La sociedad, el debate de la modernidad y la nueva epidemiologia
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“Nuestro pensamiento busca mante- Artigo Especial Special Article ner un perfil y una voz propios, ser escuchado y respetado universalmente, y no convertirse en lo que fue en la Colonia: La sociedad, el debate de la eco del discurso metropolitano” Agustín Cueva modernidad y la nueva Seminario en Buenos Aires, 1988 epidemiologia* La humanidad vive ahora la perplejidad Society, the debate about modernity de un mundo global de posibilidades máxi- mas y felicidades mínimas. Es urgente cons- and the new epidemiology truir un proyecto humano de sociedad, y el trabajo de muchas generaciones de epidemiólogos es una fuente acumulada de conocimientos y sabiduría por la vida. Conozco a tantos de ustedes y nos une ese afecto sembrado en años de compartir. Empezamos a forjar sueños y a construir realidades juntos desde los años setenta. A partir de entonces, no queda prácticamen- te un territorio de esta ancha y ajena Latinoamérica donde todos estos años no se hayan movilizado nuestros epidemió- logos para trabajar por una tierra más hu- mana, donde el bien común fructificara en la salud. Tarea compleja la nuestra, de na- dar contracorriente en un mundo forjado para la enfermedad. Precisamente, el movimiento de la sa- lud colectiva –para darle un nombre que tie- ne hundidas sus raíces en nuestro querido Brasil- es un eslabón importante de un pro- yecto de emancipación humana profunda, un movimiento de propuesta alternativa que lleva orgullosamente el sello: hecho en América Latina y tiene en la ciencia epide- miológica un instrumento valioso que este congreso debe cultivar con amor al oficio y sabiduría, no sólo para afinar su capacidad Jaime Breilh de penetración, sino para cuidar su Centro de Estudios y Asesoría en Salud direccionalidad emancipadora. Asturias 104 nº 2402 y G. de Vera Miles de trabajadores de la educación, La Floresta la ciencia y los servicios, dirigentes popula- Quito, Ecuador res de la más variada procedencia, interpre- e-mail: jbreilh@ceas.med.ec tamos así el mandato de una realidad lace- rante que cobra tantas vidas de nuestra gen- *Conferência apresentada en el “IV Congresso Brasileiro de Epidemiologia”. Abrasco. Rio de Janeiro, Brasil, agosto 1-5, 1998. te. La consolidación de una nueva Conference presented at the “IV Congresso Brasileiro de Epidemiologia”. Abrasco. Rio de Janeiro, Epidemiología, la asumimos también como Brazil, August 1-5, 1998. Rev. Bras. Epidemiol. 207 Vol. 1, Nº 3, 1998
el reto de una mayoría de edad de nuestros Epidemiología Crítica, evoco con respeto y sistemas institucionales, tanto académicos, fraternal afecto, toda la historia del movi- como de servicios y de investigación; el de- miento brasileño de la salud colectiva, la ta- safío de una tarea participativa de nuestras rea visionaria de sus forjadores, sus ideales organizaciones, que necesitan quitarse de y fundamentos, sus conquistas logradas, encima el tutelaje de un pensamiento ex- como un ejemplo, que si bien no ha com- traño y construir con autarquía nuestros pletado su ciclo, muestra realizaciones im- propios sentidos e identidades. portantes que ahora son el patrimonio de En América Latina existe una subjetivi- todo el mundo con un sentido democráti- dad y diversos saberes con su propia rique- co. za. No necesitamos pedir prestados, ni los En el terreno actual, debemos estar sueños, ni el talento, ni las orientaciones conscientes que el trabajo hacia una Epi- para pensar, educar, conocer y actuar en el demiología Crítica, es una herramienta de campo de la salud, ni en ningún otro cam- los “sin poder”, o de los que tienen algún po. Claro que nos seducen y maravillan las poder pero lo ejercen con un sentido demo- posibilidades tecnológicas del mundo que crático. se industrializó antes por razones históri- Y claro, la nueva Epidemiología se abre cas; es verdad que nuestras mentes están paso en un escenario lleno de posibilidades abiertas a lo más progresista y útil que pue- nuevas, pero también de seducciones múl- dan ofrecernos otras culturas, pero no como tiples. A pesar de que el propio Francis hipoteca de lo propio, ni peor aun como Fukuyama, de cara a la crisis mundial del forma de aceptar con docilidad el proyecto capitalismo tardío reconoce ahora pública- regresivo que los ideólogos del capitalismo mente la equivocación de su anunciado fin tardío tienen previsto para la salud en Amé- de la historia, lo cual pone en evidencia el rica Latina. Nuestro horizonte de visibilidad resquebrajamiento del neoconservado- ha sido alto porque hemos procurado no rismo que penetró también fuertemente el mirar el panorama científico de rodillas. ideario científico, restan todavía muchas Es verdad que al hacerlo a nuestra ma- batallas que dar en la reconstrucción de un nera, con nuestras propias fuerzas y debili- camino social y solidario para la vida hu- dades, nos hemos equivocado muchas ve- mana y las ciencias que la estudian. Ahora ces; es cierto que al nadar contracorriente, y más aún en el futuro tendremos que se- no siempre alcanzaron a hacerse visibles to- guir construyendo enfoques contrahege- das las potencialidades de tanta propuesta mónicos, al mismo tiempo que reflorecen interesante que provenía desde horizontes atractivas ramas de las ciencias naturales, distintos; quien puede negar que muchas por ejemplo la biología molecular, que po- ocasiones no supimos sintonizar el verda- drían confundir nuevamente las ideas fun- dero sentido de la cooperación Sur-Sur, ni damentales de la Epidemiología Crítica. En- peor aún la Sur-Norte; pero lo que cuenta tonces, aun cuando intrínsecamente nada es que estamos abiertos sin arrogancia a tiene de negativo ese florecimiento para la corregir nuestros errores, y sobretodo lo que nueva Epidemiología -más aún, el buen uso ahora parece surgir de nuestras evaluacio- de los avances en otras ciencias es una he- nes, es que hemos acertado en lo que ver- rramienta clave-, en cambio su uso indebi- daderamente entraña una promesa real do y un enfoque determinista podría afec- para la defensa de la vida: metas solidarias tar la dirección de nuestros empeños y ha- y de equidad para un nuevo sistema de sa- cernos retornar al determinismo y lud, para sembrar antídotos contra el gran reduccionismo biológicos, que tanto afec- proyecto de los poderosos y visión diferen- taron nuestra comprensión epidemioló- te de la ciencia. gica. De eso modo, la aplicación de biotra- Por eso, al iniciar estas reflexiones que zadores y recursos de la biología molecular, no son más que un breve alegato por una por ejemplo, que favorecen la detección Rev. Bras. Epidemiol. Vol. 1, Nº 3, 1998 208 La sociedad, el debate de la modernidad Breilh, J.
anticipada de los efectos individuales de Mundo, ese tipo de saber que se crea y re- sustancias patógenas, y la identificación de crea continuamente en Brasil y en nuestra las llamadas huellas digitales de carcino- América Latina. genéticos, podría implicar un nuevo cierre del campo de visión de nuestra ciencia, si Una forma de mirar el “estado del no hacemos un trabajo conceptual y meto- arte” dológico paralelo para reinsertar esos apo- yos tecnológicos en un marco de compren- Las Preguntas Son Otras sión integral. Cosa parecida podría suceder así mismo, con otros hallazgos como las El reto de mirarnos y evaluar lo que he- nuevas matemáticas y el avance de la inves- mos realizado en la época presente no es tigación del movimiento irregular y los tarea fácil. Estamos irremediablemente car- fractales, la afirmación de nuevos para- gados de una determinada historia, de una digmas y técnicas en las ciencias adminis- forma de mirar que siempre pesa en nues- trativas y la gerencia en salud, etc. etc., solo tras evaluaciones. En la actualidad el deba- para citar unos pocas líneas de renovación te sobre los fundamentos filosóficos y con- científica. El hecho es que, en una discipli- ceptuales de la Modernidad, crea condicio- na científica como la Epidemiología, las téc- nes tanto para el avance de ideas renova- nicas de apoyo que provienen de otras cien- doras, como para la diseminación de un cias como las Matemáticas, la Biología movimiento de contrareforma filosófica y Molecular y otras de menor visibilidad, no científica que acompaña a la expansión del son las que modifican, per se, el paradigma capitalismo tardío. contrahegemónico; lo que si puede ocurrir Un congreso de esta naturaleza es en es que algunas de éstas, puedan ser utiliza- cierta forma un gran acto colectivo de das como señuelo de una estrategia para re- cienciología. Y la cienciología o estudio del mozar la hegemonía del pensamiento do- desarrollo de la ciencia estableció, -desde minante. la época de los aportes precursores de En relación a debates que se escuchan Thomás Kuhn o John Bernal y con más ra- en la comunidad científica y que se estable- zón en años más recientes, en ensayos cen en términos mal planteados, tenemos como los de Bachelard, Foucault, Vieira Pin- que insistir en que la disyuntiva actual de to, Cohen, Kédrov-Spirkin, Rose, Moreno, los paradigmas de la Epidemiología, no está Zavaleta, y otros- varias revelaciones que entre la vieja Epidemiología de los factores han marcado el análisis epistemológico y de riesgo –la que por otra parte hemos cues- que nos ayudan a obviar esa incompleta tionado- y la mal llamada Epidemiología mirada reduccionista que sólo valora el ade- Molecular, sino entre versiones contra- lanto de la ciencia, por la capacitación su- hegemónicas y hegemónicas de la Epide- perior de los recursos humanos y por la miología. implantación de una infraestructura tecno- El desafío primordial de quienes traba- lógica novedosa, sin conceder mayor im- jamos junto a nuestros pueblos por un mun- portancia a la renovación de los conceptos do más humano y de equidad, no consiste y la direccionalidad de los procesos. Podría- en hacer méritos y reverencias académicas mos resumir así dicho legado epistemo- para conseguir un sitio en el club de los lógico: epidemiólogos de la élite positivista. No so- • Las ciencias experimentan un movi- mos, no podríamos ser epidemiólogos del miento constante de transformación1; “mainstream”; debemos hacer un esfuerzo • El desarrollo científico no es fruto simple- persistente por convertirnos en epide- mente de las innovaciones tecnológicas miólogos de los “sin poder”, con una Epide- o de los instrumentos, la base de las revo- miología Contrahegemónica Avanzada, luciones científicas han sido las ideas re- como un saber útil para la humanización del novadoras -la revolución científica y filo- La sociedad, el debate de la modernidad Rev. Bras. Epidemiol. Breilh, J. 209 Vol. 1, Nº 3, 1998
sófica de Galileo, no se hizo posible por el co hegemónico11-13. Una visión andro- uso del telescopio, sino por el empleo de céntrica y eurocéntrica que subordina y un marco teórico revolucionario como el menosprecia los aportes del saber del de Copérnico, que permitió una nueva otro. mirada con el telescopio2; • Los paradigmas científicos crecen y ma- Alrededor de esas lecciones acumuladas duran en ambientes socio-culturales sobre el desarrollo científico surge una ma- concretos, donde ciertas ideas son po- nera diferente de interrogarnos para eva- sibles y altamente visibles, mientras luar el desarrollo de nuestra disciplina. La otras –las de los sin poder generalmen- Epidemiología adquirirá su mayoría de te- son impensables en el marco de esa edad cuando sus avances teóricos e inno- trama epistémica 3,4; vaciones tecnológicas sean parte sustantiva • El avance científico no es lineal, ni siem- de la construcción de un mundo humano pre progresivo, pues se caracteriza por desarrollado, que es mucho más que la idea adelantos e involuciones ligados al cho- del mundo desarrollado que nos venden las que de fuerzas e intereses históricos5,6; estadísticas oficiales; es decir un mundo so- • Son las fuerzas económicas y políticas lidario donde el poder del conocimiento sea del contexto histórico y social en el que parte de un poder colectivo y democrático. se trabaja la investigación las que ejer- Lo otro, es decir una ciencia que se ubica al cen, dentro de las posibilidades de un amparo del poder de las élites, al servicio escenario cultural, una profunda in- de su misma lógica, aunque esté revestida fluencia en los contenidos, direcciones de recursos y haya recibido la bendición ofi- y puntos de crecimiento de las ciencias cial, aunque ornamente su discurso con pa- en un momento específico; en dicho es- labras bonitas, como “equidad”, “ciudada- cenario la visión de los sin poder tiende nía” y “participación”, no seguirá siendo a ser más penetrante7; sino otro engranaje del mismo poder y un • La ciencia llega a ser dura (“hard instrumento para el logro de goberna- science”) por su capacidad de penetra- bilidad y relegitimación en época de des- ción y eficacia amplia en corresponden- mantelamiento del “welfare state”. cia con las grandes metas humanas; en No se trata entonces de preguntarnos relación a lo cual se constata ahora, por solamente sobre lo tecnológico, sobre si el contrario, una falta de conciencia del nuestra disciplina superó ya la era artesanal quehacer científico: las “Ciencias Hu- y arribó a la etapa de ciencia grande (“big manas no tienen conciencia de los ca- science”), en los términos de De Solla Price14, racteres físicos y biológicos de lo de saber si utiliza tecnología enfatizada humano...(y)...las Ciencias Naturales no como tecnología de punta; no se trata sólo tienen conciencia de su inscripción en de saber si la epidemiología alcanzó un ple- una cultura, en una sociedad, en una no basamento institucional, si se extendió en historia. Las Ciencias no tienen concien- el territorio, si tiene un respaldo financiero cia de que les falta conciencia”8; sustentable y una resonancia efectiva en la • De los tres componentes de una disci- vida del país, esos son indicadores impor- plina científica -teoría, método y praxis-, tantes, pero antes que en ellos, conviene es la práctica -posible y hegemónica- la pensar en como se articula con un proyecto que ejerce un mayor peso como ele- democrático de sociedad y con la lucha de mento modelador de la disciplina9,10; y, nuestros pueblos por su emancipación -en- • Por fin cabe incluir la profunda influen- tendiéndose ésta como la liberación respec- cia que han ejercido también frente al to a toda forma de atadura, opresión o res- desarrollo de la ciencia las perspectivas tricción-. Se trata por consiguiente de repen- de género y étnica, desde las cuales se sar a la Epidemiología desde la perspectiva ha construido el pensamiento científi- de la ética de la responsabilidad humana, y Rev. Bras. Epidemiol. Vol. 1, Nº 3, 1998 210 La sociedad, el debate de la modernidad Breilh, J.
entonces surgen otras claves del asunto, san en su modo de construirse una postura como la de comprender, por ejemplo, que ante el poder. Y aun cuando es doloroso re- una actividad científica sólo puede llegar a conocerlo, hay mucha epidemiología con- calificarse como “dura” cuando se incorpo- temporánea que ha desnaturalizado su ca- ra con certeza y eficacia al desarrollo huma- pacidad de penetración en la realidad, al no, es decir cuando adquiere una direccio- trasmutarse en un discurso tecnocrático, nalidad adecuada y plena contextualidad puesto al servicio de los planes de cosméti- que son producto de su capacidad de res- ca social que necesita hacer un Estado en puesta y penetración frente a las dos metas retirada, que focaliza sus recursos esenciales del desarrollo verdadero: la equi- residuales o que planifica junto con las dad y el bién común. grandes empresas el cálculo actuarial ne- Y es sobre este punto crucial de la defi- cesario para la estrategia de los seguros pri- nición del desarrollo humano que quisiera vados; todo bajo la mirada connivente de llamar la atención de ustedes, mis amigas y los técnicos, que lo justifican complacien- amigos, para ponderar la direccionalidad de tes bajo esa nueva conciencia “light” surgi- la práctica epidemiológica. da después de años de una crítica sesgada (“enviesada”) del pensamiento de la Mo- Desarrollo humano: un espejismo dernidad. (“miragem”) con numeros Totalizacion del mercado y Las épocas de mayor conmoción ideoló- globalizacion epidemica gica, como la actual, tienden a ser épocas lle- nas de “diagnósticos”. En la esfera de las La entrada a la era global del capitalis- ideas son momentos epistémicos de perple- mo acarrea consecuencias definitivas para jidad, debate, y renovación de la crítica. El la vida en la Tierra. Lo que pudo haber sido resquebrajamiento de las certidumbres y una globalización saludable que comple- convenciones exige volver a la realidad con mentara la riqueza humana de un planeta una nueva mirada, acentuar el trabajo de ob- diverso y permitiera mundializar nuevas servación y estudio, lo que en la jerga técni- bases tecnológicas para la consolidación so- ca se denomina diagnóstico de la realidad. lidaria de los pueblos del mundo, ha Los diagnósticos son necesarios, tanto devenido, por obra y gracia del más profun- para legitimar y graduar el ejercicio del po- do y estructural egoísmo, en una der, cuanto para poner en evidencia las totalización del mercado como vehículo del fuentes del sufrimiento humano, desde una dominio de grandes oligopolios, que hace perspectiva contraria al poder hegemóni- parecer como torneos galantes, las etapas co. Esas presiones cruzadas afectan profun- del viejo colonialismo y los conflictos de la damente el avance de disciplinas como la era imperialista de los dos primeros tercios Epidemiología hechas para el monitoreo de del siglo XX. la calidad de vida, y les convierten en un En efecto, luego de dos siglos de domi- campo de choque de ideas y puntos de vis- nación y promesas, el capitalismo muestra ta. Por eso cuando el antropólogo Gould ahora con mayor claridad y dureza su ver- desenmascaraba las falsas medidas psico- dadero sentido histórico: no es un sistema métricas de la psicología hegemónica en hecho para el bienestar y el disfrute en sa- horas de debate ideológico sobre la natu- lud; es una gran operación de control del raleza de esa disciplina, nos recordaba que poder por la concentración privada de los “..los hechos no son fragmentos de infor- productos del trabajo y del ingenio huma- mación puros e impolutos; la cultura influ- no, un ensayo fetichista que viste la aliena- ye en lo que vemos y en como lo vemos...”15. ción con apariencia de progreso, disfraza la En ese sentido las estadísticas de salud miseria con ropaje de marca y aglomera se- son teoría epidemiológica en acto y expre- res competidores acríticos en grandes ur- La sociedad, el debate de la modernidad Rev. Bras. Epidemiol. Breilh, J. 211 Vol. 1, Nº 3, 1998
vivencia y migración, donde se disparan las tasas de contacto y reproducción de pará- sitos; microrganismos a los que la miseria favorece para su potencial biótico; todo en medio de la desarticulación de programas de control y la cómplice tolerancia de una doctrina de los mínimos de supervivencia (“baseline survival”) como marco de una epidemiología para pobres. Los ritmos boyantes e índices de costo- beneficio de la productividad neoliberal puertas adentro de las empresas, nada tie- bes de soledad privada, donde cada vez nen que ver con el descalabro de los costos queda menos espacio para el compartir so- “externos”, digamos humanos, sociales, lidario, para una racionalidad humana de ecológicos, de una maquinaria productiva los ritmos y sentidos de la vida y, en defini- implacable que se rige por la ética del mer- tiva, para la salud plena que sólo puede cado. La maximización de las ganancias conseguirse humanizando las formas de contrasta con la minimización del bienes- trabajo, defendiendo el consumo, posibili- tar y eso se realiza ahora en el capitalismo tando las máximas expresiones de organi- total de manera instantanea en todo el glo- zación democrática del poder, fortalecien- bo, gracias a los recursos mediáticos de la do la pluralidad y complementaridad cul- comunicación digital. tural y asegurando la defensa de la natura- En otros escritos he procurado mostrar leza. algunas de las huellas epidemiológicas que En esencia el sistema de explotación es va dejando el capitalismo tardío en los cua- el mismo, pero el período del capitalismo tro mundos de nuestro planeta17,18, aquí global entraña diferencias históricas impor- cabe solamente resaltar algunos hallazgos tantes que lo diferencian de etapas prece- demostrativos del avance de la profunda dentes, con repercusiones adicionales en la inequidad que se expande en el Globo vida humana. terráqueo, a la par que los monopolios que De hecho, el sufrimiento masivo no im- la generan y usufructúan. plica novedad alguna en la historia del La acumulación de espacios de pobre- mundo regido por el capitalismo: la penu- za en el primer mundo –bolsones tercer- ria de las masas en la era colonialista del si- mundistas que crecen entre la riqueza- se glo XIX; la de los pueblos dominados en la refleja en la persistencia de los contrastes fase de expansión imperialista de la prime- de clase social en salud, ampliamente es- ra mitad de este siglo; y la de los millones tudiados por los informes “Black” 19 y de excluidos y depauperados por el capita- “Whitehead”20 y que ocurren en la misma lismo global de estos fines de milenio; son Inglaterra de fin de siglo, donde la reforma una misma y execrable muestra de dolor y privatizadora del “contracting out” –versión muerte, ligada en definitiva, a una estruc- británica del “managed competition”- pro- tura de acumulación, concentración y ex- metió arreglar las falencias de un sistema clusión. Que sino ese mismo y descomunal de salud que desde antes mostró gran equi- menoscabo expresan hallazgos como los de dad comparativa. Paulo Sabroza16 cuando explica el deterio- La crisis del sistema de salud en Esta- ro de los circuitos epidemiológicos y la acu- dos Unidos reseñada por Waitzkin21 igual- mulación epidémica en los espacios socia- mente ilustra sobre el fracaso de la propues- les relegados como secundarios, en los que ta neoliberal aun en el Primer Mundo. Un se impone el hacinamiento, la precariedad país que a pesar de que ostenta uno de los laboral, y sistemas desesperados de super- mayores gastos percápita en salud del pla- Rev. Bras. Epidemiol. Vol. 1, Nº 3, 1998 212 La sociedad, el debate de la modernidad Breilh, J.
neta, deja desamparados a casi 40 millones economía de mercado, sólo trajo a más de de seres; apenas cubre muy limitadamente una capa pequeña de nuevos ricos, una in- a una proporción considerable de asegura- édita pauperización. Los impactos epide- dos; con un sistema indolente controlado miológicos no se han hecho esperar. En la por corporaciones oligopólicas cuya ine- Rusia capitalista, por ejemplo, las tasas de ficiencia se demuestra por la creciente pér- enfermedades inmunoprevenibles como dida de calidad, aumento de los copagos, difteria, tos ferina y poliomielitis, así como disminución de coberturas, y por el más alto las de las transmisibles dependientes del sa- despilfarro de los países del primer mun- neamiento, como el cólera y la fiebre tifoi- do, con más del 25% del gasto en salud des- dea, han aumentado 5.2 veces respecto a las tinado a sostener una descomunal burocra- de mediados de la década anterior25. Y como cia privada –mientras Canadá con servicio para mostrar que la inequidad de género se público gasta sólo 12 % y ostenta mejores amplifica en las sociedades donde impera resultados en los índices de salud-; una bu- la inequidad social, el porcentaje de desem- rocracia estadounidense cuya inefectividad pleo femenino aumentó 11.4 veces desde se pone de manifiesto cuando vemos, por comienzos de la década, y el porcentaje del ejemplo, que el seguro “Blue Cross” del Es- valor del salario femenino sobre el mascu- tado de Massachussetts utiliza más buró- lino pasó de 75% en 1991 a un increíble 40% cratas para cubrir 2.5 millones de personas en 199426. que el sistema Canadiense entero para cu- En nuestra América Latina del Tercer brir a 27 millones. En Estados Unidos el Mundo se observa un grave desconcierto de porcentaje de gasto burocrático en seguros la calidad de vida y la salud. Basta mirar los con respecto a los beneficios –buen indica- resultados de un estudio comparativo efec- dor de costo-beneficio- creció desde el 0.7% tuado por el CEAS en cerca de 40 países de de épocas anteriores hasta un 42.3% en la América para constatar, con cifras de co- modalidad actual, bajo la reforma de la mienzos de los 90, el descalabro de los ni- agresiva competencia gerenciada veles de calidad de vida básica y salud27. (“managed competition”) ideada por Alan El Figura 1 muestra cómo el índice com- Einthoven22,23.Y todo eso mientras los índi- puesto de deterioro social básico (IBS) de ces de pobreza crecieron del 15% al 24% del los países andinos y el Brasil (código 4 en el 70 al 90 en la primera potencia militar del Fig. 1) – índice compuesto por los indi- mundo. Ese es el mismo modelo que trata cadores de nutrición percápita; acceso a la de ser vendido a la América Latina, cuando educación media; cobertura de vacunas y el propio pueblo norteamericano lo recha- atención médica; y el acceso al agua segu- za, según consta en un informe reciente de ra- se ubica muy cerca del peor nivel equi- la Asociación Americana de Hospitales que valente a “1” que fue el que corresponde al a partir de los datos de una encuesta nacio- peor país del mundo-, y no muy distante del nal al público estadounidense concluye que agobiado Haití (código 5 en el eje horizon- es un sistema: “...no planificado, no orien- tal), se aleja tanto de la calidad básica de tado al consumidor, pero sí dedicado a la maximización de las ganancias mediante la restricción del acceso, la reducción de la calidad y la disminución del gasto...bajo el control de las empresas aseguradoras”24. El empobrecimiento masivo y ahonda- miento de la inequidad del capitalismo glo- bal no se han hecho esperar también en los países ex-socialistas del Europa del Este que Figura 1 - IBS en América conforman lo que dio en llamarse el segun- Figure 1 - IBS in America do mundo. La intrusión de una agresiva Fuente: CEAS-M,T yS La sociedad, el debate de la modernidad Rev. Bras. Epidemiol. Breilh, J. 213 Vol. 1, Nº 3, 1998
vida de Canadá y Cuba, según la informa- El caso chileno es un ejemplo impor- ción comparativa que ponen a nuestra dis- tante porque antes del advenimiento del ré- posición el Banco Mundial y las Naciones gimen neoliberal, Chile tenía de los mejo- Unidas. res perfiles epidemiológicos de América Y como para ratificar la veracidad Latina, con una declinación sustancial de predictiva de nuestro indicador constata- los índices de morbilidad de las entidades mos que esa profunda brecha de desarrollo infecciosas, por ejemplo. Pero como la han humano que se expresa por el índice de mostrado Cabello y Springer, en la década inequidad social básica, se corresponde a anterior y aun en años recientes se produ- la que existe entre los trazadores de dete- ce una insólita emergencia de procesos rioro epidemiológico como la mortalidad trasmisibles que habían experimentado un infantil y materna; o entre los de potencial descenso sostenido en las décadas anterio- de salud como el rendimiento deportivo; así res. El caso notable de la epidemia por fie- como a la inequidad de género (ver Figura bre tifoidea en la ciudad de Santiago, ilus- 2). Es decir la Epidemiología descubre un tra sobre el costo epidemiológico del modo verdadero sistema de inequidad y desven- neoliberal de progreso: mientras las cifras tajas de la salud. macro-económias despegan, también lo Y es que el mejor legado del capitalis- hace el deterioro integral de las condicio- mo tardío para la población latinoamerica- nes de vida, el desempleo, la caída de los na ha sido el desplome masivo de la cali- ingresos reales, el incremento del hacina- dad de vida. miento urbano, el drástico deterioro del ac- ceso de agua potable por suspensión debi- da a imposibilidad de pago, la degradación del ambiente urbano y la cancelación de programas preventivos. El gráfico ilustra la correspondencia entre el desempleo y el surgimiento epidémico en la propia ciudad de Santiago durante la primera década de dictadura (ver Figura 3)28,29. Lo que le da al capitalismo tardío –ca- pitalismo neoliberal globalizado- su enor- me poder de expansión es la unicidad e ins- Figura 2 – America: correlacion positiva entre Figura 3 – Correlacion entre la morbilidad inequidad social (ISB) e inequidad de genero por fiebre tifoidea en el Gran Santiago y (IBG), 1990 desempleo en Chile (1973-1984) Figure 2 - America: positive correlation between Figure 3 - Correlation between typhoid fever social inequality (ISB) and gender inequality morbidity in Great Santiago and unemployment (IBG), 1990 in Chile (1973-1984) Fuente: CEAS Mujer, Trabajo y Salud, 1996 Fuente: Cabello, F. y Springer, A. - Fiebre Tifoidea en Chile Rev. Bras. Epidemiol. Vol. 1, Nº 3, 1998 214 La sociedad, el debate de la modernidad Breilh, J.
tantaneidad de los hechos: la unicidad eco- inconmensurable capacidad de la comuni- nómico social posibilitada por la globa- cación digital; ahogados en epidemias, al- lización financiera, y de las inversiones en gunas de las cuáles ya habían prácticamen- cualquier sitio, el control total de los mer- te desaparecido; y todo eso en medio de una cados; la unicidad técnica dada por la tecnología cada vez más evolucionada, pero informatización y comunicación digital; y que se halla estructuralmente impedida de la unicidad de los momentos que es la per- volcarse en beneficio colectivo. cepción de simultaneidad posibilitada por Entonces no deben sorprendernos las las telecomunicaciones30,31. Esa es la gran paradojas del capitalismo tardío, pues base tecnológica, no sólo de la monopóli- cuando el avance tecnológico se genera en zación de la riqueza material, sino del con- una base social de inequidad, la producti- trol de la conciencia colectiva que ha he- vidad deforma la vida y no significa mayor cho posible un gran movimiento de contra- reparto, el crecimiento económico no sig- reforma filosófica que se analiza más ade- nifica desarrollo humano y, la racionalidad lante. funcional al poder se legitima, entre otras formas, mediante una desaparición del Critica a la epidemiologia del pensamiento emancipador, y un someti- “bottom line” miento del cuerpo teórico e instrumental de las ciencias, sobretodo de las ciencias so- La historia de la salud humana ha sido ciales. Es ese el escenario en que aparecen profundamente influida por los procesos de unas supuestas “actualizaciones” del saber, apropiación de riquezas y concentración de presentadas ahora a nombre de una inno- poder porque éstos han determinado las vación profunda de los paradigmas de la formas de vida y el acceso diferente de los modernidad, que presuponen cambios re- grupos a los bienes, saberes, acciones y ser- gresivos del contenido histórico del cono- vicios de los que depende la vida. cimiento, de la subjetividad y de las concep- Por eso, cuando la historia humana ciones de la práctica. abandonó la etapa colectivista en la que se Un conocido escritor ecuatoriano ex- producía y distribuía según la necesidad, presaba recientemente y con acierto que “el para entrar de lleno en los diferentes perío- carácter específico y terrible de la crisis ac- dos del productivismo y apropiación priva- tual es, precisamente, la expropiación de la da, en los que la necesidad fue desplazada esperanza”32. Y creo que eso se hace eviden- a un segundo plano, y se inició un largo ca- te en la Epidemiología, empezamos a ha- mino de lucha por el control privado de la cer Epidemiología sin esperanza, una producción, es que fue derrotada la posibi- Epidemiología resignada, una Epide- lidad de una plena salud colectiva. En efec- miología que parte de la fatalidad o to lo que ha ido consolidándose a lo largo irreversibilidad de las actuales correlacio- de la historia de las sociedades de mercado nes de fuerza, una Epidemiología que no es una capacidad de monopolización del quiere entenderse de la construcción de poder y una racionalización instrumental, utopías a largo plazo, que aprendió el dis- que crea una distancia cada vez mayor, en- curso del eterno presente, el discurso de lo tre lo que se produce y lo que se reparte; mínimo posible en lugar de los máximos entre la naturaleza y el ser humano; entre sueños, una Epidemiología, en definitiva, el saber y la conciencia; entre la necesidad hecha para calcular los mínimos posibles de colectiva y la tecnología; entre las posibili- supervivencia y los “riesgos” de vivir en la dades de comunicación y lo que sabemos pobreza. Parece que aun estando conscien- de los otros. Así estamos ahora ahogándo- tes del potencial práctico de nuestros ins- nos de miseria en medio de la opulencia; trumentos, no queremos sino encerrarlos llenos de ciencia pero sin conciencia; inco- en un círculo de realizaciones limitadas municados culturalmente en medio de la para hoy. La sociedad, el debate de la modernidad Rev. Bras. Epidemiol. Breilh, J. 215 Vol. 1, Nº 3, 1998
Y en este último pensamiento hay dos competencia entre desiguales y la capaci- fascetas diametralmente opuestas: la una dad concentradora del mercado. muy negativa, puesto que implica un pro- Para eso deben limpiarse los residuos de ceso de claudicación respecto al sueño de toda lógica colectivista y solidaria, deben construir un mundo humano, libre de do- limitarse las aspiraciones y sueños de las minio e inequidad; en este caso, lo que ha masas a lo posible dentro un exiguo repar- ocurrido es una especie de funcionalización to que no afecte la viabilidad de los mono- del desencanto -la famosa “industria del polios, y sobretodo debe moldearse el pen- arrepentimiento” de Beneddetti-, que cap- samiento de los pueblos y sus técnicos para turó el alma de muchas gentes y les intro- que acepten como progreso las cuotas mí- dujo en la versión autodestructiva de nues- nimas que se les ofrece. Todo lo cual requie- tros procesos; una postura que parte de la re una estrategia de contrareforma filosófi- aceptación del capitalismo como fin de la ca, una renovación de la política y un cam- historia y por tanto resigna la acción a la bio de los conceptos sobre gestión. cosmética del sistema, un reformismo que La Epidemiología de los Mínimos de Su- acaba siendo parte de las estrategias priva- pervivencia (“Bottom Line Epidemiology”) tizadoras en boga y que es el marco de la es un instrumento necesario para el diseño que hemos llamado epidemiología de los de medidas estratégicas del neoliberalismo mínimos de supervivencia o “bottom line como la focalización; los paquetes, pisos o epidemiology”. Pero hay también una in- planes de atención básica (PAB); las medi- terpretación progresista de esa disposición das de reducción del gasto en salud; los cál- para actuar ahora, que surge de una crítica culos de subsidio a la demanda; la reducción razonable a los errores históricos de una iz- a la óptica de las enfermedades evitables, quierda ineficaz, que no supo entender que para calcular el famoso “global health la lucha por un mundo mejor no puede an- burden”. Todas comparten la lógica de los dar en un carril desconectado de la técnica, mínimos tolerables, la medición de fenóme- del dominio riguroso de la ciencia y de una nos que expresen la máxima resistencia mente abierta para la forja común de socie- gobernable de una población ante la pobre- dades plurales. Y entonces fueron formán- za y las privaciones, comparten en definiti- dose como bandos separados un sector aca- va, la lógica que suplanta las aspiraciones démico despolitizado y un sector político máximas para la salud integral de un pue- desacademizado. La separación paradójica blo, por la lógica de los mínimos tolerables entre una inteligentzia con muchos argu- en el marco de la gobernabilidad. Claro que mentos, talento e información, pero espe- la mayor parte de veces estas medidas es- culativa, desligada y desmovilizada; y por tratégicas se presentan falaciosamente con otro lado organizaciones políticas fragmen- un sentido contrario al que en verdad tienen tarias, carentes de argumentos técnicos y y a nombre de tesis como la equidad y la uni- sin herramientas renovadas para articular versalidad. Del mismo modo que el Estado la organización colectiva a los nuevos sen- norteamericano resuelve el problema del tires de nuestros pueblos. desempleo, repartiendo a más gentes menos La exploración de los niveles mínimos horas de empleo parcial, y los mismos mon- de miseria sustentable es la esencia misma tos para remuneración a menos cuotas per de la nueva gobernabilidad capitalista. Con- cápita; así mismo la Epidemiología gelación de salarios reales, flexibilización, hegemónica ayuda con sus cálculos a esta- desregulación, líneas de pobreza, son par- blecer los ingeniosos parámetros de reparto te de la misma doctrina del “baseline” o de paquetes mínimos de salud entre más “bottomline” que deben lograrse para ali- gentes. Los bajos recursos para la salud se mentar, en cambio, la maximización de las reparten entre más y con eso se implanta la ganancias, la liberación de condiciones óp- ficción de una cobertura universal. timas para que operen sin restricciones la Los modos de penetración de las con- Rev. Bras. Epidemiol. Vol. 1, Nº 3, 1998 216 La sociedad, el debate de la modernidad Breilh, J.
cepciones neoliberales y de justificación de Por consiguiente la pregunta que debe- los niveles de supervivencia han variado se- mos constar es: ¿Cuál es la importancia es- gún los escenarios políticos de los diferen- tratégica de una disciplina científica como tes países y de acuerdo al nivel de la lucha la Epidemiología para el interés hegemóni- popular. En Ecuador, por ejemplo, donde co? en dos ocasiones el pueblo expresó mayori- Si la producción epidemiológica tuvie- tariamente y mediante la irrefutabilidad de ra vinculaciones directas en la forma de ge- consultas o referendos nacionales su recha- neración de mercancías y el interés indus- zo al modelo neoliberal, el proceso tuvo que trial transnacional - como es el caso de la adoptar formas camufladas y escalonadas. ingeniería genética, por ejemplo-, tendría- Entonces la estrategia de esta tendencia mos que reconocer una veta rentable de la buscó viabilidad durante esta etapa de investigación epidemiológica y su aporte al “containment” político, mediante solucio- cálculo de utilidades de los laboratorios; en nes “institucionales” por lo pronto, que sin ese caso sería oportuno retomar aquí el lú- declarar sus metas verdaderas, buscan in- cido y severo diagnóstico que el científico y troducir cambios de a poco y ablandar la filósofo Hinkelammert establece en uno de conciencia colectiva mediante experiencias sus más recientes ensayos, cuando analiza de gestión y financiamiento privado en los el papel de la ciencia en esta era de globa- niveles locales, sea en los servicios del pro- lización; el dice: “el mercado y el laborato- pio Estado, como en espacios de las enti- rio científico hacen abstracción de la dades no gubernamentales33. Peor aun en globalidad de la vida humana”, cuando se el caso de un país como Uruguay, con una trata de considerar -o dejar de hacerlo- las añeja cultura solidaria y un exitoso Estado consecuencias ecológicas y sociales de las Benefactor, donde la reforma asumió un acciones que promueven. Entonces el modelo “desobediente” que ha mantenido binomio “acción mercantil-metodo cientí- elementos decisivos del “welfare state” y ha fico convencional” actua invisibilizando los mostrado un no tan sorprendente incre- peligros de la globalización y maximizando mento del gasto en salud con la reforma34. el cálculo de utilidades en una conjura mer- En un escenario regresivo como el des- cado-laboratorio que se transforma en una crito, nada raro sería que proliferen usos de fuerza no de globalización racional sino de la epidemiología del “bottom line” con tec- totalización antihumana36. nología de punta como la biología mole- Pero la Epidemiología es más una disci- cular. Nuestro querido amigo Dana Loomis, plina dadora de imagen, herramienta de de la Universidad de North Carolina, nos diagnósticos y del llamado “cálculo de ries- alerta sobre el empleo actual de trazadores gos”, por eso, más nos vienen a la memoria genéticos para la exclusión de trabajadores los papeles claves que históricamente jugó en Estados Unidos*. Un recurso coherente en esas líneas. El estudio de la salud de la en un país que, como lo explica Petras, ha población laboral en etapas de apertura y montado un modelo postkeynesiano de consolidación de los territorios “tropicales” economía de libre mercado que combina -en la era de expansión de los imperios eco- bajo desempleo, con un creciente número nómicos durante el comienzo del siglo-; y de trabajadores sometidos a formas de con- el papel más reciente que le han impuesto tratación precaria, empleos parciales y mal de calculadora de las políticas de los míni- remunerados, eliminación de beneficios mos de supervivencia y de gobernabilidad sociales y la acumulación de un ejército de de los riesgos. personas que sobreviven en el mercado in- Sobre el primer tipo de función históri- formal35. ca de la Epidemiología, se publicaron en los *Loomis D. Comunicación personal. [Congreso EPIRio 98, 1998 ago; Rio de Janeiro] La sociedad, el debate de la modernidad Rev. Bras. Epidemiol. Breilh, J. 217 Vol. 1, Nº 3, 1998
setentas ensayos como los de Richard zas productivas que sería el campo fértil Brown, que analizamos en un trabajo ante- para el despegue del proyecto de la Ilustra- rior10 y, en fechas más recientes están apor- ción y la Era Moderna. tes como el magnífico estudio del mexica- La Era de la Modernidad nació signada no Solórzano quien demostró los “malos por una contradicción acérrima entre una usos” de la Epidemiología, mediante un so- burguesía boyante que empujaba esa mo- fisticado y completo análisis de los archi- dernización para su ventaja, y una masa de vos de la Fundación Rockefeller, acerca de desposeídos que comenzaban a reclamar la forma como los intereses de la Petrolera derechos sobre la emancipación consegui- Standard Oil y del gobierno norteamerica- da en las jornadas contra el absolutismo y no lograron abrirse paso y transformar su la aristocracia. Es decir, desde su inicio, el imagen negativa en el clima histórico gene- proyecto emancipatorio de la modernidad, rado por la Revolución Mexicana, median- su direccionamiento histórico fue disputa- te la penetración y el ablandamiento, reves- do por las clases dominantes y el pueblo. tidos de inocente filantropía, en una cam- El descubrimiento de la fuerza produc- paña sobre fiebre amarilla. En resumidas tiva de la ciencia y de la utilidad de mani- cuentas, el libro de este investigador pone pular las materias primas naturales para fa- de manifiesto las formas en que la Epide- bricar mercancías y riqueza, sustentó la ple- miología de la Fiebre amarilla fue utilizada na confianza en el poder de la ciencia, la como carnada para superar los sentimien- certeza del carácter irremediablemente tos anti-imperialistas, para penetrar los progresivo de la historia y el culto a la ra- cuadros de la dirigencia revolucionaria, cer- zón que caracterizaron desde entonces al car y desplazar a los médicos y epidemió- proyecto de la Ilustración. Desde la óptica logos progresistas, y reemplazar las relacio- dominante, el advenimiento de la Moder- nes con los países europeos por relaciones nidad era un claro signo de que había co- de norteamericanización del Estado y de la menzado la civilización en Europa y de que Medicina mexicana de comienzos de Si- todo otro pueblo debía, a partir de enton- glo37. ces, medir sus posibilidades y su cultura con En cuanto al segundo papel media- ese único referente de progreso. tizador de la Epidemiología para pobres, el Pero ese proyecto de la burguesía euro- fenómeno es más reciente y no recibe aun pea que nació de la entraña revolucionaria un estudio completo; apenas trabajos de de la lucha liberal, pasó con el tiempo a si- investigación más recientes empezan a per- tuarse como polo dominante que acelera- filarlo, pero es un hecho que buena parte ba sus apetitos de acumulación económica de la penetración y factibilización de la ló- y dominación política, y que desde Europa gica privatizadora, así como de la restric- primero, y más tarde desde los Estados Uni- ción del Estado, pasan de una o de otra for- dos, empezó a realizar la empresa colonia- ma por mecanismos y recursos epidemio- lista de las potencias para captar los terri- lógicos. torios económicos de Africa, Asia y Améri- ca. La contrareforma del El desarrollo de las ideas no podía sus- postmodernismo traerse de ese torrente de transformación, búsqueda y reacción social. Ser moderno Hace un siglo y medio el mundo atrave- era usar la razón y el poder de la ciencia para saba por uno de los períodos de mayor efer- estar abierto a lo nuevo, era creer en el pro- vescencia social y cultural. La consolidación greso ascendente que se lograba con el do- del industrialismo y de la propiedad capi- minio de la naturaleza y el impulso indus- talista, la expansión mercantil y financiera trial hacia la meta superior de la consolida- en Europa y Norteamérica, daba origen a ción de la civilización europea; en definiti- una era de enorme desarrollo de las fuer- va ser moderno radicaba en la negación del Rev. Bras. Epidemiol. Vol. 1, Nº 3, 1998 218 La sociedad, el debate de la modernidad Breilh, J.
pasado y en la afirmación de lo nuevo. Bajo el proyecto ilustrado en forma absoluta sino el marco epistémico del pensamiento ilus- que depositó su confianza en la creación de trado comenzaron a despuntar innovacio- lo que definió como un “hombre nuevo”. nes científicas profundas que expresaban Weber centró su crítica en el poder moder- esa nueva confianza que se había asignado no de la razón y en el hecho de que una a la capacidad de la ciencia: Darwin, Freud racionalización progresiva conduce a un y el propio Marx, ilustran con su produc- aprisionamiento en la “jaula de hierro” de ción las nuevas posibilidades que se abrían una racionalidad administrativa inhumana al superar el escolasticismo. He ahí la po- y cosificada, una racionalidad formal ena- tencialidad del pensamiento moderno que jenada conforme a fines; un orden que pue- sustentó el crecimiento de la burguesía, de trascenderse según él hacía algo mejor, pero a la vez sus errores que, como el pero a condición de asumir un sentido eurocentrismo y el reduccionismo de la transformador que tendría potencial eman- ciencia y la razón, fueron criticados, por cipatorio, si se erradican algunas ilusiones: Rousseau, Marx, Nietzsche, Weber y la Es- como la naturaleza buena del ser humano; cuela de Frankfurt, en distintas épocas y la pureza de las vanguardias; el papel nece- desde diferentes enfoques filosóficos. sariamente transformador de las colectivi- En efecto, la crítica a la modernidad no dades, el carácter necesariamente igualita- comienza con los pensadores post- rio de las economías colectivistas39. El pen- modernos. Por el contrario, los cuestio- samiento weberiano ha levantado críticas namientos más agudos de la modernidad esenciales al edificio de la racionalidad fueron previos a esta corriente neo- moderna ilustrada y a las formas de espiri- conservadora. El propio Marx desnudó con tualidad afines al proyecto capitalista, ge- su crítica demoledora a la modernidad bur- nerando de ese modo incluso un sustento guesa, sus aspectos negativos, la explota- para una vertiente del pensamiento crítico ción y alienación de los seres humanos, y marxista -como la de György Luckács- y fundamentó un proyecto distinto basado en para aportes innovadores de la filosofía ale- la organización colectivista y solidaria, bus- mana del siglo actual, que fundamentaron cando empujar a fondo el proyecto moder- en Max Weber su crítica del pensamiento no. Nietzsche en su combate al racio- dominante de la modernidad. Weber defen- nalismo colocó el instinto y la intuición dió la posibilidad de una transformación, como fundamentos y sostuvo que el “insa- despojada de trascendentalismo metafísi- ciable afán de poder o el empleo del poder, co y de pragmatismo funcional. Adorno y la utilización del poder como instinto crea- Horkheimer de la Escuela de Francfort, pre- dor” era la fuerza motriz de la naturaleza y cisamente, cuestionaron la razón instru- la sociedad38. Desde Sócrates, pasando por mental que impulsa una dominación tec- Descartes, Spinoza, los Ilustrados France- nológica en las relaciones entre los hom- ses y Hegel, caen en sus afiladas críticas al bres, y ofrecieron un proyecto alternativo racionalismo. Su radical cuestionamiento de emancipación. En el caso de Adorno, su del sistema judeo-cristiano de valores y a tesis de un antisistema filosófico al que de- las ideologías de masas, como moralidad de nominó “dialéctica negativa” -en evidente esclavos o de una chusma de débiles, y su paralelismo con la crítica que el arte, y la ideal del sobrehumano o superhombre, música particularmente, hacen a la teoría como ser individual, seguro, dominante e tradicional, que sólo enseña la construcción independiente, fue su manera de entender de frases pero no el proceso mismo de su la emancipación hacia la recreación de va- desarrollo-, expone la necesidad de eman- lores superiores por una “raza de señores” ciparse de dominio de las categorías y con- que se reactiva cíclicamente en un proceso ceptos, trabajar con la trama del pensa- de eterno retorno; de esa manera rechazó miento no con las tesis que lo pretenden la razón como fundamento, pero sin negar reflejar, es la negatividad de la dialéctica La sociedad, el debate de la modernidad Rev. Bras. Epidemiol. Breilh, J. 219 Vol. 1, Nº 3, 1998
que abre las posibilidades de un pensa- do ilustrado o hegeliano marxista”40 p. 266. miento abierto y emancipado de la omni- A partir de esa lógica el post- potencia de los conceptos 40. Jürgen modernismo niega lo que constituye la afir- Habermas su discípulo, desde una perspec- mación clave de la modernidad que es la tiva diferente, desarrolló su teoría de la ra- emancipación. Cualquier doctrina del cam- zón, centrada en la crítica a esa racionali- bio profundo, desde cualquier perspectiva, dad de la eficiencia, de la dominación per- sería uno de esos metarelatos carentes de sistente y del cálculo estratégico, que pri- legitimación. Al no tener fundamentación ma en las sociedades industriales de Occi- posible el proyecto se anula, y de esa forma dente; y sostuvo como vía de emancipación se descalifica toda acción destinada a trans- la acción comunicativa, el lenguaje orien- formar radicalmente la sociedad. Y para re- tado al entendimiento y el consenso demo- dondear su planteo el postmodernismo crático que se sostienen en un “mundo de asume otras negaciones como las de supe- la vida”. ración, historia y sujeto. La crítica postmoderna, a diferencia de En cuanto a la historia simplemente se los reparos antes esbozados como el del la niega de plano, o si es que alguna vez exis- propio Marx, de Nietzsche, Weber y la Es- tió, se esgrime que ya ha llegado a su fin. Es cuela de Francfort, ya no pretende rescatar un cambio de la conciencia del tiempo pues el proyecto de emancipación del ser huma- el pensamiento postmoderno se centra en no, sino declarar imposible tal rescate. el presente que es el único que existe y que Como lo explica Sánchez Vásquez, para el se reproduce para dar lo mismo. No hay postmodernismo “…los proyectos de manifestación más claramente conservado- emancipación como los de la Ilustración ra que esa, pues parte de la negación de toda burguesa y el marxismo caen dentro de lo forma de superación sustancial. Es verdad que Loytard llama los metarelatos carentes que ahora vemos con más claridad aquello de legitimación”40 p. 267. Es decir, para la que dijimos muchas veces: que la historia no ideología postmoderna no se trata de tras- es lineal, ni mecánicamente progresiva, pero cender los proyectos de la modernidad, su- la vida humana se proyecta siempre con una perando sus limitaciones o cambiando su esencial necesidad de emancipación. fundamentación, sino que se trata de plan- A su vez el postmodernismo hace suya tear la carencia de todo fundamento y la re- la tesis del postestructuralismo francés so- nuncia a cualquier proyecto total de trans- bre la muerte del sujeto, la disolución de la formación de la realidad. subjetividad, pero no como resultado de la La esencia del postmodernismo, como privatización, fragmentación y cosificación expresión del pensamiento empresarial en de la conciencia individual y la construcción el capitalismo tardío, consiste entonces en individualista y alienada bajo el capitalis- la negación del proyecto de emancipación mo tardío, sino como la negación de toda de la modernidad. Se trataría de sostener la posibilidad de una nueva subjetividad ante carencia de todo fundamento, o como lo di- la inexistencia de historia. ría Loytard la crisis de toda forma ideológi- En definitiva, la ideología postmoderna ca que ya no puede legitimar, según él, un se nutre de fuentes filosóficas inmovi- orden que es descrito como de “máxima lizantes o de interpretaciones conservado- objetivación” bajo las condiciones de exis- ras de las criticas a la modernidad: tencia de una sociedad informatizada, una Nietzsche y el existencialismo de sociedad en la que “..la cuestión de la legi- Heidegger, con su negación del tránsito his- timación se plantea en nuevos términos: tórico; la interpretación conservadora, como autolegitimación del poder y como parsoniana, del pensamiento de un Weber pérdida de la legitimación del saber en lo despojado de su crítica a la modernidad ca- que Loytard llama los grandes relatos de la pitalista; el postestructuralismo y su nega- emancipación o de la totalidad en el senti- ción del sujeto histórico; con todo lo cual Rev. Bras. Epidemiol. Vol. 1, Nº 3, 1998 220 La sociedad, el debate de la modernidad Breilh, J.
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