber centró su crítica en el poder moder-
esa nueva confianza que se había asignado        no de la razón y en el hecho de que una
a la capacidad de la ciencia: Darwin, Freud      racionalización progresiva conduce a un
y el propio Marx, ilustran con su produc-        aprisionamiento en la “jaula de hierro” de
ción las nuevas posibilidades que se abrían      una racionalidad administrativa inhumana
al superar el escolasticismo. He ahí la po-      y cosificada, una racionalidad formal ena-
tencialidad del pensamiento moderno que          jenada conforme a fines; un orden que pue-
sustentó el crecimiento de la burguesía,         de trascenderse según él hacía algo mejor,
pero a la vez sus errores que, como el           pero a condición de asumir un sentido
eurocentrismo y el reduccionismo de la           transformador que tendría potencial eman-
ciencia y la razón, fueron criticados, por       cipatorio, si se erradican algunas ilusiones:
Rousseau, Marx, Nietzsche, Weber y la Es-        como la naturaleza buena del ser humano;
cuela de Frankfurt, en distintas épocas y        la pureza de las vanguardias; el papel nece-
desde diferentes enfoques filosóficos.           sariamente transformador de las colectivi-
     En efecto, la crítica a la modernidad no    dades, el carácter necesariamente igualita-
comienza con los pensadores post-                rio de las economías colectivistas39. El pen-
modernos. Por el contrario, los cuestio-         samiento weberiano ha levantado críticas
namientos más agudos de la modernidad            esenciales al edificio de la racionalidad
fueron previos a esta corriente neo-             moderna ilustrada y a las formas de espiri-
conservadora. El propio Marx desnudó con         tualidad afines al proyecto capitalista, ge-
su crítica demoledora a la modernidad bur-       nerando de ese modo incluso un sustento
guesa, sus aspectos negativos, la explota-       para una vertiente del pensamiento crítico
ción y alienación de los seres humanos, y        marxista -como la de György Luckács- y
fundamentó un proyecto distinto basado en        para aportes innovadores de la filosofía ale-
la organización colectivista y solidaria, bus-   mana del siglo actual, que fundamentaron
cando empujar a fondo el proyecto moder-         en Max Weber su crítica del pensamiento
no. Nietzsche en su combate al racio-            dominante de la modernidad. Weber defen-
nalismo colocó el instinto y la intuición        dió la posibilidad de una transformación,
como fundamentos y sostuvo que el “insa-         despojada de trascendentalismo metafísi-
ciable afán de poder o el empleo del poder,      co y de pragmatismo funcional. Adorno y
la utilización del poder como instinto crea-     Horkheimer de la Escuela de Francfort, pre-
dor” era la fuerza motriz de la naturaleza y     cisamente, cuestionaron la razón instru-
la sociedad38. Desde Sócrates, pasando por       mental que impulsa una dominación tec-
Descartes, Spinoza, los Ilustrados France-       nológica en las relaciones entre los hom-
ses y Hegel, caen en sus afiladas críticas al    bres, y ofrecieron un proyecto alternativo
racionalismo. Su radical cuestionamiento         de emancipación. En el caso de Adorno, su
del sistema judeo-cristiano de valores y a       tesis de un antisistema filosófico al que de-
las ideologías de masas, como moralidad de       nominó “dialéctica negativa” -en evidente
esclavos o de una chusma de débiles, y su        paralelismo con la crítica que el arte, y la
ideal del sobrehumano o superhombre,             música particularmente, hacen a la teoría
como ser individual, seguro, dominante e         tradicional, que sólo enseña la construcción
independiente, fue su manera de entender         de frases pero no el proceso mismo de su
la emancipación hacia la recreación de va-       desarrollo-, expone la necesidad de eman-
lores superiores por una “raza de señores”       ciparse de dominio de las categorías y con-
que se reactiva cíclicamente en un proceso       ceptos, trabajar con la trama del pensa-
de eterno retorno; de esa manera rechazó         miento no con las tesis que lo pretenden
la razón como fundamento, pero sin negar         reflejar, es la negatividad de la dialéctica

                                                               La sociedad, el debate de la modernidad            Rev. Bras. Epidemiol.
                                                                                               Breilh, J.
                                                                                                            219   Vol. 1, Nº 3, 1998
que abre las posibilidades de un pensa-          do ilustrado o hegeliano marxista”40 p. 266.
                            miento abierto y emancipado de la omni-               A partir de esa lógica el post-
                            potencia de los conceptos 40. Jürgen             modernismo niega lo que constituye la afir-
                            Habermas su discípulo, desde una perspec-        mación clave de la modernidad que es la
                            tiva diferente, desarrolló su teoría de la ra-   emancipación. Cualquier doctrina del cam-
                            zón, centrada en la crítica a esa racionali-     bio profundo, desde cualquier perspectiva,
                            dad de la eficiencia, de la dominación per-      sería uno de esos metarelatos carentes de
                            sistente y del cálculo estratégico, que pri-     legitimación. Al no tener fundamentación
                            ma en las sociedades industriales de Occi-       posible el proyecto se anula, y de esa forma
                            dente; y sostuvo como vía de emancipación        se descalifica toda acción destinada a trans-
                            la acción comunicativa, el lenguaje orien-       formar radicalmente la sociedad. Y para re-
                            tado al entendimiento y el consenso demo-        dondear su planteo el postmodernismo
                            crático que se sostienen en un “mundo de         asume otras negaciones como las de supe-
                            la vida”.                                        ración, historia y sujeto.
                                La crítica postmoderna, a diferencia de           En cuanto a la historia simplemente se
                            los reparos antes esbozados como el del          la niega de plano, o si es que alguna vez exis-
                            propio Marx, de Nietzsche, Weber y la Es-        tió, se esgrime que ya ha llegado a su fin. Es
                            cuela de Francfort, ya no pretende rescatar      un cambio de la conciencia del tiempo pues
                            el proyecto de emancipación del ser huma-        el pensamiento postmoderno se centra en
                            no, sino declarar imposible tal rescate.         el presente que es el único que existe y que
                            Como lo explica Sánchez Vásquez, para el         se reproduce para dar lo mismo. No hay
                            postmodernismo “…los proyectos de                manifestación más claramente conservado-
                            emancipación como los de la Ilustración          ra que esa, pues parte de la negación de toda
                            burguesa y el marxismo caen dentro de lo         forma de superación sustancial. Es verdad
                            que Loytard llama los metarelatos carentes       que ahora vemos con más claridad aquello
                            de legitimación”40 p. 267. Es decir, para la     que dijimos muchas veces: que la historia no
                            ideología postmoderna no se trata de tras-       es lineal, ni mecánicamente progresiva, pero
                            cender los proyectos de la modernidad, su-       la vida humana se proyecta siempre con una
                            perando sus limitaciones o cambiando su          esencial necesidad de emancipación.
                            fundamentación, sino que se trata de plan-            A su vez el postmodernismo hace suya
                            tear la carencia de todo fundamento y la re-     la tesis del postestructuralismo francés so-
                            nuncia a cualquier proyecto total de trans-      bre la muerte del sujeto, la disolución de la
                            formación de la realidad.                        subjetividad, pero no como resultado de la
                                La esencia del postmodernismo, como          privatización, fragmentación y cosificación
                            expresión del pensamiento empresarial en         de la conciencia individual y la construcción
                            el capitalismo tardío, consiste entonces en      individualista y alienada bajo el capitalis-
                            la negación del proyecto de emancipación         mo tardío, sino como la negación de toda
                            de la modernidad. Se trataría de sostener la     posibilidad de una nueva subjetividad ante
                            carencia de todo fundamento, o como lo di-       la inexistencia de historia.
                            ría Loytard la crisis de toda forma ideológi-         En definitiva, la ideología postmoderna
                            ca que ya no puede legitimar, según él, un       se nutre de fuentes filosóficas inmovi-
                            orden que es descrito como de “máxima            lizantes o de interpretaciones conservado-
                            objetivación” bajo las condiciones de exis-      ras de las criticas a la modernidad:
                            tencia de una sociedad informatizada, una        Nietzsche y el existencialismo de
                            sociedad en la que “..la cuestión de la legi-    Heidegger, con su negación del tránsito his-
                            timación se plantea en nuevos términos:          tórico; la interpretación conservadora,
                            como autolegitimación del poder y como           parsoniana, del pensamiento de un Weber
                            pérdida de la legitimación del saber en lo       despojado de su crítica a la modernidad ca-
                            que Loytard llama los grandes relatos de la      pitalista; el postestructuralismo y su nega-
                            emancipación o de la totalidad en el senti-      ción del sujeto histórico; con todo lo cual

Rev. Bras. Epidemiol.
    Vol. 1, Nº 3, 1998
                         220 La sociedad, el debate de la modernidad
                             Breilh, J.
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