Violencia Social Actualización Febrero 2012 - Editor del Tema: Enciclopedia sobre el Desarrollo de la ...

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Violencia Social
Actualización Febrero 2012
Editor del Tema:
Richard E. Tremblay, PhD, Universidad de Montreal, Canadá y Universidad College Dublin, Irlanda

©2011-2021 CEECD | VIOLENCIA SOCIAL                                                               1
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Tabla de contenidos
Síntesis                                                                                             5

La violencia colectiva y los niños                                                                   8
JOANNE KLEVENS, MD, PHD, OCTUBRE 2011

Los efectos de la violencia comunitaria sobre el desarrollo del niño                                 17
NANCY G. GUERRA, EDDA, CARLY DIERKHISING, MAB, NOVIEMBRE 2011

Los efectos de la violencia física familiar y comunitaria sobre el desarrollo                        23
del niño
HOLLY FOSTER, PHDA, JEANNE BROOKS-GUNN, PHDB, OCTUBRE 2011

Castigos corporales                                                                                  31
JENNIFER E. LANSFORD, PHD , SOMBAT TAPANYA, PHD , PAUL ODHIAMBO OBURU, PHD , OCTUBRE 2011
                        A                      B                          C

Prevención temprana de la agresión en los niños de los países menos                                  41
desarrollados
LUIS FERNANDO DUQUE, MD, MSP, ALEXANDRA RESTREPO, MD, MSC, FEBRERO 2012

Promoción de la primera infancia como una estrategia de prevención de la                             49
violencia
FERNANDO P. CUPERTINO DE BARROS, MD, NEREU HENRIQUE MANSANO, MD, ALESSANDRA SCHNEIDER, MA, OCTUBRE
2011

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Tema patrocinado por:

©2011-2021 CEECD | VIOLENCIA SOCIAL   3
Síntesis

¿Por qué es importante?

La violencia social se refiere a cualquier tipo de violencia con impacto social cometida por
individuos o por la comunidad. Estos actos violentos adoptan diversas formas en los distintos
países, incluyendo conflictos armados, violencia de pandillas, agresiones físicas de padres a hijos
(por ejemplo, castigos corporales), terrorismo, desplazamiento forzado y segregación. La
exposición a la violencia puede ser directa (por ejemplo, ser la víctima de un acto violento) o
indirecta (por ejemplo, escuchar hablar de violencia o presenciar violencia que involucra a otros).
Durante la última década, más de dos millones de niños menores de 18 años han muerto en todo
el mundo como resultado de conflictos armados y al menos seis millones han sido gravemente
heridos. También se ha estimado que el 25% y 40% de los niños con edades entre los 2 y 17 años
en los Estados Unidos y las regiones sureñas de África, respectivamente, están expuestos a la
violencia en su comunidad. Además de haber crecido en la adversidad, la mayoría de estos niños
también están socialmente excluidos de la educación formal, asistencia médica, electricidad,
agua potable y servicios sanitarios.

A pesar de estos cálculos elevados, la exposición de los preescolares a la violencia ha sido objeto
de poca atención durante las décadas anteriores en comparación con los niños mayores. Sin
embargo la violencia social es un tema particularmente importante para estudiar durante este
periodo preescolar, teniendo en cuenta que ejerce influencia sobre el desarrollo infantil en los
diversos campos (físico, social, neurológico y emocional) y a diferentes niveles.

¿Qué sabemos?

Los niños de corta edad son particularmente vulnerables a la violencia social debido a sus
capacidades limitadas para manejar sus aflicciones psicológicas, reducir la amenaza o
resguardarse de la situación. Al estar expuestos a formas directas o indirectas de violencia social,
tienen la probabilidad de experimentar estrés severo, incontrolable y crónico, que a su vez afecta
los sistemas cerebrales que responden al estrés. Más exactamente, una elevada exposición a la
violencia comunitaria crea un estado constante de miedo mediante el aumento de la sensibilidad
de los niños a los estímulos externos (por ejemplo, sonidos) y la reducción de su capacidad de

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abstenerse de participar en una acción específica. Por consiguiente, estas reacciones los ponen
en riesgo creciente de desarrollar trastornos mentales, incluyendo depresión, ansiedad y
trastorno de estrés postraumático (PTSD), el padecimiento de situaciones negativas de salud,
sociales y educativas e implicarse en comportamientos riesgosos (por ejemplo, abuso de drogas,
agresión) a lo largo de la niñez y la edad adulta. Estos problemas de ajuste también tienden a
ocurrir cuando los niños son sometidos a castigos corporales. En vez de mejorar las los
comportamientos perjudiciales, el uso de la fuerza física por los padres predicen realmente más
comportamientos agresivos, delincuentes y antisociales en los niños.

Es importante tener presente que factores tales como la edad y el género de los niños, el grado y
el tipo de exposición (directa o indirecta, a través de su impacto sobre los proveedores de
cuidado) y el contexto cultural, todos ejercen influencia sobre el impacto negativo de la violencia
social sobre los niños. Por ejemplo, el efecto de la violencia comunitaria sobre problemas
internalizantes (por ejemplo, depresión, ansiedad) es más fuerte para los niños de más corta
edad que para aquellos de mayor edad. Sin embargo, mientras crecen, los niños se implican cada
vez más en la respuesta a la violencia comunitaria y experimentan más problemas
externalizantes (por ejemplo, comportamientos agresivos/violentos) que los niños menores. Los
niños que viven en vecindarios económicamente desventajosos tienen mayor riesgo de estar
expuestos a la violencia comunitaria. Finalmente, las respuestas comportamentales de los niños
a la violencia comunitaria están influenciadas por la reacción de sus madres a situaciones
violentas. Las conclusiones de investigaciones indican que los comportamientos depresivos
maternos en respuesta a la violencia comunitaria tienden a aumentar los comportamientos
problemáticos de los niños.

¿Qué podemos hacer?

La confrontación y la prevención de situaciones negativas asociadas a la exposición a la violencia
social requieren de intervenciones a nivel de la comunidad y de la sociedad diseñadas para
fomentar la adaptabilidad individual, familiar y comunitaria. Teniendo en cuenta que la
exposición a la violencia aumenta la probabilidad de los niños de tomar parte en
comportamientos riesgosos mientras crecen (por ejemplo, agresión y abandono escolar), el uso
de programas multipropósitos diseñados para tratar los primeros factores de riesgo es una vía
para promover el funcionamiento social, emocional y comportamental. Otro factor importante
que atenúa la influencia de la violencia social sobre los resultados problemáticos de los niños es

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el bienestar de los proveedores de cuidado. Se recomiendan intervenciones que ofrezcan apoyo a
las familias expuestas a la violencia (por ejemplo, visitas domiciliarias). También habría que
proporcionar a los padres un techo adecuado, suficientes alimentos, agua limpia y asistencia
médica para apoyar el funcionamiento familiar. Estos recursos de soporte probablemente pueden
disminuir la angustia de los proveedores de cuidado, y al mismo tiempo reducir las
probabilidades de que los niños de mayor edad perpetúen la violencia. Específicamente, los
padres que tienen acceso a servicios de soporte están en una mejor posición para proporcionar
un cuidado seguro, estable y receptivo para reducir las consecuencias negativas de la exposición
a la violencia en los niños. Además de atenuar el impacto negativo de la exposición de la
violencia sobre los niños, las intervenciones destinadas a mejorar el funcionamiento de la familia
y el acceso a servicios de soporte parecen ser útiles en la reducción del uso de castigos
corporales.

También es importante que las agencias gubernamentales y no gubernamentales (por ejemplo,
organizaciones sociales, centros académicos y de investigación) unifiquen sus esfuerzos y actúen
proactivamente con el fin de prevenir/reducir el acontecimiento de la violencia social. Como
ejemplo, el Consejo Nacional de Secretarios de Salud del Brasil (CONASS), en colaboración con
sus asociados, ha compilado una serie de estrategias de intervención y programas de política
para abordar y prevenir la violencia. La implementación de campañas de educación pública, la
promoción de la capacitación de equipos de programas de salud familiar, y los cambios en la
legislación para reducir la violencia sobre la marcha son partes de sus propuestas para abordar
la violencia social. Finalmente, los responsables de formular políticas deberían estar atentos a la
manera cómo las políticas presentes y futuras ejercen influencias sobre las causas de conflictos
armados y, potencialmente, mantienen y refuerzan la exclusión de subgrupos. La protección de
todos los miembros de la sociedad y la igualdad de acceso a los recursos deberían figurar entre
las prioridades de los gobiernos.

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La violencia colectiva y los niños
Joanne Klevens, MD, PhD

Centers for Disease Control and Prevention, EE.UU.
Octubre 2011

Introducción

La violencia colectiva es cualquier tipo de violencia cometida por grupos de individuos o por
estados.1 Se llama violencia social cuando se utiliza para promover una agenda social (por
ejemplo, el asesinato de niños de la calle por parte de la policía, violencia de bandas, terrorismo
cometido por grupos de odio, racismo estructural), violencia política si se usa por razones
políticas (por ejemplo, conflictos armados o actos de terrorismo cometidos por guerrillas o
fuerzas paramilitares) o violencia económica al promover una agenda económica (por ejemplo,
terrorismo por carteles de drogas, exclusión social de los pobres).1 Para los fines de este capítulo,
se tratarán los tres tipos de violencia colectiva teniendo en cuenta que las diferencias en la
agenda de los agresores pueden no ser pertinentes al considerar sus impactos sobre la salud de
los niños. Sin embargo, aunque los actos de omisión (por ejemplo, el estado que les priva a los
niños del acceso a la educación, salud u otras necesidades básicas) también pueden tener serios
impactos sobre la salud y el desarrollo de los niños, el impacto de este tipo de violencia colectiva
está más allá del alcance de este capítulo.

La violencia colectiva puede afectar a los niños de corta edad, directamente como víctimas o
testigos e indirectamente a través de sus impactos sobre la disponibilidad , la estabilidad y la
receptividad de los proveedores de cuidado y su entorno.2 Los niños pequeños, de corta edad,
pueden ser particularmente vulnerables ante situaciones amenazantes teniendo en cuenta sus
capacidades cognitivas y físicas para regular su respuesta psicológica, para reducir la amenaza o
retirarse de la situación.3 El impacto de la exposición de los niños a la violencia depende del
grado de exposición, la cantidad de apoyo disponible por parte de proveedores de cuidado
durante la experiencia y en el periodo subsiguiente, y la cantidad de trastornos en la vida diaria y
en la comunidad circundante.2,4

Tema

Se calcula que más de 2 millones de niños en todo el mundo han muerto como resultado directo

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de los conflictos armados a lo largo de la última década, con al menos tres veces ese número con
secuelas de incapacidad permanente o lesiones serias, 20 millones desamparados y otro millón
en orfandad o separados de sus familias..5 El número de niños expuestos a los conflictos armados
también ha incrementado las tasas de mortalidad y morbilidad por muchas causas, (por ejemplo,
infección, malnutrición) distintas de las lesiones.6 Las tasas de trastornos mentales,
específicamente trastorno de estrés postraumático (PTSD), trastornos de depresión y ansiedad,
son particularmente altos en entre los niños expuestos.7 Además, más de 4 millones de niños
menores de cinco años fueron considerados refugiados, internamente desplazados, solicitantes
de asilo o apátridas en 2009 debido a conflictos o riesgos de persecución.8 Los conflictos armados
también pueden destruir o perturbar infraestructuras (por ejemplo, escuelas, sistemas de salud,
negocios, producción y distribución de alimentos) y cohesión social, que conducen a inseguridad,
impredecibilidad y desórdenes en la vida diaria y familiar, y ruptura en la estructura comunitaria
que sustenta el desarrollo saludable del niño.9 Aunque menos niños son afectados, el terrorismo
(que incluye bombas, secuestros, extorsión)10 perpetrado por grupos políticos, económicos o
sociales, puede tener efectos físicos y mentales similares a los de la exposición a la guerra.2,4

Un gran número de niños son también socialmente excluidos. Por ejemplo, más de 900 millones
de personas, muchas de las cuales niños, viven en tugurios alrededor del mundo.11 La mayoría de
éstas es excluida de la educación formal, la salud, el transporte, la electricidad, los servicios de
saneamiento, el agua potable, una ocupación segura, la participación política, la seguridad y el
ejercicio de la ley, lo que aumenta sus riesgos de contraer enfermedades transmisibles, la
exposición a toxinas, a los desastres naturales y la estigma.11 Casi 900 millones de personas
pertenecen a grupos étnicos y religiosos que sufren discriminación.12 Las condiciones históricas,
las políticas sociales desiguales y los planes económicos injustos han resultado en una mayor
probabilidad de que los niños negros y latinos en los EE.UU. vivan en vecindarios segregados y
altamente empobrecidos.13 La exclusión o la discriminación sistemática de un grupo de la
población crea un estrés crónico, un riesgo creciente de exposición a la adversidad y a las
toxinas, y reduce el acceso a los servicios, recursos y opciones saludables, lo que conduce a una
gran cantidad de problemas de salud a lo largo del ciclo vital.14-15

Problemas

La investigación y la intervención en violencia colectiva son afectadas por:

   1. La falta de definiciones claras y uniformes para algunos tipos de violencia colectiva, tales

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como la exclusión social;

   2. La falta de estadísticas confiables con respecto al número y las características de los niños
      afectados;

   3. Las dificultades prácticas significativas para la recolección de datos confiables durante o en
      el periodo posterior a un conflicto armado;

   4. Datos colectivos que impiden ver claramente las condiciones de poblaciones
      marginalizadas, desamparadas o flotantes;

   5. Vacíos en el conocimiento de las causas radicales o próximas y la efectividad de las
      intervenciones para impedir que ocurran o para mejorar su impacto.

Contexto de la investigación

Aunque las investigaciones sobre el impacto de la violencia colectiva son limitadas, cuentan con
la información resultante de la abundancia de investigaciones sobre la exposición de niños a
otras formas de trauma y estrés tales como el maltrato infantil, la violencia doméstica y la
pobreza. Esta investigación, desde la perspectiva social, del comportamiento, de las
neurociencias, la biología molecular, la genómica y los modelos animales, convergen claramente
hacia los efectos negativos de la adversidad grave y crónica para los niños de corta edad.16

Interrogantes claves de la investigación

¿Cuáles son los determinantes subyacentes y desencadenantes de la violencia colectiva? Los
estudios transversales que usan grandes muestras han identificado correlatos para la aparición
de conflictos armados (por ejemplo, la pobreza y la inequidad; inestabilidad política, las
instituciones democráticas débiles; la disponibilidad de oportunidades rentables tales como
drogas o minerales ilícitos, extracción de minerales o petróleo en medio de altos niveles de
desempleo; la existencia de grupos de población que han sido objeto de exclusión o
discriminación; vecinos propensos a la guerra)17-26 e incidentes de terrorismo (por ejemplo, la
pobreza y la inequidad, la represión de derechos políticos o civiles, migración y cambios en el
equilibrio étnico, religioso o social de una sociedad; desposeimiento y abusos contra los derechos
humanos; un gran número de jóvenes urbanizados y desempleados),27-29 sin embargo, como estos
están basados en un conjunto finito de incidentes de conflictos armados o terrorismo, es difícil
probar la consistencia de estas asociaciones y la importancia relativa de los distintos correlatos
depende de la especificación del modelo. Hasta donde sea posible, se necesitan revisiones
sistemáticas para identificar los factores consistentes; Se necesitan análisis estadísticos más

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complejos para establecer la fortaleza de los factores identificados en estudios aislados o con
efectos inconsistentes (por ejemplo, los procesos de democratización, la exclusión social,
asociaciones étnica o racialmente segregadas, desastres naturales, escasez de recursos y
acaparamiento) al igual que moderadores y mediadores contextuales. Además, las
incertidumbres teóricas en cuanto a la las causas de la violencia colectiva sugieren la necesidad
de seguir identificando y examinando nuevos factores potenciales, en especial las causas
subyacentes (por ejemplo, valores culturales, sistemas económicos). Los estudios que aclaran la
cadena causal de eventos o los mecanismos potenciales serían útiles para identificar estrategias
potenciales y oportunidades de prevención. En el caso de la exclusión social o la discriminación,
hay descripciones de las causas potenciales para su surgimiento en algunas comunidades y
estudios que identifican sus determinantes individuales, pero se necesitan investigaciones que
identifiquen los factores que contribuyan al mantenimiento del racismo y la discriminación
estructurales, para poder desarrollar las intervenciones.

¿Qué tipos de intervenciones prevendrían o controlarían efectivamente la violencia colectiva?
Algunos de los correlatos tanto del conflicto armado como del terrorismo son potencialmente
modificables (por ejemplo, la pobreza, la inequidad, la exclusión). Investigaciones sobre
estrategias efectivas posibles (por ejemplo, alta calidad de educación en la primera infancia;
empleo pleno con remuneración adecuada; protección universal contra pérdida de ingresos
debido al desempleo, enfermedad, incapacidad, vejez o embarazo; cuidado de los niños o
cuidado de los miembros incapacitados de la familia; cobertura universal de salud, educación,
saneamiento y agua; políticas económicas y sociales redistributivas; acceso al crédito) para
reducir la pobreza y la inequidad están aumentando30-31 pero se podría identificar y evaluar más
estrategias. Estrategias para reducir la exclusión social y la discriminación (por ejemplo, acciones
afirmativas, desegregación de escuelas y de vecindarios) en los EE.UU. han sido intentados con
resultados muy diversos.32-34 Otras estrategias con el potencial para eliminar o reducir la exclusión
social (por ejemplo, la reducción de políticas o acciones que apuntan o se limitan a grupos
específicos, el suministro universal de protección social y servicios esenciales de igual calidad,
 coordinación intersectorial en políticas y acciones, promoción y protección de los derechos
humanos, promoción y apoyo para empoderamiento comunitario auténtico, gobierno participativo
35-36
        ) necesitan ser evaluadas. Asimismo, aunque hay estudios que examinan los factores que
 conducen a intervenciones tempranas en situaciones de conflicto armado (por ejemplo, los
efectos sobre civiles, intentos previos de mediación; los costos de seguridad de los intervinientes,
las relaciones con el transgresor, y la vulnerabilidad militar y económica37-38), también se

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requieren estudios que evalúen la efectividad y los efectos adversos potenciales de las diferentes
intervenciones (por ejemplo, sanciones, diplomacia, misiones de paz y militares).

¿Qué intervenciones reducen efectivamente los impactos de la violencia colectiva en niños?
Aunque los gobiernos y las agencias no gubernamentales tienden a responder a la violencia
colectiva mediante el suministro de las necesidades básicas y los servicios de salud,9 no se ha
respondido a todos los tipos de violencia colectiva (por ejemplo, la discriminación) y cuando hay
una respuesta, a veces es demasiado lenta, insuficiente y no equitativa. Además, porque el papel
del proveedor de cuidados media y modera el impacto de la violencia colectiva en los niños,2 las
intervenciones a nivel comunitario y de sociedad que faciliten o apoyen el papel del proveedor de
cuidados deberían ser implementadas y evaluadas. Finalmente, aunque las investigaciones
limitadas sugieren que las intervenciones preventivas sistemáticas son efectivas para disminuir
el PTSD (trastorno de estrés postraumático) y los síntomas depresivos entre los niños de mayor
edad traumatizados por conflictos armados o terrorismo, sólo cuatro han sido evaluadas
rigurosamente y no se ha desarrollado ninguna para niños de corta edad.40

Resultados de las investigaciones recientes

Las condiciones tales como el desplazamiento forzado, la exclusión o la segregación social,
especialmente cuando conducen a la pobreza o son agravadas por ésta, pueden crear estrés
crónico severo e incontrolable para niños en edad temprana, y si este estrés no es atenuado por
proveedores de cuidados seguros, estables y receptivos, puede convertirse en “estrés tóxico.”41
El estrés tóxico sufrido durante los periodos sensibles del crecimiento temprano impacta la
estructura y la función cerebrales, recalibrando el umbral para la activación del sistema de
respuesta al estrés y perturbando los sistemas inmune y endocrino y las respuestas
inflamatorias. Estos cambios relacionados con el estrés afectan la atención, la capacidad de toma
de decisiones, el control de los impulsos, la regulación emocional y los procesos fisiológicos que
contribuyen a una mayor susceptibilidad futura con respecto a la inestabilidad emocional, la
ansiedad y los trastornos depresivos, problemas de aprendizaje, la agresión, la drogadicción, las
enfermedades transmitidas sexualmente, la obesidad, el asma, las infecciones respiratorias, las
enfermedades de corazón, pulmón e hígado.3,16

Vacíos en la investigación

El desarrollo y la evaluación de las intervenciones para impedir que ocurra la violencia colectiva,

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tal como en los conflictos armados y el terrorismo, en primer lugar, debería ser una prioridad. Sin
embargo, como las intervenciones preventivas están basadas en la identificación y la
comprensión de los factores y mecanismos causales, se necesitan investigaciones que utilicen
una combinación de métodos históricos, cualitativos y cuantitativos para colmar estos vacíos. Las
intervenciones que tratan las causas radicales tienden más a tener impactos mayores y a largo
plazo, pero los factores que motivan a los gobiernos para implementar estas intervenciones
potenciales tendrían que ser identificados. Mientras tanto, los investigadores también pueden
considerar la evaluación de las intervenciones para mejorar el impacto de la violencia colectiva
en los niños. Los factores que contribuyen a la persistencia y reproducción de la exclusión social
de las poblaciones, deben ser identificados y se necesitan intervenciones para modificar estos
factores.

Conclusiones

La violencia colectiva incluye cualquier violencia física, sexual o psicológica cometida por grupos
más grandes de individuos o por Estados. Demasiados niños alrededor del mundo están
expuestos a diferentes formas de violencia colectiva tales como conflictos armados, terrorismo y
exclusión, discriminación o racismo. La exposición directa o indirecta de niños de corta edad (a
través de su impacto sobre proveedores de cuidado) a la violencia colectiva tiene consecuencias
serias a lo largo de toda la vida, para el desarrollo cognitivo, emocional y social, y para la salud
física y mental de los niños. Además de las lesiones fatales y no fatales, la violencia colectiva
puede conducir a riesgos crecientes de infecciones y enfermedades crónicas y a una creciente
mortalidad a través de varios mecanismos tales como el estrés tóxico, el acceso reducido a
recursos y servicios o la creciente exposición a riesgos. Porque el papel del proveedor de
cuidados puede amortiguar el impacto de estas exposiciones sobre los niños, se debe llevar a
cabo las intervenciones para facilitar y promover la provisión de cuidados segura, estable y
receptiva. Los esfuerzos de investigación deben centrarse en el desarrollo y la evaluación de
intervenciones para la prevención primaria de la violencia colectiva. Estas intervenciones
preventivas deben estar basadas en una mejor comprensión de las causas radicales e inmediatas
y en su secuencia dentro de la cadena causal de eventos.

Implicaciones para los padres, los servicios y las políticas

Los padres pueden ayudar a atenuar las consecuencias de la exposición de los niños a la
violencia colectiva mediante la provisión de un cuidado seguro, estable y receptivo. Los padres

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también pueden pensar en abogar por condiciones que faciliten una crianza adecuada y que
prevengan la ocurrencia de violencia colectiva. Los servicios deben proporcionar el apoyo que los
padres necesitan para poder seguir proporcionando un cuidado seguro, estable y receptivo a sus
hijos (por ejemplo, un techo adecuado y estable, un ambiente seguro, suficientes alimentos, agua
limpia, servicios de saneamiento, servicios de salud incluyendo servicios de salud mental para
tratar problemas tales como el PTSD-trastorno de estrés postraumático-, y trabajos
significativos). Los responsables de diseñar políticas deberían examinar las políticas presentes y
futuras para determinar su influencia potencial sobre las causas sospechadas de los conflictos
armados y del terrorismo al igual que su influencia sobre el mantenimiento de la discriminación o
la exclusión de subgrupos de la población. Los gobiernos deberían proteger a todos los miembros
de la sociedad y garantizar igual acceso a las condiciones necesarias para la salud.

Referencias

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15. Williams DR, Mohammad SA. Discrimination and racial disparities in health: Evidence and much needed research. J Behav
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Los efectos de la violencia comunitaria sobre el
desarrollo del niño
Nancy G. Guerra, EdDa, Carly Dierkhising, MAb

University of Delaware, EE.UU.a, University of California at Riverside, EE.UU.b
Noviembre 2011

Introducción

Las comunidades en las que los infantes crecen pueden tener un efecto profundo en los adultos
en que se convertirán. Muchos niños son criados en un ambiente tranquilo y acogedor con una
profusión de recursos. En el otro extremo del espectro, muchos niños crecen bajo condiciones de
adversidad. Esto se traduce frecuentemente en la ausencia de los recursos básicos que se
necesitan para el desarrollo. Pero la adversidad también puede reflejar la exposición elevada a
los acontecimientos negativos que dan forma a los resultados de vida.

La exposición a la violencia comunitaria está entre las experiencias más perjudiciales que pueden
vivir los niños, que afectan su forma de pensar, sentir y actuar. La violencia comunitaria se
refiere a la violencia interpersonal en la comunidad que no es cometida por un miembro de la
familia y que tiene la intención de causar daño. Puede ser un subproducto de distintas
circunstancias, que abarca desde el crimen y violencia en el vecindario, hasta en los conflictos o
guerras civiles continuas. La exposición a la violencia se define como una experiencia indirecta
de violencia (por ejemplo, escuchar hablar de la violencia), ser víctima directa de un acto
violento, o presenciar violencia que involucra a otros.1

Tristemente, en los EE.UU. e internacionalmente, demasiados niños y jóvenes sufren la
exposición a altos niveles de violencia comunitaria. Por ejemplo, en una encuesta a escala
nacional en los EE.UU., el 55% de los adolescentes tuvo algún tipo de exposición a la violencia
comunitaria.2 Actualmente en los EE.UU, el homicidio es la segunda causa de màs grande
importancia de la muerte de jóvenes con edades entre 10 y 24 años de edad, aunque estas cifras
incluyen la violencia familiar y otras formas de victimización violenta.3 Estas altas tasas se
extienden a implicaciones con tipos menores de violencia. Por ejemplo, según la “Encuesta sobre
los comportamientos de riesgo entre los jóvenes”,realizada anualmente, con representatividad
nacional de estudiantes de secundaria, el 32% de los jóvenes afirman que han estado en una o

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más peleas físicas durante el último año.3 aunque la violencia atraviesa líneas sociales y
demográficas, la exposición a la violencia comunitaria es más alta en zonas urbanas deprimidas y
vecindarios urbanos pobres.1

Resultados de las investigaciones

¿Cuál es el impacto de la exposición sobre el desarrollo infantil? Un mensaje claro es que “La
violencia engendra violencia”– Los niños sometidos a la violencia tienen más probabilidad de
quedar atrapados en un ciclo de violencia que conduce a futuros comportamientos violentos,
incluyendo la agresión, la delincuencia, crímenes violentos y abuso infantil.4 Esto es válido para
todo tipo de exposición a la violencia infantil incluyendo, pero sin limitarse a, la violencia
comunitaria.

Además, se ha considerado que la exposición a la violencia contribuye a problemas de salud
mental durante la niñez y la adolescencia. Los trastornos psiquiátricos incluyendo la depresión, la
ansiedad y el trastorno de estrés postraumático (PTSD) se encuentran con más frecuencia entre
jóvenes expuestos a la violencia comunitaria.5 Muchos niños tienen más de un síntoma o
trastorno. Por ejemplo, en una encuesta nacional sobre la exposición de los adolescentes a la
violencia, casi la mitad de los muchachos diagnosticados con PTSD mostraron un diagnóstico de
depresión comórbida, y casi una tercera parte tenía trastornos comórbidos por usos de
estupefacientes. Entre las muchachas diagnosticadas con PTSD, más de dos tercios tenían
también un diagnóstico de depresión comórbida y un cuarto sufría de trastornos comórbidos por
usos de drogas.6

Se ha revelado que los síntomas de PTSD tienen una relación escalonada con la exposición a la
violencia comunitaria donde los niveles más altos tienen que ver con la expresión creciente de
síntomas.2 En la adolescencia, los síntomas de PTSD pueden manifestarse como
comportamientos externalizantes cuando los jóvenes están hiperexcitados y demasiado
sensibles ante amenazas percibidas; a la inversa, los jóvenes pueden parecer deprimidos e
introvertidos. Los estudios encuentran típicamente diferencias de género en los resultados, con
los muchachos que se vuelven más agresivos y las muchachas más deprimidas como resultado
de la exposición a la violencia comunitaria.7

Además de documentar el impacto de la violencia sobre los resultados en los niños, un conjunto
reciente de investigaciones ha examinado el proceso subyacente de la heterogeneidad de este

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impacto, y particularmente para niños de diferentes edades. La exposición a la violencia tiene
influencias sobre el desarrollo en muchos campos y en diferentes etapas. Puede tener impacto
sobre el desarrollo neurológico, físico, emocional y social de los niños, y frecuentemente
conducen a una avalancha de problemas que interfieren con la adaptación.

Para los niños muy jóvenes, de corta edad, la exposición repetida a la violencia comunitaria
puede contribuir a problemas que forman relaciones positivas y confiadas necesarias para que
los niños exploren su entorno y desarrollen un sentido de confianza en ellos mismos.8 Las
dificultades que forman estas relaciones vinculantes pueden interferir con el desarrollo de un
sentido básico de confianza y pueden comprometer futuras relaciones en la edad adulta. Una
inquietud particular es el efecto de estas experiencias sobre el cerebro en desarrollo del niño.
Además, como el cerebro se desarrolla de manera secuencial, los trastornos en la vida temprana
pueden poner en marcha una cadena psicológica de desarrollo que se vuelve cada vez más difícil
de interrumpir. Para los niños que son “incubados en el terror,” las adaptaciones neurobiológicas
que permiten al niño sobrevivir en entornos violentos pueden a la larga conducir a la violencia y a
problemas de salud mental incluso cuando ya no se puedan adaptar.9

La supervivencia humana depende de la activación de la respuesta de “la reacción de luchar o
fugarse” ante amenazas potenciales. Aun para muchos niños, la exposición elevada a la violencia
comunitaria crea un estado constante de miedo, que activa el aparato de respuesta al estrés en
el sistema nervioso central. Esto presagia un cúmulo de resultados problemáticos, incluyendo la
hipersensibilidad a estímulos externos, una creciente respuesta de sobresalto y problemas que
afectan la regulación.10 Esta reacciones crea el marco para problemas de salud mental,
cogniciones distorsionadas y problemas de comportamiento.

La relación entre la exposición a la violencia comunitaria, el desarrollo cognitivo social, y el
comportamiento se ilustra mejor en el examen de los mecanismos involucrados en el ciclo de la
violencia. Mientras los niños crecen y desarrollan una comprensión cognitiva más sofisticada del
mundo social, el plano del desarrollo neurológico vinculado a la exposición temprana a la
violencia puede traducirse fácilmente en una visión distorsionada del mundo. Para algunos niños
(en particular niños), puede conducir a la hipervigilancia ante las amenazas, la atribución errónea
de intención o voluntad para aprobar la violencia.11 Mientras estos patrones de cognición se
vuelven cada vez más estables con el tiempo, pueden conducir a patrones característicos de
pensamiento y acción relacionados con comportamiento agresivo y violento.12 En esencia, estos
esquemas internalizados acerca de la necesidad y de la conveniencia de la agresión, sirven como

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los mecanismos a través de los cuales la violencia comunitaria contribuye a la agresividad y la
violencia en el futuro.13

Vacíos de la investigación

La violencia comunitaria no ocurre en el vacío. Ocurre con frecuencia en conjunción con otros
tipos de violencia. En particular para los niños de corta edad, la familia es la fuente primaria de
exposición a la violencia, aunque frecuentemente esta exposición es mayor para los niños que
viven en comunidades de alta violencia.8,9 Aunque algunos estudios previos han abordado mas
ampliamente la importancia del contexto ecológico, todavía es el caso de que muchos estudios
examinan los efectos de la exposición dentro de un solo contexto. Además, los niños y jóvenes
expuestos a altos niveles de violencia comunitaria generalmente sufren de otros agentes
estresantes o factores de riesgo en sus comunidades, en sus familias o entre sus semejantes. Es
importante que los estudios desenreden los efectos de múltiples experiencias estresantes sobre
el desarrollo y ello para identificar igualmente la contribución excepcional de la exposición a la
violencia.

En general, la investigación ha considerado la “exposición a la violencia” como un solo fenómeno,
con pocos estudios que examinan los efectos excepcionales de oir hablar de violencia, de
presenciarla o de ser víctima de ella. Estos efectos también pueden variar según la edad.
Teniendo en cuenta su importancia crítica para la prevención y la intervención, las futuras
investigaciones se pueden basar en estudios sobre la resiliencia (adaptación frente a la
adversidad), para destacar los factores individuales y contextuales que fomentan la adaptación
en entornos violentos (aunque claramente una mejor solución sería de disminuir los niveles de
exposición a la violencia). De hecho, la mayoría de los jóvenes expuestos a la violencia
comunitaria no sufren efectos negativos.14

Conclusiones

En los EE.UU. y a escala internacional, los niños están expuestos frecuentemente a altos niveles
de violencia comunitaria. Algunas encuestas recientes calculan que más del 50% de los niños y
jóvenes han sufrido algún nivel de exposición a violencia comunitaria. Esta experiencia ha tenido
un impacto negativo sobre el desarrollo, lo que conduce a problemas emocionales, sociales y de
comportamiento crecientes. Una conclusión de peso es la relación entre la exposición a la
violencia y la posterior agresión y violencia, conocida como “ciclo de violencia”. En otras

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palabras, los niños que ven o sufren alrededor de ellos son más propensos a usar violencia al
crecer y al llegar a la edad adulta. Los efectos de la exposición a la violencia son particularmente
problemáticos para los niños pequeños y son considerados elementos que afectan adversamente
el desarrollo cerebral. Los trastornos a temprana edad pueden poner en marcha una cadena
psicológica de desarrollo que se vuelve cada vez más difícil de interrumpir. Además de los niveles
más altos de comportamiento agresivo, los trastornos psiquiátricos incluyendo depresión,
ansiedad y trastorno de estrés postraumático (PTSD) se encuentran con más frecuencia entre
jóvenes expuestos a la violencia comunitaria. Sin embargo, la mayoría de los jóvenes que crecen
en entornos violentos no desarrollan problemas de salud mental o de comportamiento, aunque se
necesita más investigación para comprender los procesos específicos de capacidad de
recuperación.

Implicaciones para los padres, los servicios y las políticas

No hace falta mencionar que la respuesta más importante a la exposición a la violencia
comunitaria es de trabajar mancomunadamente para reducir la violencia en el entorno donde
crecen los niños. Hay muchos ejemplos de estrategias efectivas basadas en la comunidad para
reducir la violencia. Los padres también pueden limitar la exposición de los niños a la violencia,
incluso en vecindarios más violentos, mediante el monitoreo y la supervisión de sus actividades.
También pueden restringir la exposición a la violencia en otros entornos, por ejemplo, limitando
la exposición de los niños a la televisión, el cine y los videojuegos violentos. Teniendo en cuenta
que la exposición a la violencia afecta a la reactividad del estrés del niño, los programas de
prevención e intervención que ayudan a los niños a comprender y manejar su estrés son
ingredientes importantes para la promoción de la capacidad de recuperación y de adaptación
para los niños expuestos a la violencia.

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Los efectos de la violencia física familiar y
comunitaria sobre el desarrollo del niño
Holly Foster, PhDa, Jeanne Brooks-Gunn, PhDb

Texas A&M University, EE.UU.a, Columbia University, EE.UU.b
Octubre 2011

Introducción

La exposición a la violencia en la vida de los niños incluye tanto las formas indirectas, al
presenciar, y las formas directas de victimización dentro de contextos familiares y comunitarios.
La violencia incluye formas físicas, emocionales y sexuales. Aquí nos centramos
fundamentalmente en la exposición a la violencia física. La violencia comunitaria incluye actos
destinados a causar daños físicos contra una persona en la comunidad.1 La mayoría de las
investigaciones sobre violencia comunitaria se ha llevado a cabo en los EE.UU.,2 que señala que
cerca del 25% de los niños con edades de 2 a 17 años están sometidos a esta exposición.3 Datos
internacionales recientes muestran altos niveles entre los niños de 8 a 13 años en Ciudad del
Cabo, África del Sur, en donde el 40% ha presenciado el asesinato de alguien en su vecindario.4
Hay datos comparativos transnacionales en el proyecto de World Studies of Abuse in the Family
Environment (WorldSAFE) donde se calcula que el 4% de los niños en EE.UU. y Chile ha sido
golpeado con un objeto (no en las nalgas).5 La exposición a esta forma de agresión física de
padres a niños se calcula en 26% de los niños en Egipto, 36% de los niños en las áreas rurales en
la India, y el 21% de los niños en Filipinas.5 Los cálculos de amenazas a niños con un cuchillo o un
revólver o el estrangulamiento de un niño son de modo uniforme bajos en todos los países y
oscilan entre 0 y 2%.5 Según los cálculos globales de las investigaciones internacionales, entre
133 y 275 millones de niños presencian violencia en casa anualmente.2 Los cálculos en los países
desarrollados oscilan entre 4.6 a 11.3 millones, con cálculos de 40.7 a 88 millones en el sur de
Asia, 34.9 a 38.2 millones en África Sub-Sahariana, y 11.3 a 25.5 millones en América Latina y el
Caribe.2

Tema

Las investigaciones han revelado los efectos perjudiciales omnipresentes de la exposición a la
violencia en problemas internalizantes (por ejemplo, síntomas depresivos/de ansiedad),

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externalizantes (por ejemplo, comportamientos agresivos), y consecuencias sociales y educativas
en toda la infancia y la adolescencia.6-9 Las investigaciones recientes también han revelado
estrechas relaciones entre la exposición a la violencia comunitaria y el asma en niños10,11
incluyendo el resuello entre los preescolares.12 Los efectos se podrán resumir aún más por el tipo
de exposición a la violencia. Primero, en los múltiples estudios, un meta-análisis reciente reveló
que la exposición total a la violencia comunitaria se prevé más acertadamente externalizando
los problemas que internalizándolos, con los efectos más marcados para trastorno de estrés
postraumático (PTSD).13 Dentro de los subtipos de exposición a la violencia comunitaria, el meta-
análisis reveló que la victimización directa tuvo efectos más fuertes que el haber presenciado
violencia sobre problemas internalizantes. La victimización tuvo efectos más fuertes sobre
problemas externalizantes que el haber escuchado hablar de violencia comunitaria. Finalmente,
los tamaños de los resultados varían según la edad. Se descubrieron resultados de violencia
comunitaria más fuertes entre adolescentes que entre niños. Sin embargo, después de tomar en
cuenta las características del estudio, los análisis más a fondo sugirieron efectos más fuertes de
violencia comunitaria sobre problemas externalizantes entre adolescentes (en edades entre 12 a
25), mientras que se descubrieron efectos más fuertes entre niños (en edades de 11 años y
menores), en comparación con adolescentes, en lo concerniente con problemas internalizantes.13

Segundo, con respecto a la agresión de padres a niños, se han descubierto efectos perjudiciales
sobre los problemas de internalización, externalización y académicos.14,15,8 Quitando otras
victimizaciones, el maltrato infantil tuvo el efecto relativo más fuerte sobre síntomas depresivos
entre niños de 2 a 9 años y de 10 a 17 años.16 Las revisiones demuestran un vínculo perjudicial
omnipresente entre exposición a la violencia doméstica y problemas de comportamiento.17
Tercero, las investigaciones recientes también apuntan al papel de múltiples exposiciones a
violencia sobre los resultados en los niños. Las investigaciones en “poli-victimización” definida
como cuatro tipos diferentes de victimización en el año anterior, aumentan los síntomas
traumáticos (por ejemplo, ira, depresión y ansiedad).18 Otro estudio reveló que los jóvenes que
fueron victimizados en múltiples ocasiones obtuvieron notas más bajas que aquellos jóvenes
mínimamente victimizados y aquellos victimizados básicamente por sus compañeros.19

Problemas

Se requiere más investigación sobre los efectos de la exposición a la violencia a través del
tiempo. Esto requeriría de estudios longitudinales. Estos estudios aislarían mejor las influencias
de la exposición a la violencia teniendo en cuenta también otras adversidades y dando prioridad

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